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Una propuesta mesoamericana para impulsar el progresoDe México a Panamá, ocho países se embarcan en una ruta hacia la integraciónPor Peter Bate Créalo o no, la velocidad promedio de los camiones de carga internacional en las principales carreteras centroamericanas es de tan sólo 10 kilómetros por hora. No toda la culpa es del mal estado del pavimento, la ausencia de espaldones, o la congestión de tránsito. De hecho, según un reciente diagnóstico sobre el sistema vial de América Central, esas rutas no llegarán a su punto de saturación sino en varios años. Para comprender los problemas del sistema de transporte por carreteras en esta región basta con recorrer el tramo de 130 kilómetros que, pasando por territorio hondureño, une la localidad de La Unión en El Salvador con Chinandega en Nicaragua. Los camiones de carga suelen demorar 24 horas para cubrir el trayecto, que incluye negociar dos puestos fronterizos donde los camiones pierden hasta un 60 por ciento del tiempo total que toma el recorrido. Debido a este tipo de escollos, el comercio entre países centroamericanos es marcadamente inferior al que tienen con sus socios extrarregionales. Asimismo, los fletes en América Central suelen costar el doble de lo que cuestan en Europa. Son precisamente este tipo de problemas los que busca resolver el Plan Puebla-Panamá (PPP), una iniciativa lanzada por los gobiernos de América Central y México para acelerar la integración y el desarrollo sostenible en la región mesoamericana, que comprende a los siete países del istmo y a nueve estados del sur-sureste mexicano.
La propuesta busca dotar a esta región de la infraestructura, los medios y los programas sociales para superar su histórico retraso. Rica en biodiversidad y cultura, Mesoamérica abarca más de un millón de kilómetros cuadrados y tiene unos 65 millones de habitantes. A pesar de sus riquezas naturales y su proximidad a grandes mercados, su índice de indigencia triplica al promedio latinoamericano. Además, padece de una elevada vulnerabilidad geográfica a los fenómenos naturales como huracanes, inundaciones y terremotos. Al presentar el PPP en México
el 12 de marzo, el presidente Vicente Fox explicó porqué
el nuevo gobierno mexicano entendía que podía ampliar las
posibilidades de desarrollo de la parte meridional de su país si
ésta se articula mejor con los pueblos hermanos de Centroamérica:
"Creemos que a partir de las vinculaciones y cercanías preexistentes
podemos generar una gran cadena para el desarrollo. En el sur-sureste
de México conviven una gran riqueza natural, un excepcional talento
humano y, desgraciadamente, inaceptables situaciones de pobreza y marginación
que estamos decididos a atacar pronta y frontalmente (
) La suma
de voluntades y talentos de México y las naciones de Centroamérica
nos permitirá crear una zona de intercambio y cooperación
al nivel de otras que se han creado en el mundo." Mancomunados. El Plan Puebla-Panamá nace de la coincidencia de propósitos de dos iniciativas generadas paralelamente. Por un lado, el nuevo gobierno de México manifestó su voluntad de reducir las diferencias regionales entre sus estados norteños y centrales y los estados del sur-sureste. Por otro lado, los países centroamericanos habían formulado su propia cartera de proyectos de integración regional, que fue presentada este año ante la comunidad internacional en una reunión de grupo consultivo celebrada en Madrid. A fin de definir el contenido del PPP, los países encomendaron a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), al Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y al Banco Interamericano de Desarrollo que analizaran las conexiones entre las iniciativas mexicana y centroamericana. Reunidos en San Salvador el 15 de junio para ratificar su respaldo al plan de integración, los jefes de estado y de gobierno de la región mesoamericana definieron que sus gobiernos podrían colaborar fructíferamente en ocho grandes áreas, conocidas como "iniciativas mesoamericanas". Esas iniciativas comprenden el desarrollo sostenible, el desarrollo humano, la prevención y mitigación de desastres naturales, el impulso al turismo ecológico, la integración vial, la interconexión energética y el desarrollo de las telecomunicaciones. Los líderes mesoamericanos especificaron que para tener cabida en la cartera de proyectos del PPP, las propuestas deben ser de carácter regional y deben respetar tanto la preservación del medio ambiente como la voluntad de las comunidades locales. Por otra parte, acordaron una estructura organizativa para llevar adelante el plan. La conducción política del proceso quedó en manos de delegados presidenciales, por lo general personas con rango de miembros de gabinete. Paralelamente, los líderes mesoamericanos crearon una comisión de financiamiento para el PPP, integrada por los ministros de hacienda de la región y el presidente del BID, Enrique V. Iglesias. Los líderes pusieron énfasis en que los proyectos del PPP deberían ser eminentemente prácticos. En conferencia de prensa, el presidente salvadoreño, Francisco Flores, lo resumió así: "Mesoamérica, con una población de más de 60 millones de personas, constituye un enorme potencial", señaló, "y este potencial sólo puede ser realizado a través de proyectos concretos que permitan que ella tenga un mercado eléctrico unificado, un corredor vial que le permita los flujos de personas y de bienes, proyectos educativos y de desarrollo, proyectos que permitan proteger nuestro medio ambiente, y en fin, que nos permita a todos trasladarle los beneficios de este concepto a los que deben recibirlos, que son las personas más pobres de esta región." Acción. El Plan Puebla-Panamá también le ofrece a los países de la región un mecanismo de cooperación para enfrentar sus desafíos comunes y para canalizar el apoyo de la comunidad internacional, que ha recibido con interés la propuesta de integración (vea comunicado de prensa a la derecha) Un buen ejemplo es la iniciativa para la integración energética, que apunta a unificar los mercados eléctricos de la región para atraer mayores inversiones en generación que reduzcan el elevado costo de la electricidad. La piedra basal de esta iniciativa sería el proyecto del Sistema de Interconexión Eléctrica para los Países de América Central (SIEPAC), que conectaría a las redes eléctricas de Costa Rica, El Salvador, Honduras, Guatemala, Nicaragua y Panamá. El concepto de este proyecto puede remontarse a estudios realizados por la CEPAL hace casi 30 años. Recién durante la década pasada los países alcanzaron los acuerdos políticos necesarios para iniciar el proyecto, aunque las negociaciones demorarían varios años. No obstante sus dificultades, el proyecto SIEPAC concitó el respaldo del gobierno de España, que ofreció 60 millones de dólares en recursos concesionales para apoyar su ejecución. Asimismo, atrajo a una de las mayores empresas eléctricas del mundo, Endesa S.A., a participar como accionista en la compañía propietaria de la línea de transmisión del SIEPAC. Otras empresas están observando el proceso y afinando los detalles de sus propios proyectos. De concretarse más inversiones en generación, no sólo bajaría el precio de la electricidad en América Central sino que se fortalecería la confiabilidad de sus sistemas de energía, un factor muy apreciado por las industrias manufactureras. Bajo la propuesta del PPP, el SIEPAC sería complementado por una conexión entre las redes del Instituto Nacional de Electricidad de Guatemala y de la Comisión Federal de Electricidad de México. Más adelante, se conectarían las redes de Guatemala y de Belice. Publicado: Agosto 2001 |
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