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Durante años, Carolina Fernández Rodríguez sufrió una irritación de garganta que no tenía explicación médica. Pero ella tenía un nombre para su mal, según lo contó al diario Expreso de Guayaquil. Lo llamaba "La Chamba". Ese es el nombre que los residentes de las afueras de Guayaquil dan a un vaciadero cercano que hasta hace cuatro años recibía la basura de la ciudad. Los contínuos fuegos en La Chamba despedían un humo acre y tóxico que irritaba ojos y gargantas a los habitantes de las comunidades de San Eduardo y El Paraíso. Ahora ese humo ha desaparecido. Bajo la conducción del alcalde León Febres Cordero, Guayaquil ha contratado a la empresa privada Vachagnon para la recolección de basura. Y un nuevo vaciadero, alejado de San Eduardo, es administrado por ILM, otra firma privada. El sitio de La Chamba ha sido cubierto con tierra y rodeado de muros de concreto. El BID está financiando un estudio para determinar cómo sellar el sitio de manera que la tierra pueda ser aprovechada para otros fines. "La municipalidad no ha decidido todavía cómo usar la tierra, pero me estoy inclinando por la idea de plantar árboles y crear así un pulmón verde para la ciudad", dijo recientemente el alcalde Cordero al diario Expreso. |
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