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EDUCACION
Conocimiento es riqueza
A más escolaridad, más crecimiento



Desde hace mucho los economistas dan por descontado que crecientes niveles de educación contribuyen al desarrollo económico. Pero hasta hace poco no se sabía sobre cuánto afectan realmente los logros educativos sobre la productividad y el crecimiento económico.

Aunque siempre será difícil cuantificar esa relación, la edición 1997 del Informe del BID Progreso Económico y Social en América Latina muestra cuáles son los dividendos que la región puede esperar de las inversiones en educación.

El informe se basa en varios estudios técnicos para calcular los efectos de aumentar el nivel promedio de escolaridad de la fuerza laboral de la región, que hoy es de 5,3 años (4,9 años, si se lo ajusta por población).

"La tasa potencial de crecimiento de América Latina aumentaría sustancialmente durante los próximos 10 años si el nivel educativo promedio de su fuerza laboral subiera un año por encima de las actuales tendencias", sostiene el informe.

Semejante aumento en el nivel educativo aumentaría en un punto porcentual la tasa potencial promedio de crecimiento durante la próxima década. La diferencia puede traducirse en una mejoría muy sustancial del ingreso promedio del latinoamericano.

En términos microeconómicos, la educación permite a los individuos adquirir capacitación y asimilar información más eficientemente. Los trabajadores educados son más capaces de adaptarse a cambios en los procesos de producción y se comunican mejor, lo que les permite cooperar con sus colegas en la solución de múltiples problemas de producción.

Los trabajadores educados son capaces de emprender proyectos más complejos de manufactura y de servicios. Al mismo tiempo, hacen mejor uso de la tecnología y se tornan más productivos.




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