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Hablando de trabajo
Líderes sindicales discuten los efectos de la globalización






Los sindicatos de América Latina buscan que los trabajadores no carguen con el peso de la globalización mientras otros cosechan sus frutos


Por PETER BATE

Inevitablemente, casi toda mencion de la globalización apunta que es un fenómeno ineludible con efectos positivos y negativos. Ultimamente, América Latina y el Caribe han estado recibiendo una fuerte dosis de los perjuicios provocados por esta tendencia que toca a las economías alrededor del mundo.

Ese fue el diagnóstico dado por dirigentes sindicales de América Latina y el Caribe que participaron en julio en una reunión de dos días con funcionarios del BID, la Organización de los Estados Americanos y la Organización Internacional del Trabajo en la sede del Banco en Washington.

En este cuarto encuentro celebrado desde 1992 con dirigentes de la Organización Regional Interamericana de Trabajadores (ORIT) participaron delegados de la Federación Caribeña de Sindicatos (ICFTU) y representantes de organizaciones sindicales de Canadá y Estados Unidos.

El objetivo de estos encuentros es profundizar y ampliar el diálogo entre las organizaciones internacionales con sede en Washington y un sector fundamental de la sociedad civil en la región. En otras oportunidades se discutió el impacto social de las reformas económicas de libre mercado, el papel del diálogo social y la articulación de consensos en la formulación de políticas de gobierno y la participación sindical en la integración económica de la región.

En este reciente contacto los líderes sindicales expresaron preocupación por los costos que involucra la globalización en términos de empleo y recesión en los países en desarrollo, especialmente tras las crisis provocadas por el colapso económico en Asia y la mora externa de Rusia. Los participantes escucharon exposiciones del secretario general de la OEA, César Gaviria, y del director regional de la OIT, Víctor Tokman. Asimismo hablaron con funcionarios del BID y miembros de su Directorio Ejecutivo.

Muchos de los sindicalistas aseguraron que perciben alarmantes señales de descontento social en sus países. Federico Ramírez, presidente de la Confederación Venezolana de Trabajadores, dijo que ese país está atravesando su peor momento económico en un siglo, en medio de un clima político sumamente tenso. "Lo que es realmente peligroso es que el diálogo social ha sido dejado de lado", afirmó.

Kjeld Jakobsen, secretario de relaciones internacionales de la Central Unica de los Trabajadores del Brasil, expresó preocupación por los efectos de los llamados capitales "golondrina" en las frágiles economías de los países en desarrollo. Jakobsen instó a las instituciones financieras internacionales a examinar ese fenómeno en vista de la experiencia de Malasia, que el año pasado optó por aplicar severas restricciones cambiarias en un intento por defender su moneda contra ataques especulativos.

Gilbert Brown, secretario general de la Confederación de Trabajadores Rerum Novarum de Costa Rica, denunció el aumento de desempleo registrado durante esta década después de que América Latina bajó sus barreras comerciales, redujo el sector público y abrió sus economías a la inversión extranjera. "Terminamos con estados jibarizados sirviendo los intereses de empresas multinacionales", sostuvo.

El presidente del BID, Enrique V. Iglesias, reconoció en la apertura de la reunión que las adversas consecuencias de la globalización estaban generando un fuerte descontento en América Latina y el Caribe. Pero Iglesias aseguró que la región debe enfrentar decididamente sus problemas y que la mejor manera de identificar lo que hace falta hacer es el diálogo social.

Tras señalar que 1999 está destinado a ser un mal año para las economías emergentes debido a la repercusión de la turbulencia en los mercados financieros internacionales, Iglesias subrayó la importancia de tomar rápidas medidas para contrarrestar esos trastornos. "Como cualquier enfermedad infecciosa, el contagio golpea a aquellos que tienen las defensas más bajas", advirtió.

Mantener el rumbo. El estancamiento en la mayoría de los países de la región está castigando no sólo a los mercados financieros sino también a la producción, el empleo y los programas sociales. De todas formas, en lugar de revertir las reformas orientadas al mercado, concebidas para hacer más competitivas a las economías ante la creciente globalización, las naciones de América Latina y el Caribe deben esforzarse por hacer más eficientes sus políticas sociales y asegurar que beneficien a los más necesitados, dijo el presidente del BID. El Banco dedicó el año pasado casi 40 por ciento de sus préstamos a programas sociales y estableció una nueva línea de créditos de emergencia para ayudar a los países de la región a amortiguar los efectos del contagio financiero.

Como parte del diálogo con los dirigentes sindicales, especialistas del Banco les brindaron una reseña actualizada de las economías de la región, de las múltiples causas del alto desempleo y del estado de sus diversos procesos de integración. Asimismo, se les informó sobre programas del Banco para modernizar los mercados laborales y mejorar la capacitación laboral, además de otras iniciativas orientadas a ayudar a los trabajadores a lidiar con un escenario económico cambiante.

Las presentaciones generaron debates en donde los participantes no siempre estuvieron de acuerdo. De todas maneras, al cierre, el secretario general de la ORIT, Luis Anderson, aseguró que el encuentro había sido extremadamente productivo. Los líderes sindicales pidieron establecer un grupo de trabajo que incluiría representantes laborales y de instituciones internacionales para considerar formas en que los sindicatos podrían participar en proyectos financiados por el Banco.



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