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America Latina
Firme avance de la región
Pero el 5% de crecimiento de 1997 podría ser insostenible



por Eduardo Lora *

América Latina y el Caribe lograrán un crecimiento del 5 por ciento en 1997, superando marcadamente la tasa de 3,6 por ciento del año pasado, indican estimaciones recientes del BID. El crecimiento económico de la región llegará así al nivel de 1994, el más elevado desde antes de la crisis de deuda externa de los años 80s.

Ese crecimiento significaría que en 1997 el ingreso per capita aumentará un tres por ciento.

Argentina, Chile, México, Perú y algunas de las economías más pequeñas experimentarán tasas de crecimiento cercanas o superiores al 6 por ciento. La economía de Brasil crecerá sólo 4 por ciento este año, pero aún eso significa una marcada mejora con respecto al año pasado.

Otra nota auspiciosa es que la inflación promedio en la región podría bajar al 12 por ciento (ajustada por población) con una tasa media de 9,5 por ciento, el nivel más bajo en décadas. En 1996, la inflación promedio ajustada fue del 18,5 por ciento y en 1995 había sido del 27,7 por ciento, por no recordar cuando años atrás llegó a tasas superiores al 100 por ciento.

Pero la región todavía sufre debilidad crónica en áreas cruciales y los logros de este año deben ser recibidos con cautela, no con euforia.

En realidad, hay señales de que una tasa de 5 por ciento de crecimiento podría ser insostenible. Según se estima en la edición 1997 del informe del BID Progreso Económico y Social en América Latina, el potencial de crecimiento económico sostenible de la región está probablemente más cerca del 4 por ciento, si los marcos institucionales y de políticas económicas permanecen como están ahora. Dicho esto, es necesario reconocer que América Latina ha avanzado mucho. El potencial de crecimiento sostenible es ahora mucho mayor que hace una década. El BID ha calculado que las reformas estructurales y macroeconómicas implementadas por los gobiernos de la región en los pasados 10 años han agregado dos puntos porcentuales a su crecimiento económico sostenible a largo plazo. Esas reformas han contribuído sustancialmente también a aliviar problemas macroeconómicos resultantes de pasada inestabilidad de precios y desorden fiscal.

La situación fiscal de América Latina ha mejorado considerablemente. La mayoría de los países de América Latina tiene déficits fiscales inferiores al 3 por ciento del PIB, satisfaciendo así las condiciones de disciplina fiscal fijadas por la Unión Europea en el Tratado de Maastrich. No sólo son los déficits fiscales en América Latina más bajos que en los países desarrollados en terminos de porcentaje de producto interno bruto, sino también cuando se los mide en relación al ingreso fiscal, que es mucho más modesto en América Latina que en el mundo industrializado.

Finalmente, es particularmente notable que América Latina haya logrado disciplina fiscal mientras progresa rápidamente hacia la democratización y descentralización en áreas como provisión de servicios sociales y administración fiscal e impositiva.

REFORMAS Y EUFORIA...
Considerando esta favorable evolución, ¿por qué la necesidad de cautela? Como lo explica el informe, los programas de estabilización y reforma completados por muchos países en años recientes han resultado en efervecencias de gasto y crédito que exceden lo que las economías locales pueden absorber, pese a los mejores marcos para el crecimiento que han creado esas mismas reformas.

La alta tasa de crecimiento de la región en 1997 podría estar en parte inducida por esta temporaria abundancia de gasto y crédito. Esas euforias financieras conducen a vulnerabilidades en las áreas fiscal, financiera y externa. Los bancos se exponen en exceso y asumen demasiado riesgo. La deuda externa crece a ritmo insostenible, mientras sube la tasa real de cambio y las exportaciones pierden competitividad. Con abundancia de financiamiento externo y recaudación impositiva, los gobiernos tienden a gastar más. Pero esos medios de financiamiento pueden resultar ser temporarios y los déficits insostenibles, forzando dolorosos ajustes.

Otra razón para ser cauteloso es la descentralización, que todavía puede tornarse en un factor de desestabilización de las finanzas públicas. En varios países, los sistemas de transferencia fiscal a las regiones fomentan perfiles cíclicos de gasto público y facilitan deudas excesivas de gobiernos estatales y locales.

HACIA UN CRECIMIENTO A LARGO PLAZO...
Según el informe del BID, América Latina enfrenta tres grandes retos: consolidar la estabilidad macroeconómica, completar la reforma estructural y elevar sustancialmente el nivel de educación de su fuerza laboral. Con estos logros, América Latina podría sostener una tasa de crecimiento del 6 por ciento que reduciría significativamente la pobreza y la desigualdad.

Está generalmente aceptado que consolidar la estabilidad macroeconómica depende de mantener políticas prudentes en lo monetario y fiscal. Pero eso es más fácil de decir que de hacer en países donde los sistemas financieros son débiles o inadecuadamente regulados, o donde las instituciones financieras no dejan lugar para maniobra durante períodos críticos.

Las instituciones fiscales latinoamericanas, pese a su éxito en reducir déficits, aún en un entorno de creciente democracia, no son inmunes a debilidades. Las instituciones fiscales de la región deben estar estructuradas para prevenir aumentos del gasto público durante repuntes económicos o al aproximarse comicios, como ocurre en la actualidad.

Es más, las instituciones fiscales deben ser reformadas implantando controles presupuestarios transparentes que no puedan ser manipulados por los gobiernos y que sean fiscalizados por organismos independientes que no tomen partes en decisiones que conciernen al gasto. Pero consolidar la estabilidad macroeconómica no es suficiente. El proceso de reforma estructural de la región está incompleto. El BID estima que si se completan las reformas que se están implementando en liberalización financiera y comercial, recaudación impositiva y reducción de la participación del Estado en actividades que el sector privado cumple mejor, el crecimiento económico sostenible de la región debe llegar al 5,5 por ciento anual.

LA EDUCACIÓN ES CRUCIAL...
Pese a la importancia de las reformas estructurales, el principal obstáculo para el crecimiento económico a mediano plazo es el sistema educativo de la region.

Según el informe, la reforma en la educación no será fácil pero rendirá sustanciales beneficios. Si en los próximos 10 años el nivel promedio de educación en América Latina aumenta de los actuales cinco años a 6,8 años, el crecimiento económico sostenible puede ser incrementado al menos en un punto porcentual, según cálculos de varios estudios. Si las mejoras en la calidad y en la extensión de la educación se combinan con la finalización de las reformas estructurales, la tasa de crecimiento económico sostenible de la región podría llegar al 6,5 por ciento anual.

La educación es la clave, no sólo para acelerar el crecimiento económico sino también para aliviar la pobreza y la desigualdad en América Latina, que actualmente tiene la distribución de riqueza más desigual del mundo.


**El autor es economista principal en la Oficina del Economista Jefe del BID



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Informe de Progreso Económico y Social en América Latina 1997


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