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Control autóctono
El Fondo Indígena se convierte en respetada fuerza de cambio


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Desde los tiempos de Colón, los indígenas han intentado todo lo posible por proteger sus derechos. Pero sólo con la creación del Fondo Indígena, en 1992, los pueblos nativos de América Latina y el Caribe finalmente consiguieron contar con una organización propia que además goza del respaldo de los gobiernos de la región y de la comunidad internacional.

Dirigentes indígenas y donantes revisan proyectos tras la Asamblea general del Fondo Indígena celebrado en 1995 en Santa Cruz, Bolivia

El fondo se ha convertido en un motor para mejorar las condiciones de vida de los indígenas en toda la región. Buena parte de su éxito se debe a los principios que lo inspiraron, sostiene la antropóloga Anne Deruyttere, jefa de la Unidad de Pueblos Indígenas y Desarrollo Comunitario del BID, quien trabajó con el gobierno de Bolivia para establecer la nueva institución.

En primer lugar, explica Deruyttere, el fondo es una entidad tripartita formada por indígenas, gobiernos latinoamericanos y gobiernos extrarregionales. Sus beneficiarios participan directamente en su conducción. Su autoridad suprema es una asamblea general compuesta de representantes de pueblos indígenas y de gobiernos de los países miembros. Su junta directiva está integrada por seis representantes de pueblos indígenas, tres de gobiernos latinoamericanos y tres de gobiernos extrarregionales.

El segundo principio es que el fondo emprende actividades a pedido de los eventuales beneficiarios. Tercero, su papel catalítico le permite ejecutar sus programas con un plantel de apenas seis profesionales desde el secretariado técnico en La Paz.

El financiamiento necesario para poner en marcha al fondo fue proporcionado por el BID y otras instituciones. En 1997, durante la segunda Asamblea General del Fondo Indígena, celebrada en La Paz, se decidió que era necesario establecer una base patrimonial para asegurar su viabilidad a largo plazo. Se fijó un objetivo de 100 millones de dólares y hasta ahora se han recibido compromisos por 36,5 millones de dólares. Además, se recibieron donaciones del BID, de la Agencia Española para la Cooperación Internacional, de la agencia alemana para el desarrollo GTZ, del gobierno de Bélgica, de la Comunidad Europea y del Banco Mundial, entre otros organismos, para financiar programas de capacitación, seminarios, proyectos y otras actividades. Francia ha establecido una cuenta de 2 millones de dólares en el BID para financiar proyectos que proponga o apoye el Fondo Indígena.


Iniciativas de base. Las actividades del fondo caen básicamente en dos categorías. Por un lado actúa como catalizador en la promoción de proyectos, el fortalecimiento de instituciones y la búsqueda de donantes. Por otro lado funciona como foro para la discusión y resolución de conflictos.

Las ideas para proyectos se originan en las propias comunidades indígenas. "No estamos buscando proyectos que meramente ayuden a los indígenas", explica Víctor Hugo Cárdenas, ex-vicepresidente de Bolivia y presidente saliente del fondo. "Los proyectos deben ser concebidos por la propia gente".

En lugar de financiar el proyecto directamente, el fondo generalmente financia la preparación de una propuesta del proyecto y ayuda a sus potenciales beneficiarios a procurar recursos en otras fuentes. En la actualidad tiene unos 300 proyectos en cartera.

Uno de los principales objetivos del fondo es ayudar a las comunidades indígenas a ejecutar proyectos de demarcación de tierras y la obtención de títulos de propiedad. La propiedad de la tierra es considerada un requisito básico para la seguridad cultural y el desarrollo económico a largo plazo.

El fondo ha ayudado a organizaciones indígenas en los valles bolivianos a preparar las propuestas legales y negociar la demarcación de casi 4 millones de hectáreas. Como resultado de iniciativas emprendidas directamente por organizaciones indígenas, otras 10 millones de hectáreas reclamadas por 16 comunidades están en proceso de legalización. El trabajo de demarcación es complejo, tanto técnica como legalmente. Las propuestas presentadas por las comunidades deben ser examinadas muy cuidadosamente. Cárdenas recuerda el caso de una comunidad que planteó un reclamo territorial cuyos límites hubieran incluido una gran porción del Atlántico Sur.

El fondo también desempeñó un papel destacado en las negociaciones de la reforma constitucional en Ecuador, donde contribuyó a lograr un consenso entre partidos políticos, grupos indígenas, el gobierno, las organizaciones no gubernamentales y la Iglesia.

Otros proyectos han incluido apoyo a la educación bilingüe en Guatemala, Brasil, Ecuador y Bolivia, un programa andino de educación bilingüe y multicultural, una iniciativa boliviana para producir cerámicas para exportación, proyectos productivos en México, un programa de desarrollo comunitario orientado a la juventud y apoyo a una red de líderes religiosos indígenas (ver artículo "Espiritualidad para un mundo moderno").



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