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Compromiso con Centroamérica
Ofrecen 9.000 millones de dólares para naciones devastadas por el huracán Mitch






Un nuevo comienzo para Honduras






Reconstruyendo Nicaragua






En Tegucigalpa, jóvenes universitarios ayudan a reconstruir





Presidentes centroamericanos en la reunión de Estocolmo




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Por PETER BATE, Estocolmo

En un voto de confianza y solidaridad, la comunidad internacional se comprometió el 28 de mayo aportar más de 9.000 millones de dólares en ayuda humanitaria, financiamiento a largo plazo y alivio de deuda para apoyar los esfuerzos de países centroamericanos para recuperarse del huracán Mitch, uno de los peores desastres naturales que hayan azotado a la región.

Los ofrecimientos se concretaron en Estocolmo en el último día de la reunión del Grupo Consultivo para la Reconstrucción y Transformación de América Central, una iniciativa internacional para recaudar apoyo financiero y técnico para Honduras, Nicaragua, El Salvador y Guatemala, los países más golpeados por el huracán. También se le ofreció ayuda a Costa Rica, que recibió a decenas de miles de refugiados llegados de naciones vecinas tras la catástrofe.

"Esto es verdaderamente una extraordinaria cosecha de solidaridad", afirmó el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Enrique V. Iglesias, en una conferencia de prensa realizada al cierre de la reunión. "Semejante nivel de compromisos es poco menos que asombroso, sobre todo a la luz de las múltiples demandas de ayuda que existen, incluso aquí en el continente europeo", agregó, refiriéndose a la crisis en los Balcanes.

En octubre del año pasado el Mitch descargó en menos de una semana el equivalente de un año de lluvias en una región ya agobiada por ocho meses de sequía. Su furia destructora, acentuada por errores ambientales cometidos por el hombre, desató masivas inundaciones y deslizamientos que mataron a casi 10.000 personas y causaron miles más de desaparecidos. Millones perdieron sus hogares, sus tierras y sus empleos. Cosechas enteras quedaron arruinadas. Caminos, puentes, escuelas, hospitales y otros edificios, fruto de décadas de inversiones en infraestructura, fueron barridos por las aguas y el lodo. Las pérdidas económicas se estimaron en unos 5.000 millones de dólares, el equivalente a 17 por ciento del producto bruto de la región.

El apoyo de la comunidad internacional, que incluye la ayuda prestada y los fondos entregados desde el momento en que se produjo la tragedia, busca alentar a los países devastados por el Mitch a construir una Centroamérica mejor. Este apoyo ayudará a continuar el proceso de transformación política y social iniciado esta década, cuando la región ingresó en una era de paz, de gobiernos electos democráticamente, de estado de derecho y crecimiento económico en paulatino aumento.

La reunión, organizada por el BID en Estocolmo con el sólido respaldo político de Suecia, también dejó sentadas las bases para una cooperación de largo plazo entre la comunidad de donantes internacionales y los países beneficiarios. En un documento final titulado "Declaración de Estocolmo", los participantes se comprometieron a compartir la responsabilidad de alcanzar una exitosa reconstrucción y transformación de Centroamérica, basada en los principios de democracia, participación de la sociedad civil y respeto por los derechos humanos; transparencia, buen gobierno y descentralización; y reducción de la vulnerabilidad social y ambiental.

"La tragedia del huracán Mitch brinda una oportunidad única para reconstruir no la misma Centroamérica, sino una mejor", aseveró el presidente de Honduras, Carlos Roberto Flores.

Por su parte, el primer ministro de Suecia, Göran Persson, manifestó: "No debemos escapar del desafío de crear algo nuevo y mejor. (...) La destrucción causada por Mitch puede ser transformada en un vigoroso impulso para el cambio social".

El flujo de ayuda internacional permitirá a las naciones centroamericanas financiar los ambiciosos y detallados planes nacionales de recuperación que presentaron en Estocolmo. Esos programas no solo comprenden la reconstrucción y refuerzo de la infraestructura dañada sino también proyectos para la reactivación económica y la modernización de servicios sociales como la educación y la salud pública. Asimismo, apuntan a mejorar el cuidado del medio ambiente y los mecanismos de prevención de desastres en una región notoriamente proclive a los desastres naturales (ver nota "Seguro contra otro Mitch").

Uno tras otro, los líderes centroamericanos que hablaron ante la conferencia expresaron su propósito de perseguir esos objetivos de desarrollo sin abandonar la defensa de la estabilidad macroeconómica. Asimismo, reiteraron su compromiso con defender la paz alcanzada esta década tras extenuantes guerras civiles.

