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El interior de Trinidad es un vergel de melones, tomates, coles y pimientos en cantidades nunca vistas. La razón no es un nuevo fertilizante, ni un pesticida milagroso, ni desusado buen tiempo; es mejores caminos de acceso. Tradicionalmente, los pequeños agricultores locales se enfrentaban a un tremendo adversario cuando debían llevar su producción al mercado. Los caminos de acceso, a menudo senderos apenas trazados sobre colinas y suelos pantanosos, eran difíciles de transitar aún en las mejores condiciones. Durante la estación de las lluvias, de junio a diciembre, se tornaban muy riesgosos. Pero ahora, cuadrillas equipadas con topadoras y aplanadoras están trabajando laboriosamente, haciendo mejoras modestas pero vitales tales como ensanchar caminos, excavar desagües y hasta pavimentar donde el tráfico lo justifica. Ya han sido mejorados 45 segmentos de caminos, con una extensión total de 43 kilómetros y se acaban de firmar los contratos correspondientes a mejoras en otros 29 segmentos, según Louis Niles, especialista en transporte de la oficina del BID en Trinidad y Tobago. El proyecto es parte de un programa financiado por el BID para rehabilitar 150 kilómetros de caminos de acceso, reconstruir unos 30 puentes y establecer un sistema de mantenimiento. Está programado completar las obras en 1999. Los nuevos caminos que ya han sido construidos y la promesa de obras adicionales han cambiado las perspectivas de los 600 agricultores que residen en el área del proyecto. Sabiendo que pueden llevar sus cosechas al mercado en mejores condiciones en cualquier epoca del año, han aumentado su producción y han sido recompensados con muy buenos precios, informa Niles. Las obras viales están teniendo efecto similar en áreas más montañosas de la isla. Allí los agricultores están pasando de cultivos tradicionales a hierbas de alto precio. |
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