NOTICIAS DE PROYECTOS
 
ENLACES

Los cultivos orgánicos crecen mejor en El Salvador

Un programa del BID asesora a las cooperativas de agricultores que abastecen a los restaurantes y supermercados

Por Carlos Gonzáles, La Palma, El Salvador


Fresas orgánicas de cultivo casero están creciendo en popularidad en El Salvador.

Los alimentos orgánicos, así como el agua embotellada, se presentan en general como un producto de lujo para la gente acomodada de los países ricos. Se supone que tan sólo alguien con poder adquisitivo puede pagar alimentos sin pesticidas químicos, fertilizantes sintéticos y otros productos del mercado, hoy de uso habitual entre los agricultores de todo el mundo.

Pero en El Salvador, un grupo de cooperativas agrícolas con visión de futuro ha descubierto un mercado para frutas y verduras orgánicas a la misma puerta de su casa. Como parte de un proyecto parcialmente financiado por el Fondo Multilateral de Inversiones del BID, estas cooperativas están vendiendo, en la misma capital del país , sus frutas y verduras a restaurantes, hoteles y supermercados que valoran una alimentación saludable. Y lo que es aún mejor, estas cooperativas están creando nuevos y mejor remunerados puestos de trabajo para hombres y mujeres del campo, al tiempo que protegen y regeneran las escasas tierras de cultivo.

Una de estas cooperativas opera dentro de un gran cobertizo en el municipio salvadoreño de La Palma, a pocos kilómetros de la frontera con Honduras. En una jornada de trabajo típica, mujeres de pie tras sus mesas inspeccionan zanahorias, cebollinos, tomates, fresas y granadillas traídas por los agricultores locales. Todos los productos se lavan, clasifican y empaquetan. Algunas frutas, como las fresas, se procesan y embotellan para mermeladas y se les aplica un código de barras que las cajas registradoras de los supermercados puedan identificarlas más tarde.

"Hemos estado trabajando en varias localidades, y algunas de estas cooperativas ya están llevando adelante planes de expansión", afirma Mario Urrutia, coordinador de la Cooperative League of the United States of America (CLUSA), uno de los dos organismos ejecutores de este proyecto. CLUSA facilita asistencia técnica y de mercadeo a las cooperativas participantes, junto con Proexsal (Sociedad Cooperativa de Productores y Exportadores de El Salvador), la otra ejecutora del proyecto, una empresa de mercadeo agrícola basada en El Salvador. "Nosotros intervenimos una vez los agricultores han iniciado el cultivo de productos orgánicos y se muestran interesados por penetrar en el mercado local", explica Godofredo Pacheco, gerente de Proexsal, "Nuestro lema es simple: productos salvadoreños de alta calidad, cultivados de manera orgánica". Conjuntamente, las dos organizaciones ayudan a que las cooperativas cualificadas se tranformen en negocios sostenibles, tanto financiera como ecológicamente.

Métodos "verdes" dan buenas cosechas. La apuesta por los cultivos orgánicos en El Salvador va más allá de estimular una demanda en el consumo. El Salvador es uno de los países más densamente poblados de la región y ya hoy enfrenta una escasez de tierras cultivables de alta calidad. A menudo, en los climas tropicales, el uso intensivo de pesticidas y fertilizantes químicos puede acelerar la degradación de la tierra. Como consecuencia, los agricultores que emplean métodos orgánicos de cultivo de manera correcta pueden, de hecho, aumentar las cosechas y, a largo plazo, disminuir sus gastos.

Sin embargo, la escasez de tierras es tan sólo uno de los retos que enfrentan las cooperativas agrícolas de El Salvador. Muchas de ellas se fundaron hace 20 años, cuando el gobierno inició un programa de reforma agraria como respuesta a largos conflictos sobre la tenencia de tierras. Muchos de los agricultores que obtuvieron tierras a raíz de esta reforma tenían poca o ninguna experiencia en el manejo de negocios agrícolas y, como consecuencia, en muchas de las nuevas cooperativas la producción disminuyó. La banca comercial del país también se ha mostrado reacia a financiar a la mayoría de las cooperativas ofreciendo ocasionalmente créditos pero con tasas de interés prohibitivas.

El objetivo de este nuevo proyecto es ayudar a las cooperativas a superar estos obstáculos. "CLUSA nos está ayudando en la producción de cacao y sésamo orgánicos y también a fortalecer la propia cooperativa", comenta Rafael Pineda, presidente de la cooperativa La Carrera. "Estamos aprendiendo a manejar nuestros negocios y los diferentes tipos de crédito". Pacheco, de Proexsal, comenta que La Carrera está aprendiendo a manejar los tipos de decisiones de estrategia y planificación que enfrenta cualquier empresa. "Ahora están pensando en un nombre para sus pastillas de chocolate", dice, "pero primero tienen que tener en cuenta los mecanismos del mercado y utilizar un proceso técnico de fabricación y de embalaje que les permita competir en él".

Como han demostrado los recientes terremotos y huracanes, los agricultores salvadoreños corren un riesgo desproporcionado de desastres naturales. En el valle del Lempa, el río amenaza con desbordarse de nuevo como lo hizo en 1998, cuando el huracán Mitch. "Ahora somos más conscientes del riesgo que representa el río Lempa", afirma José Santos, presidente de la cooperativa Los Navegantes, "pero nuestra situación ha cambiado mucho en dos años. A pesar de que recibimos numerosas muestras de apoyo para el desarrollo de la región después del huracán Mitch, todavía no nos llegó ayuda importante. Desde abril, CLUSA nos ha estado facilitando servicios de asesoría", dice Santos, "y nos ha estimulado mucho tener conciencia sobre lo que podemos aprender".

"Nos contactaron", comenta Urrutia, de CLUSA, "porque supieron que otras cooperativas habían progresado mucho con este programa. Les explicamos que tanto CLUSA como Proexsal podían ayudarles, pero que por su parte deberían seguir las directrices oficiales y comprometerse con el programa. En sólo cuatro meses de trabajo los primeros agricultores están ya experimentando con parcelas piloto de productos orgánicos y los miembros de la cooperativa están inmersos en capacitación institucional y técnica.

Uno de los aspectos más interesantes de Los Navegantes es que un 56 por ciento de los miembros de la cooperativa son mujeres. "Muchos de nosotros somos padres de familia", asegura Sonia Hernández, una de ellos, "y necesitamos una estrategia para mejorar nuestras vidas. Esta necesidad motivó a muchas mujeres como yo a unirse a la cooperativa".

Pacheco y Urrutia aseguran que la prueba más contundente de que la agricultura orgánica de El Salvador es viable es el hecho de que varias cooperativas están ya compitiendo de manera efectiva con productos alimenticios convencionales de importación. Asegurán también que el mercado de productos orgánicos tiende a ser más estable que el mercado agrícola general, un hecho que ayuda a que las cooperativas mantengan un nivel estable de ingresos.

Para más información sobre el apoyo del BID a los agricultores de El Salvador, vea el enlace a la derecha.

Publicado: Junio 2001

Más sobre el apoyo del BID a los granjeros orgánicos de El Salvador (PDF)