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Por FÉLIX çNGEL Dada la reputación de Colombia como centro de innovación y excelencia artística, es fácil olvidar que sus pintores y escultores se incorporaron relativamente tarde a las principales corrientes estilísticas del siglo XX. En realidad, sólo después de la Segunda Guerra Mundial un pequeño grupo de artistas colombianos comenzó a apartarse de los estilos figurativos tradicionales y a abrazar la abstracción. Cómo consumaron la separación y el enorme éxito que han disfrutado es el tema de una exposición de arte de 35 pinturas y esculturas en la Galería de Arte del Centro Cultural del BID titulada "Puntos de partida en el arte colombiano contemporáneo". La aparición relativamente tardía del arte colombiano se debió en parte a la geografía. Las cadenas montañosas que separan a sus provincias han creado distinciones culturales que el transporte moderno y las comunicaciones no han terminado de borrar. Santafé de Bogotá, situada en las alturas de los Andes, ha recibido menos influencia de movimientos culturales internacionales que otras ciudades volcadas al comercio exterior, como Buenos Aires. La provincia de Antioquia dio los primeros pasos en el mundo del arte moderno. En la década iniciada en 1920, la capital provincial, Medellín, que surgió como el principal centro industrial de Colombia, albergaba a varios sobresalientes escultores y muralistas. Pedro Nel Gómez, una figura renacentista, versado en muchas disciplinas artísticas tradicionales como también en arquitectura e ingeniería, lenta y pacientemente introdujo nuevas ideas, influyendo el gusto de la nueva clase comercial e industrial que surgía en contraposición a las tradicionales fortunas agropecuarias. Después, a comienzos de los años 1950, un grupo de artistas lanzó un movimiento que significaría la separación definitiva de la vieja generación. Tenían una importante aliada en Marta Traba, crítica de arte nacida en Argentina que alcanzó renombre internacional por su labor en acercar el arte latinoamericano a los ojos del mundo. Obstinada y enérgica, Traba se malquistó con algunos, pero ganó el respeto de muchos en la comunidad intelectual de Santafé de Bogotá. De esa brecha generacional surgió una nueva energía artística y una diversidad de conceptos y estilos. Como lo demuestra la exposición de arte en el BID, tuvieron un rotundo éxito. |
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