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Vista de Laventille.

¡Bienvenidos a la cuna del steel band!

De cómo un modesto suburbio de Trinidad se transforma en meca musical

Por David Mangurian, Laventille, Trinidad

El suburbio de Laventille en Puerto España, Trinidad y Tobago, una comunidad en las laderas de una colina en cuyas diminutas casas residentes de limitados ingresos viven hacinados, es considerado actualmente cuna de la música de percusión metálica, o steel band.

Sin embargo, desde que en 1840 esclavos liberados se asentaran en esa zona, sus residentes han gozado de muy mala reputación. No contribuyó a mejorar su imagen el que durante el carnaval las bandas de tambores de Laventille recorrieran con gran estruendo y camorra las calles de Puerto España, generando en muchas ocasiones un exceso de grescas y desórdenes.

"Demasiada gente de este país todavía cree que cualquier tipo de comportamiento insensato es producto exclusivo de una educación en Laventille", comenta el periodista Terry Joseph. "Es como si esta zona hubiera reclamado con éxito un cierto monopolio sobre el desenfreno y el vicio".

"Si una muchacha de Laventille y otras de fuera solicitan el mismo trabajo", asegura Horace Raymond, dirigente cívico de Laventille, "puedo apostar lo que quiera a que la muchacha de Laventille no conseguirá el puesto a causa de este estigma".

Pero desde hace más de una década, los residentes de Laventille han estado trabajando no sólo en cambiar su imagen sino en convertir a Laventille en un centro de atracción turística. Y al parecer, un préstamo otorgado por el BID en 1991 (940.000 dólares para trabajos de drenaje de inundaciones y parques en Laventille) fue una de las chispas que alumbraron este estímulo en busca de respeto.

El proceso de transformación de Laventille de barrio marginal a lugar digno, comenzó realmente a mediados de la década previa, cuando este país exportador de petróleo se benefició del alza de los precios en el mercado y los residentes de Laventille comenzaron a reemplazar sus casas de cartón, madera y techos de hojalata, con otras de cemento.

En 1989, el dirigente cívico Horace Raymond convenció al gobierno para que transformara un edificio abandonado a los pies de Picton Hill en centro comunitario. El antiguo centro había sido destruido por el fuego unos años antes. Al nuevo centro se le dio el nombre de Spree Simon, un personaje al que los residentes de Laventille consideran "padre" de la steel band, ya que fue el primero que articuló notas musicales en un tambor metálico, transformando el hasta entonces instrumento de percusión en flamante instrumento musical.

A principio de los años noventa, recién creados comités vecinales se dirigieron al sector privado en busca de recursos para financiar campañas de limpieza a cambio de espacios publicitarios en el barrio. "Les dijimos que estábamos sin trabajo y queríamos hacer algo", recuerda Raymond, "y que nosotros limpiaríamos la zona si nos pagaban por mantenerla. No fue fácil".

Pero la erosión y las inundaciones eran un problema constante. No habían obras de drenaje en las pendientes de las colinas para canalizar el agua de la lluvia. Sedimentos y basura caían por sus empinadas laderas, tapando los canales que drenan el agua hacia el mar e inundando casas y negocios.

El préstamo del BID financió ocho grandes conductos de drenaje con el fin de eliminar ese tipo de problemas. Pero el proyecto tenía diversos objetivos, según Ancile Brewster, el especialista sectorial del BID que ayudó a diseñar y supervisar el proyecto. Uno de ellos era ayudar a la creación de empresas locales que asistieran en el trabajo de construcción. "Vinieron 15 grupos", recuerda Brewster. "Cuando vieron que esto no era un donativo comenzaron a desaparecer. Conseguimos formar cinco o seis grupos realmente sólidos. El objetivo era que, una vez terminado este trabajo, pudieran postularse para otros contratos con el gobierno". Brewster dice que dos de aquellos grupos todavía funcionan como negocios. Uno de ellos, el Success Laventille Networking Committee, opera un centro escolar donde tutores voluntarios asisten a estudiantes del barrio después de clases.

