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Puertas con "sello verde"
Fábrica de Costa Rica logra lucrar y proteger la selva tropical





Por DAVID EINHORN, San José de Costa Rica

Por años, la explotación comercial sostenible de los bosques ha sido vista como el non plus ultra de los programas de desarrollo ambiental. Rara vez ha estado la realidad tan cerca de llegar a ese ideal como en el caso de la empresa costarricense Pórtico S.A.

Desde sus comienzos como un taller que producía para el mercado local, esta innovadora fábrica de puertas de madera se ha transformado en un gigante exportador con 700 empleados y ventas anuales por 20 millones de dólares. Y lo ha logrado al mismo tiempo que se convirtió en una de las primeras empresas que trabaja con maderas tropicales en ganar un "sello verde", una certificación independiente sobre las técnicas ambientalmente responsables en explotación forestal.

La historia de Pórtico comenzó en 1983 cuando su actual titular, Leopoldo Torres Barrera, y varios socios compraron una pequeña fábrica de puertas con vistas a exportar productos de alta calidad a los Estados Unidos. Mediante un programa de promoción de la Agencia para el Desarrollo Internacional del gobierno estadounidense, Torres y sus socios visitaron numerosas ferias comerciales en Estados Unidos para familiarizarse con especificaciones y estilos de ese mercado.

"Esos viajes nos mostraron que nuestro producto no era apropiado para Estados Unidos", recordó Torres durante una entrevista en su planta de San José. De manera que lo primero que hizo Pórtico fue modificar todo su proceso de producción para satisfacer las normas de calidad y requisitos vigentes en Estados Unidos. "Nos llevó años de esfuerzos poder competir a nivel internacional, encontrar nuestro nicho en el mercado, cultivar relaciones con las grandes cadenas de ventas, tratar de entender sus necesidades", agrega. "Esto va mucho más allá de vender productos".

Los primeros años fueron especialmente difíciles porque Pórtico apuntó al segmento más alto del mercado, fabricando puertas de madera maciza y completamente terminadas con carapa, un árbol de la familia de la caoba. Las puertas, disponibles en docenas de estilos, con ventanas de vidrio biselado, son cuidadosamente elaboradas y se comercializan con 10 años de garantía. La continua preocupación de Pórtico por la calidad eventualmente le ganó la lealtad de grandes minoristas de Estados Unidos como Home Depot y Lowe's y un número de distribuidores. En la actualidad, bajo la marca de su subsidiaria Royal Mahogany Products, la empresa costarricense vende unas 80.000 puertas por año y suministra un importante porcentaje de todas las puertas de caoba maciza vendidas en los Estados Unidos.

El éxito de Pórtico es aún más notable dado su compromiso con la explotación forestal sostenible. En sus comienzos la empresa compraba troncos a hacheros independientes en el mercado abierto. Pero a medida que los recursos forestales de Costa Rica iban disminuyendo, hacia mediados de los años ochenta, la compañía decidió comenzar a adquirir tierras e implementar un programa de administración forestal basado en la tala selectiva, la regeneración natural, el rendimiento sostenible y la conservación de la flora y de la fauna.

En 1993, Pórtico figuró entre un puñado de empresas dedicadas a productos de madera tropical que se sometieron voluntariamente a una certificación independiente de la sustentabilidad de sus operaciones forestales. Ese principio implica extraer madera de la selva de tal manera que se asegure que el bosque se pueda regenerar sin plantar nuevos árboles. Se cortan los ejemplares más grandes y más viejos de forma que no dañen a otros árboles al caer y se retiran los troncos cuidando que los tractores hagan el menor daño posible a la vegetación.

Pórtico contrató a la Scientific Certification Systems (SCS), una firma independiente de inspección ambiental con sede en Oakland, California, para que realizara una completa auditoría de las operaciones de talado en sus 6.000 hectáreas de bosques. La SCS está acreditada para llevar a cabo tales inspecciones por el Forest Stewardship Council, una organización internacional formada por destacadas organizaciones ambientales y representantes de la industria maderera para promover el uso sostenible de los bosques. Sus criterios para otorgar una certificación, que miden tanto el impacto ambiental de una explotación forestal como los beneficios que rinde a la comunidad local, son considerados extremadamente rigurosos y se han ganado el aval de las principales organizaciones ambientales del mundo.

En 1993, Pórtico invirtió unos 60.000 dólares para traer inspectores de SCS a Costa Rica, y desde entonces ha pagado anualmente por las visitas de seguimiento necesarias para mantener su certificación. "Lo vemos como una inversión en el futuro", dice Torres sobre los costos de certificación. Pórtico fue también la primera compañía en recibir un premio de la Tropical Forest Foundation, una institución que promueve la tala de bajo impacto ambiental.

Aunque Pórtico ha recibido elogios por sus prácticas ambientales, Torres se apresura a señalar que la certificación no le ha dado aún a la compañía una ventaja comercial apreciable sobre competidores que no están certificados. "Yo no creo que alguien vaya a comprar una puerta que no le guste o no esté bien hecha simplemente porque tiene un sello verde. Los mayoristas y consumidores están más interesados en el diseño, el precio, la calidad y el servicio. A fin de cuentas, puede ser que la certificación ambiental incline la balanza en algunos casos", dice.

Para reducir su demanda de carapa, hace cinco años Pórtico comenzó a producir puertas enchapadas, un proceso que permite aprovechar más eficientemente la madera. Aunque la producción y las ventas cayeron mientras se incorporaba la nueva tecnología, Pórtico ya remontó la cuesta.

Con el fin de reducir su dependencia de proveedores externos de madera, Pórtico ha continuado comprando tierras. En 1995, la empresa amplió sus propiedades usando un préstamo de 200.000 dólares de una organización ahora conocida como la Corporación Financiera Ambiental (CFA), un fondo de capital de riesgo que invierte exclusivamente en pequeñas empresas ambientales centroamericanas. Administrada por el Environmental Enterprise Assistance Fund, una ONG de Washington, la CFA ha recibido 4,85 millones de dólares en financiamiento del Fondo Multilateral de Inversiones del BID.

Hace poco Pórtico anunció un emprendimiento conjunto con la multinacional canadiense Premdor, uno de los mayores fabricantes mundiales de puertas. Este negocio le permitirá a Pórtico ampliar sus propiedades de bosques y vender a través de la red mundial de distribución de Premdor.

"Hace diez años el tema era si los bosques podían ser administrados sosteniblemente", recuerda Torres. "¿Generaría dividendos el flujo de caja? ¿Sería técnica y financieramente viable? Hoy somos viables en todos esos sentidos".



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