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Idealismo rentable
Fondos para promover el desarrollo deben arrojar ganancias para atraer inversiones




Más sobre el FOMIN

Por DANIEL DROSDOFF

Los fondos de inversión para el desarrollo establecidos con el apoyo del Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin) del BID persiguen diversos objetivos, en su mayoría altruistas: la protección ambiental, las fuentes alternativas de energía o la transferencia de tecnología a pequeñas empresas.

Más allá de su variedad todos comparten un mismo propósito. "Tienen que producir dinero", explica el gerente del Fomin, Donald F. Terry. "Si no son rentables, no lograrán atraer inversiones privadas".

Carlos de Rivas, gerente del North American Enviromental Fund, que invierte en empresas con un impacto ambiental positivo, lo define de manera más pintoresca: "Somos verdes, tan verdes como el dólar".

Los gerentes de 16 fondos de inversión respaldados por el Fomin se reunieron en mayo en la sede del Banco en Washington para evaluar el desempeño de sus operaciones. En general opinaron que las cosas marchan bien. Algunos de los proyectos han madurado lo suficiente como para activar los llamados "mecanismos de salida" que les permite a los inversionistas tomar ganancias.

Desde 1994, cuando el Fomin invirtió 3 millones de dólares en Profund de Costa Rica, el primer fondo de inversión del mundo especializado en instituciones microfinancieras, el Fomin ha ayudado a crear 19 fondos de inversión. Entre ellos, el primer "ecofondo" para negocios ambientalmente beneficiosos en América Central, el primer fondo de capital de riesgo orientado a la tecnología en Chile, el primer fondo de Brasil dedicado a la biodiversidad y el primer fondo de capital para la pequeña empresa del Perú que invierte en las firmas y les brinda asistencia técnica. Directa o indirectamente, el Fomin ha respaldado a casi todas las instituciones microfinancieras en América Latina, además de jugar un papel significativo en su desarrollo posterior.

En cada caso, el objetivo de esos fondos es demostrar que el espíritu de empresa, aplicado a áreas sociales, puede resultar en iniciativas lucrativas.

Hoy en día hay más capital de riesgo disponible, apuntaron los participantes en el encuentro celebrado en Washington. "Cuando a una empresa le va bien, obtener suficiente liquidez es fácil", aseguró Fernando Camacho, de Agrosid, un fondo que canaliza inversiones a empresas agroindustriales en México. El gran problema, comentaron otros participantes, es aplicar los recursos disponibles en empresas con potencial y bien administradas. Varios subrayaron la necesidad de ofrecer capacitación gerencial como una forma de reflotar a las empresas en dificultades.

Entre los problemas que frecuentemente enfrentan quienes administran un fondo está lo que suelen describir como un clima regulatorio desfavorable para las pequeñas y microempresas. Los administradores de esos fondos advierten que hay peligro de sepultar con trámites y papelerío a emprendimientos prometedores, una situación que reclama reformas legales y regulatorias para generar un entorno más auspicioso para la inversión.

Varios directores de fondos dicen que también tienen problemas para encontrar personal competente. Los especialistas en finanzas son relativamente fáciles de conseguir, pero escasean los biólogos, los químicos y los ambientalistas. Asimismo, faltan expertos en administración de empresas, dicen.

John Forgatch, vicepresidente ejecutivo de Terra Capital, un fondo regional que apoya a la biodiversidad, con sede en Brasil, apuntó que los productos agrícolas orgánicos -- aceites, nueces, palmas-- son una lucrativa área de inversión. Más aún, destacó, grandes empresas multinacionales estimulan oportunidades para inversiones no tradicionales porque están implementando políticas de compras que incorporan intereses ambientales.

Un ejemplo de comercialización altamente especializada, señaló, es la lechuga cultivada orgánicamente en terrazas preincaicas. En Alemania, ese producto llega a valer 8 dólares por cabeza.

El Fomin limita su participación a 50 por ciento del capital de un fondo y un máximo de 5 millones de dólares. En abril de este año, los fondos tenían invertido un promedio de 555.500 dólares en 32 proyectos. Todos los fondos se limitan a financiar negocios que tengan ventas anuales por un máximo de 3 millones de dólares y no más de 100 empleados. El número de fondos que reciben apoyo del Fomin aumentó a más del doble en este año pasado y se espera que en el futuro cercano vuelva duplicarse.

Los fondos financian una variedad de emprendimientos. Entre ellos hay una firma salvadoreña que vende energía generada por biomasa a la red de distribución eléctrica nacional, un exportador peruana de lana de alpaca y un fabricante de puertas en Costa Rica que usa maderas de bosques tropicales talados sustentablemente.

"Crecientemente, el Fomin es el primer paso para potenciales organizadores de fondos para la pequeña empresa", comenta Terry. Además, agrega, el Fomin está demostrando la viabilidad financiera y en algunos casos el atractivo rédito de las microfinanzas. Junto con las inversiones directas del propio Fomin, los fondos han brindado apoyo a más de 272.000 prestatarios del sector microempresa, y se espera que generen miles de empleos.



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