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¿Qué estoy observando?En ecoturismo, la satisfacción del visitante depende muchas veces de la calidad de sus guíasPor Roger Hamilton Los recuerdos más vivos que el ecoturista se lleva de la Amazonía no son a menudo las aves u otros animales que vio, ni siquiera la misma selva. Lo que mejor recuerda es quién fue su guía. La selva húmeda no es como las extensas sabanas de África, donde hay animales de gran tamaño y muy visibles. En la Amazonía, la vida transcurre de forma tan sutil que el visitante novicio suele necesitar una explicación sobre lo que está viendo. La interpretación es clave para la apreciación. Nuestro éxito depende mayormente del calibre y la experiencia de nuestros guías, dice Craig Sholley, director de conservación y educación de International Expeditions, Inc., una empresa turística de Estados Unidos especializada en viajes para amantes de la naturaleza. El objetivo de nuestras excursiones no es observar leones, tigres y osos pandas. La gente apasionada por la naturaleza no quiere ver sólo a los grandes animales; también le interesan los pequeños. El trabajo del guía es satisfacer al cliente. Un ecoturista paga una gran suma de dinero y soporta a menudo viajes muy duros hasta llegar a ese sendero de la selva, con los binoculares en mano. ¿Puede el guía estar a la altura de las circunstancias? Pero incluso antes de que un turista llegue a conocer a su guía, tiene que estar a punto un complejo entramado de infraestructura y preparativos. Hay que financiar y construir albergues para el visitante, crear un aparato de mercadeo para atraerlo, tener establecidas redes de transporte para permitirle llegar hasta allí. Los gobiernos deben ejercer su poder regulatorio para proteger los ecosistemas visitados por los turistas. Hay que capacitar a los residentes del lugar y financiar la industria local de servicios. Todos éstos son objetivos de un nuevo programa a largo plazo emprendido por el gobierno nacional y los nueve estados amazónicos de Brasil, con apoyo financiero del BID (ver otros artículos de esta serie). El proyecto Proecotur trabaja para sentar las bases de una industria sostenible de ecoturismo que genere ganancias y empleos. A medida que el ecoturismo crezca, crecerá también la demanda de guías y otros proveedores de servicios. Lo mismo ocurrirá con la importancia que la gente le dé a la protección del medio ambiente, cuando comprendan que el conocimiento de la naturaleza y la capacidad de interpretarla puede reportar buenos ingresos. El guía se convierte en un miembro de la comunidad respetado e influyente y transmite su pasión al resto de la comunidad, dice Sholley. Publicado: Febrero 2002 |
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