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Sin primadonnas
Festival argentino lleva el teatro experimental a nuevos públicos








Actores del Festival en la pieza "A Puertas Cerradas"





Una de las dos versiones de la obra "En Alta Mar"

Por CHRISTINA MACCULLOC


Hay muchas formas de aprender sobre teatro, pero pocas tan instructivas como ver a dos compañías diferentes interpretar la misma pieza.

Esa fue una de las conclusiones que dejó el Primer Festival Nacional de Teatro Experimental celebrado en noviembre en la ciudad argentina de La Plata. Gustavo Vallejos, el director de teatro que organizó el festival con apoyo financiero del Centro Cultural del BID, invitó a siete compañías regionales a participar en el evento. Por pura casualidad, dos de los elencos decidieron poner en escena la misma obra, "En Alta Mar", una pieza para tres actores de Slavomir Mroceck.

Pero las coincidencias terminaron allí. Cajamarca, un grupo teatral de la provincia argentina de Mendoza, puso en escena la obra con tres actores encerrados en una jaula de metal. Devenir, una compañía platense, optó por interpretarla con tres actrices a bordo de una balsa a la deriva.

"Fue una experiencia maravillosa", dijo Vallejos. "Pudimos ver que textos similares no conducen a las mismas imágenes. Para los actores fue muy enriquecedor ver cosas en la producción de la otra compañía que nunca se les hubieran ocurrido".

La yuxtaposición de estilos e interpretación fue también enriquecedora para una audiencia en la que predominaban estudiantes y gente joven local que, según Vallejos, normalmente no va al teatro, particularmente al de carácter experimental.

"El festival superó de lejos nuestras esperanzas de desmitificar al teatro experimental y demostrar que, contrariamente a las percepciones comunes, es accesible a todos", afirmó Vallejos. "Abrimos las puertas a la comunidad y terminamos viendo muchos jóvenes que nunca van al teatro".

Parte de la atracción para los neófitos fue la naturaleza sencilla y participativa del evento. Además de las actuaciones, el festival incluyó varios talleres de capacitación al aire libre en los que se proponían espontáneamente situaciones o conceptos, se les daba forma y se los interpretaba.

"Pudimos mostrar que cuando se trata de crear teatro, es posible trabajar con una gama diversa de técnicas y cualidades y sin embargo producir un resultado cohesivo", dijo Bettina Giorno, una asistente de la compañía Devenir. "No hubo primadonnas. Hasta los directores y actores de las compañías participantes quisieron tomar parte en los talleres junto con estudiantes, actores, bailarines y otros colegas".

Además de derribar las paredes que separan a audiencias y artistas, Vallejos esperaba que el festival alentase más cooperación entre las compañías teatrales más aisladas y pobres. Y no quedó defraudado. Las siete compañías participantes en su evento ahora planean coproducir y cofinanciar obras y tutelar grupos teatrales formados recientemente en sus provincias de origen. Asimismo acordaron celebrar un segundo festival de teatro experimental dentro de dos años. Esta vez se le pedirá específicamente a dos compañías que interpreten la misma obra.

"El trabajo teatral es muy duro y mucha gente creativa y motivada queda en el camino", apuntó Vallejos. "Este festival demostró que el teatro experimental es una alternativa válida".



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