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Sinceridad financiera
Desafío para los contadores



por Daniel Drosdoff

Las normas contables más flexibles pueden resultar tentadoras para quienes buscan refugio del recaudador de impuestos. Pero para las economías de América Latina y el Caribe, tal falta de rigor en las cuentas tiene un alto costo. La región se ve forzada a pagar una sobretasa en el costo del capital porque sus normas contables están por debajo de los niveles aceptados internacionalmente, advirtieron expertos en contabilidad e inversores internacionales que asistieron a una conferencia en la sede del BID.

Países en todo el mundo están optando por una mayor franqueza financiera y normas contables más severas y uniformes. Una de las razones es que en la economía globalizada, las normas universales se han convertido en un lenguaje común para los contadores, inversores y reguladores.

Aunque están de acuerdo en la necesidad de cambios, algunos reguladores latinoamericanos que asistieron a la conferencia apuntaron que ajustar las normas tendrá un costo elevado, que debe ser medido contra los beneficios de un régimen regulatorio más severo. Algunos panelistas predijeron que habrá resistencia de parte de empresas temerosas de que revelar más información resultará en más impuestos.

Los críticos de la falta de rigor contable en América Latina, incluyendo analistas del sector privado, señalaron una amplia gama de problemas. Algunos menores, como la tardanza en dar información y la falta de direcciones de correo electrónico y de números telefónicos en el Internet. Otros defectos más serios eran la falta de información financiera necesaria y normas contables confusas y diferentes dentro de un mismo país.

Dos economistas del BID, Kim B. Staking y Alison Schulz, advirtieron que a menos que la región mejore sus normas contables y de información financiera, tendrá "una desventaja comparativa en el acceso al capital, y se verá forzado a pagarlo a precio más alto". La desventaja será sentida especialmente por pequeñas y medianas empresas porque las firmas más grandes tienden a adoptar normas internacionales para poder captar capital en los mercados de valores de Estados Unidos y Europa.

Staking y Schulz dijeron que el BID está dispuesto a financiar a las firmas más pequeñas a hacer la transición.

Muchas grandes compañías latinoamericanas cumplen ahora con las Prácticas Contables Generalmente Aceptadas (GAAP) de Estados Unidos porque es una condición para cotizar sus acciones en los mercados estadounidenses. Algunas firmas europeas también han adoptado las normas GAAP.

La Comisión Internacional de Normas Contables, entretanto, está desarrollando su propio código mundial de reglas. El secretario general de la comisión, Sir Bryan Carsberg, prometió en la conferencia que las nuevas reglas serán severas, inflexibles y uniformes. "Podrían causar dolor a los negocios acostumbrados a la flexibilidad", advirtió. Pero dijo que es "irresistible" el movimiento hacia tales reglas estrictas dado el creciente alcance internacional de los negocios.

--Por Daniel Drosdoff




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