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| Abril - Marzo 2000
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La Epoca de Oro de una ciudad
Cómo Buenos Aires obtuvo su aspecto europeo |
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Por Paul Constance En 1880, cuando la ciudad de Buenos Aires se convirtió oficialmente en la capital federal de Argentina, todavía reflejaba sus orígenes de modesto centro comercial que apenas comenzaba a ponerse a las alturas de Lima y otros centros del poder colonial. Tenía pocas calles pavimentadas o edificios de varios pisos. Su rudimentario puerto que requería que los pasajeros y la carga fueran transportados en carretas desde la fangosa ribera.
Pero durante los siguientes 50 años, la suerte de la ciudad mejoró rápidamente. Las inversiones y la inmigración europea estallaron después de 1880, a medida que las pampas argentinas se convirtieron en una de las principales fuentes de cuero y carne vacuna del mundo. La súbita prosperidad dio paso a un auge de la construcción que llegó a definir la personalidad arquitectónica de la ciudad. Según Pablo Güiraldes, un arquitecto argentino que dicta conferencias en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Maryland y que recientemente habló en la sede del BID en Washington, las élites terratenientes de Buenos Aires se dedicaron a transformar la ciudad tomando fanáticamente todo lo europeo como ideal. "Querían mostrar que Buenos Aires era tan grande, tan magnífica y tan elegante como las más importantes capitales del mundo", dijo Güiraldes. Con ese fin, la clase gobernante empleó los servicios de algunos de los mejores planificadores urbanos y arquitectos europeos, junto con miles de artesanos del Viejo Continente. Una de las primeras tareas fue construir un puerto modeno, conocido como Puerto Madero. Los contratistas ingleses, responsables de la construcción del inmenso sistema de rieles argentino, también construyeron el terminal de trenes de Retiro en un terreno que anteriormente había sido una plaza de toros. Francisco Tamburini, un destacado arquitecto italiano, diseñó el Palacio Presidencial, conocido como la Casa Rosada, y el Teatro Colón, todavía considerado como una de las casas de ópera más hermosas del mundo. El imponente Congreso Nacional y el Palacio de Tribunales también fueron construidos durante este período.
Una vista de la Avenida de Mayo en 1910. (Foto: Cortesía de Pablo Guiraldes ) Los planificadores urbanos también trataron de llenar a Buenos Aires de avenidas anchas y parques formales. La Avenida de Mayo, abierta en la década de 1880, tiene 10 cuadras de largo entre la Casa Rosada y el Congreso. Una segunda avenida, conocida como la Diagonal Norte, unía a la Casa Rosada con el Palacio de Tribunales. El paisajista francés Charles Thays, director de parques de Buenos Aires entre 1891 y 1911, diseñó el Jardín Botánico y muchas de sus elegantes plazas. Güiraldes concluyó su presentación con una descripción del renacimiento del interés local por la historia arquitectónica de Buenos Aires. Como ejemplo mencionó a Puerto Madero, que hasta una década había sido abandonado porque sus instalaciones se habían vuelto obsoletas. Hoy en día, los magníficos galpones de ladrillo del viejo puerto han sido reciclados y la zona se ha convertido en una de las más elegantes de la ciudad.
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