|
|
Portada | Contenido | Subscripción | Números anteriores |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Mientras economistas y políticos discuten cómo hacer para reducir el desempleo, gente como Mónica Lomé y Carlos Alberto Ramoda, en Buenos Aires, contribuyen a solucionar lo que sigue siendo uno de los problemas más persistentes de América Latina. Los dos se conocieron cuando trabajaban para una compañía privada de seguros médicos en los años 80. "Yo fui su secretaria durante 10 años y fue así que nos conocimos", recuerda Lomé sonriendo. "Eventualmente, nos casamos". En 1995, como parte de una ola de contracción empresarial que siguió a la introducción de reformas dictadas por el mercado, Mónica y Carlos Alberto fueron despedidos. Como la mayoría de quienes han sido empleados por mucho tiempo, ellos recibieron significativas indemnizaciones. "Encontrarse sin trabajo después de años de depender de una sola empresa presenta un problema y un desafío", apunta Ramoda. Pero con Lomé lo vieron mayormente como un desafío y decidieron usar sus indemnizaciones como capital para una empresa de importación de ropas. Había un problema. Lomé y Ramoda sabían mucho de seguros de salud, pero poco sobre cómo administrar un negocio. Lo que necesitaban era capacitación profesional. Entonces se enteraron de un proyecto de microempresas que es parte de un Programa de Apoyo a la Reconversión Productiva. El programa, llevado a cabo por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, es financiado con ayuda del BID. Lomé y Ramoda pudieron seleccionar entre unas 6.000 entidades públicas y privadas de capacitación que fueron selecionadas mediante concursos internacionales abiertos y optaron por un programa de 120 horas de instrucción en planeamiento, contabilidad y administración de pequeñas empresas. Pagando una suma nominal, la pareja podía también consultar a un experto sobre el negocio que emprendieran. De esa forma fueron parte de los 2.255 microempresarios que se han beneficiado con ese programa. Lomé y Ramoda están ahora desarrollando su negocio y son parte del circuito comercial, exhibiendo sus importaciones y concretando acuerdos con productores y minoristas. Como otros empresarios principiantes tienen mucho que aprender. Pero tienen empleo y optimismo en cuanto al futuro. --Información de Amanda Palermo |
|
|
|
|
|