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Los viajeros que vuelan sobre las áridas planicies del oriente de Venezuela a menudo se asombran al ver una inmensa mancha verde. Lo que ven es una de las mayores plantaciones de árboles del mundo: cerca de 500.000 hectáreas de pino caribeño. Propiedad de Productos Forestales del Oriente, C.A. (Proforca), una empresa estatal venezolana, la plantación es producto de un ambicioso proyecto que comenzó hace casi 30 años. Fue entonces que Proforca lanzó un plan para aprovechar mejor el clima árido y las magras condiciones del suelo en esa zona plantando 'Pinus caribea', un pino tropical que se da bien en esas condiciones. Hacia fines de los '60, la noción de plantar árboles en Venezuela parecía un chiste. Dotada de vastos bosques naturales, tenía recursos madereros que parecían inagotables. Pero durante los pasados 30 años, el crecimiento económico gradualmente ha agotado los bosques y el país es ahora importador neto de productos de madera. Como resultado, la previsión de Proforca rinde ahora jugosos dividendos. En los años '80 la empresa empezó a vender concesiones para talar árboles maduros y desde entonces virtualmente todas las talas previstas por Proforca hasta el año 2016 han sido adquiridas por una decena de empresas privadas. Entre los inversionistas se cuentan Terranova S.A., una empresa maderera chilena, y Jefferson Smurfit Corp., el mayor productor mundial de tablones para containers, además de otras grandes compañías locales y extranjeras. Durante 1997 estas empresas cortarán y procesarán unos 822.000 metros cúbicos de madera por valor de unos US$4,6 millones. La tala anual aumentará a 2,7 millones de metros cúbicos el próximo año y llegará a 5,5 millones de metros cúbicos anuales en el 2016. Pero a diferencia de la explotación de bosques nativos, que en muchos casos no se replantan después de ser talados, las plantaciones de Proforca están concebidas para una explotación sustentable. La compañía planta cada año un promedio de 20.000 hectáreas con brotes de pino mejorados genéticamente. El BID ayudó a financiar dos etapas del proyecto. Un préstamo de US$34 millones, aprobado en 1984, permitió plantar 180.000 hectáreas de pino y construir un aserradero. En 1991, el Banco aprobó un préstamo de US$62,5 millones para la segunda etapa del proyecto, que incluyó la plantación de 165.000 hectáreas adicionales, la protección contra incendios y plagas, y la rehabilitación de 324 kilómetros de caminos. El BID está ayudando asimismo a financiar demostraciones agroforestales para comunidades situadas en los márgenes de la plantación. Los lotes, con una superficie total de 150 hectáreas, muestran como se pueden plantar cultivos junto a los árboles. No obstante, el mayor beneficio para los residentes locales es el empleo. En una región con pocas otras industrias económicamente viables, Proforca da empleo directo a 730 trabajadores permanentes y a 650 de temporada. Cuando las procesadoras de madera estén operando a plena capacidad a comienzos de la próxima década, se estima que crearán unos 3.600 trabajos adicionales.
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