¿Puede ser un buen negocio prestar dinero a pequeños productores y proveedores de servicios? Hasta hace muy poco, la mayoría de la gente hubiese contestado que no. Se suponía que el costo de administrar miles de préstamos diminutos era demasiado alto en relación al riesgo de que los microempresarios no pagaran sus deudas. Pero la aparición en los últimos cinco años de prestamistas comerciales especializados en microfinanzas ha dado razones a los escépticos para reconsiderar su opinión. El cuadro al pie de esta nota detalla los datos de cinco instituciones que demuestran esos motivos. Cada una de esas microfinancieras comenzó como una organización no gubernamental dependiente de donaciones y subsidios para luego pasar a ser una institución comercial regulada. Cada una ha encontrado un lucrativo espacio de acción ofreciendo pequeños créditos a tasas de mercado a individuos y empresas que no podrían obtener crédito en un típico banco. La prueba de la demanda latente de tales servicios puede notarse en el espectacular número de clientes que estas instituciones han sido capaces de atraer en pocos años. Pero desde el punto de vista imparcial de un analista financiero, el testimonio más elocuente de éxito aparece en la última columna a la derecha, "Rendimiento del capital". Esta expresión de ganancias, la división del ingreso neto en los pasados 12 meses por el valor del capital de los accionistas en la institución, pone a estas cinco microfinancieras a la par de algunos de los mayores bancos comerciales del mundo. ¿Por qué tienen éxito? Marguerite Berger, jefa de la Unidad de Microempresa del BID, sostiene que la primera razón es que las posibilidades de que un microempresario latinoamericano pague sus deudas son mucho mayores de lo que nadie imaginó. En BancoSol de Bolivia, por ejemplo, los préstamos en mora representan sólo el 2,6 por ciento de su cartera, un nivel que envidiarían muchos bancos comerciales. Una gestión inteligente, una comercialización eficaz y la capacidad de recurrir a una amplia variedad de fuentes de capital (desde inversores privados hasta bancos comerciales) son otras razones de su éxito. "Estas son las líderes actuales en las microfinanzas, pero este año está entrando al mercado toda una nueva generación de microfinancieras formales, incluyendo Banco Ademi de la República Dominicana, MiBanco del Perú y BanGente de Venezuela", agrega Berger.
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