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ARGENTINA
Vuelve la carne
Argentina nuevamente exporta carne fresca



La gente siempre se alegra cuando una enfermedad se bate en retirada, pero la reciente victoria de Argentina sobre la fiebre aftosa, un mal muy contagioso que mata al ganado, fue celebrada con particular fervor.

Los argentinos se sienten justificadamente orgullosos de la carne tierna y magra que produce el ganado alimentado con los abundantes pastos de la Pampa. Pero aunque la calidad de su carne es reconocida en el exterior y Argentina estuvo otrora entre los mayores exportadores de carne del mundo, su industria de la carne ha sido severamente afectada durante los pasados 60 años por la presencia de la fiebre aftosa.

Marginados de los principales mercados por regulaciones sanitarias, los productores argentinos se veían limitados a vender en el exterior carne procesada o cocinada. Las ventas perdidas a causa de la fiebre aftosa se calculaban en 1.000 millones de dólares al año.

"La erradicación de la fiebre aftosa es prueba de nuestra capacidad colectiva de superar la adversidad", afirmó recientemente Felipe Solá, secretario de agricultura de Argentina. "Este logro, considerado inalcanzable, fue posible gracias al duro trabajo de los productores argentinos de carne, al apoyo técnico de la comunidad científica y a la existencia de una vacuna efectiva".

La entidad encargada de vigilar las epidemias animales bajo la Organización Mundial de Comercio dio en mayo su sello de aprobación sanitaria a la carne fresca de Argentina. En junio, el Departamento de Agricultura de EE.UU. levantó la veda que pesaba desde 1930 sobre la carne fresca argentina y autorizó la importación de hasta 20.000 toneladas por año a partir del 25 de agosto.

La campaña para erradicar la fiebre aftosa fue una operación que costó unos 150 millones de dólares al año en fondos públicos y privados. El esfuerzo fue apoyado por un programa de modernización del sector agropecuario que tuvo un costo de 107 millones de dólares y fue financiado por el BID y el Banco Mundial en 1991.

"Uno de los objetivos del programa fue vacunar al 100 por ciento del ganado de Argentina en cinco años y eliminar cualquier foco remanente de la enfermedad", explica César Williams, especialista del BID en Argentina. Los productores comenzaron además a usar una vacuna más efectiva y menos costosa, implementando al mismo tiempo medidas sanitarias como una pronta alarma epidemiológica para detectar otras enfermedades.

El programa financiado por el BID introdujo asimismo una variedad de medidas de control de calidad y de promoción de exportaciones que deberán contribuir a restablecer la posición de Argentina como líder de las exportaciones de carne fresca, apunta Williams.

La lucha contra la aftosa no está terminada, sin embargo. Argentina está controlando la enfermedad vacunando a cada cabeza de ganado que existe en el país. Pero las naciones con las regulaciones sanitarias más exigentes, como Japón y Corea, demandan evidencia de que la enfermedad no reaparecerá aún después que el programa de vacunación sea terminado. Los expertos calculan que Argentina puede lograr eso en tres años.

Argentina espera que nuevos mercados le ayuden a aumentar un 70 por ciento sus exportaciones de carne hacia el año 2000 y llegar a 800.000 toneladas anuales. Más del 90 por ciento de la carne argentina aún va al consumo local.

--Christina MacCulloch




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