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Una selección de 52 obras de 19 sobresalientes escultores brasileños del siglo XX fue expuesta en la Galería de Arte del Centro Cultural del BID y en el atrio de su edificio. "Escultura Brasileña de 1920 a 1990: Perfil de una Identidad" es la empresa más ambiciosa llevada a cabo hasta ahora por el Centro Cultural del BID, dice Ana María Coronel de Rodríguez, su directora. La muestra —que incluyó espectaculares piezas de gran tamaño como "Impossivel", un bronce de 300 kilos de María Martins— fue organizada con la colaboración de la oficina del director ejecutivo del BID por Brasil y la embajada brasileña. Las obras reflejan la diversidad cultural de la comunidad artística brasileña, con influencias de Europa —portuguesa, italiana y alemana, mayormente; de Africa —casi un millón de africanos fueron llevados al Brasil sólo en el siglo XIX; de Asia —en Sao Paulo reside la mayor colonia japonesa fuera del Japón; y de pueblos indígenas, como los guaraníes y bororos. Aun hoy, con la llegada de 50.000 inmigrantes al año, el paisaje cultural brasileño sigue evolucionando. La escultura en Brasil se ha desarrollado en estrecho contacto con la arquitectura, oficio en el que algunos brasileños como Lúcio Costa, Oscar Niemeyer y Roberto Burle Marx alcanzaron fama internacional. Brasilia, cuyo diseño y planificación comenzó en 1949, ilustra la relación entre estas dos disciplinas. En EE.UU., por ejemplo, principios desarrollados en Brasilia fueron usados al remodelar ciudades como Albany, Nueva York y Portland, Oregon.
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