El proyecto incluía también fondos para transformar en parques varios solares vacíos, incluyendo lotes cercanos a los patios, o panyards, donde practican las bandas de percusión más antiguas, más grandes y mejores de Laventille, WITCO Desperadoes y Carib Tokyo. Según Brewster, se escogieron estos lugares por estar junto a las dos bandas, consideradas como las organizaciones cívicas más antiguas de Laventille, y resultaba más fácil obtener su apoyo para la creación de las zonas verdes.

"Hay una correlación en términos de lo que uno siente hacia el lugar donde vive cuando está más limpio y alegre", comenta Jacqueline Huggins, coordinadora regional para la Fundación de Desarrollo Comunitario de Trinidad y residente de Laventille. "Cuando el entorno está limpio y aseado, te sientes mejor", agrega.

"Es uno de los proyectos más gratificantes en los que he participado", dice Brewster. "En términos de impacto, cambió mucho la vida de las personas. Y lo que es más importante, elevó el nivel general de conciencia sobre el medio ambiente".

Los trabajos financiados por el BID para drenaje y espacios verdes en el barrio, finalizados en junio de 1995, contribuyeron a que surgiera un nuevo sentimiento de orgullo cívico en Laventille. En 1993, siete comités del barrio se unieron para formar el Comité para el Embellecimiento de Laventille y Alrededores (LAEBCO por sus siglas en inglés). Raymond comenta que en el proceso pasó tanto tiempo lejos de su familia que su mujer se divorció de él. "El trabajo comunitario destroza la vida familiar", agregó. "Yo sólo me digo a mí mismo que alguien tenía que hacerlo. Me gusta que las cosas lleguen a término y no puedo parar".

En 1994, la compañía Trinidad and Tobago Instruments Ltd. construyó una nueva fábrica en Laventille, que actualmente cuenta con 50 trabajadores y una producción anual de 12.000 instrumentos metálicos de percusión, profesionales y semiprofesionales, de los que exporta un 90 por ciento a Europa, Japón y Estados Unidos.

En 1997, LAEBCO recibió una donación del gobierno para pintar una reproducción gigantesca de las dos aves que representan el símbolo nacional de Trinidad, el elegante ibis escarlata y el coco loco, en las paredes de los tanques instalados en la cima de Picton Hill y las notas de un steel pan en las cubiertas. Estos tanques dominan hoy el panorama de Laventille desde tierra y aire.

Hoy, al menos 15 orquestas de steel band tienen su cuartel general en Laventille. Para atraer al turismo, Laventille lanzó en 1995 su propio festival de steel band celebrando el papel central que esta localidad ocupa en la historia de este instrumento.

La banda más reciente de Laventille, los Harlem Syncopators, fue fundada en 1998 por Daisy McClean, pionera del pan y residente del lugar. McClean invirtió 3.200 dólares, entre recursos propios y donaciones, en la compra de 20 pans y otros 1.200 dólares en la construcción de un local donde pudieran reunirse los chicos del barrio por las noches, lejos del peligro de las calles. El grupo practica cinco veces por semana.

"Esto proporciona disciplina a los chicos", comenta, "porque tienen que venir al local a una hora fija y tienen que practicar. Me gusta verlos tocar. Hoy se observa un sentimiento de orgullo en Laventille por hacer algo para la comunidad. No podemos esperar que el gobierno lo haga todo".

Ahora, LAEBCO intenta recaudar fondos para restaurar el viejo Fuerte Inglés de Picton Hill y convertirlo en oficina de turismo. Los residentes hablan del día en que autobuses de las agencias de viajes traigan a pasajeros de los cruceros a Laventille a visitar la cuna de la percusión caribeña y los tanques en la cima de Picton Hill, a escuchar cómo practican los Desperadoes, comprar artesanías y probar las especialidades culinarias de la región.

Todo esto supondrá un drástico cambio de rumbo en la vida de un barrio tan singular.

Publicado: Junio 2001

Breve historia del reluciente tambor

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Un símbolo nacional...