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Por PAUL CONSTANCE Por cada diez programas de software comercial adquiridos en América Latina el año pasado, se copiaron ilegalmente otras seis unidades, según datos de la Asociación de la Industria del Software y la Informática (SIIA) en Washington, una entidad estadounidense que calcula los niveles de piratería de software en todo el mundo. Esa proporción coloca a la región aproximadamente en el medio del ránking global de piratería. Al tope están países como Vietnam y Rusia, donde el índice de piratería supera al 90 por ciento, mientras que en la otra punta están Estados Unidos y Japón, donde los índices de piratería son de 25 y 31 por ciento respectivamente.
En América Latina, según SIIA, los índices de piratería varían desde un máximo de 87 por ciento en países como El Salvador y Bolivia a un mínimo de 53 por ciento en Chile. La asociación cree que las empresas estadounidenses que producen software perdieron alrededor de mil millones de dólares en ingresos potenciales en la región en 1998. Por el otro lado, la SIIA señala que la piratería ha ido declinando en América Latina en el último lustro (ver gráfico arriba), como ha ocurrido en la mayor parte del mundo. Hay un número de razones para esa tendencia. Se ha tornado mucho más fácil adquirir software legalmente, a medida que las empresas productoras expanden su presencia en los países en desarrollo. Las empresas productoras de software están mejorando asimismo su asistencia técnica local, lo cual incentiva la adquisición de copias legítimas. El crecimiento económico y la liberalización del comercio han contribuido a bajar el precio de software en muchos países y en muchas partes los gobiernos están comenzando a aplicar con más severidad las leyes de propiedad intelectual. En América Latina, la piratería de software ha sido pintada como un "problema de los gringos" debido al virtual monopolio de empresas estadounidenses en ese sector. Pero en años recientes un creciente número de firmas latinoamericanas productoras de software han comenzado a competir con los gigantes estadounidenses, tanto en mercados locales como en el exterior (ver artículo "Costa Rica y su nuevo "café" para el siglo XXI). Para quienes trabajan en esas incipientes empresas, la piratería de programas informáticos es en un problema muy presente. "Para crear un clima de inversión donde las necesidades locales de informática puedan ser satisfechas por firmas locales, se necesitan incentivos para producir software (mediante vigorosas leyes contra la piratería) e incentivos para mantener los precios bajos (mediante políticas comerciales que fomenten la competencia genuina)", explica Roberto Vitro, especialista de la Unidad de Tecnología Informática para el Desarrollo del BID. "Desde esa perspectiva, el interés de los productores en América Latina es crecientemente similar a los de Estados Unidos y el resto del mundo". |
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