Honduras, la nación más castigada por el Mitch, presentó un plan maestro de reconstrucción que requerirá una inversión de 4.000 millones de dólares a lo largo de cinco años. Nicaragua presentó su propio plan quinquenal que demandará unos 2.500 millones de dólares. El Salvador planteó un programa a 10 años de plazo con un costo de 1.800 millones de dólares y Guatemala presentó una cartera de proyectos con un costo de 830 millones que complementa los programas acordados en el marco del acuerdo de paz de 1997.

Aunque el apoyo internacional ayudará a Centroamérica a iniciar su reconstrucción, los líderes de la región recordaron a los donantes que, para lograr una recuperación duradera, sus países necesitarán alivio de deuda y mejor acceso a mercados para sus exportaciones. "La problemática de las asfixiantes deudas externas ... (es) uno de los factores más neurálgicos y de peso que nos anclan a la pobreza y al pasado, de los que deseamos liberarnos", aseguró el presidente nicaragüense, Arnoldo Alemán. "Solicitamos una renovada comprensión y apoyo que se traduzcan en un tratamiento blando y flexible que contemple con sensibilidad y realismo una sustantiva reducción o condonación masiva (de la deuda), a efecto de posibilitar nuestra viabilidad y desarrollo sostenible en el futuro".

La presentación de los planes nacionales de reconstrucción y transformación ofreció también una oportunidad de abordar otros asuntos que casi nunca se discuten abiertamente en tales foros, como la participación de la sociedad civil y la corrupción. Sobre el primer tema, la comunidad donante elogió los esfuerzos de las naciones centroamericanas por involucrar a una amplia gama de grupos políticos, económicos, sociales y étnicos en la formulación de sus respectivos programas. Varias de las delegaciones nacionales incluyeron a dirigentes de la sociedad civil, quienes pudieron plantear sus propias inquietudes a los donantes. Los países cooperantes instaron a los gobiernos de la región a profundizar esos mecanismos de participación para fortalecer sus democracias.

El tema de la corrupción fue puesto sobre la mesa en numerosas oportunidades en Estocolmo. Uno de los grandes desafíos para los países centroamericanos, que a su vez es una preocupación central de la comunidad internacional, es la necesidad de asegurar la administración eficiente y transparente de los recursos que financiarán la reconstrucción de la región. El BID organizó un taller de trabajo sobre la transparencia y el buen gobierno, durante el cual funcionarios de naciones donantes y beneficiarias, expertos internacionales y representantes de entidades de la sociedad civil pudieron discutir los diversos aspectos de ese complejo fenómeno. Al concluir, recomendaron lo siguiente:

* Modernizar la administración pública, el control de adquisiciones estatales y mejorar los sistemas de auditoría interna en las instituciones de gobierno.

* Contratar firmas especializadas para establecer mecanismos independientes de supervisión de compras y ejecución de contratos gubernamentales.

* Formular presupuestos con sistemas contables únicos y de información pública para mejorar la rendición de cuentas a través de procedimientos simples y rápidos.

* Fortalecer los organismos de contralor, brindándoles autonomía financiera y administrativa.

* Garantizar la independencia del poder judicial y fortalecer las salvaguardas profesionales que aseguren la designación de funcionarios competentes.

* Implementar el juicio oral para acelerar el trámite de causas y tornar más transparente al proceso judicial.

* Promover la participación cívica en decisiones públicas, brindando acceso a información relacionada a la administración pública en todos los niveles de gobierno.

* Adoptar y aplicar instrumentos legales internacionales, tales como la Convención Interamericana contra la Corrupción.

Los gobiernos centroamericanos plantearon sus propias propuestas para un mejor control de la forma en que gastarán los recursos ofrecidos. Honduras, por ejemplo, informó que ha contratado a tres firmas auditoras internacionales para controlar sus proyectos de reconstrucción de emergencia. Además, planea crear una unidad independiente de inspección de obras que verificará la ejecución puntual y adecuada de proyectos otorgados a contratistas.

Con el fin de fortalecer esas actividades de seguimiento, Alemania, Canadá, España, Estados Unidos y Suecia trabajarán para establecer mecanismos en cada uno de los países de la región que provean información sobre los progresos en la reconstrucción.

La reunión de Estocolmo evidenció optimismo, aunque no faltaron delegados que subrayaran la magnitud del desafío que significa reconstruir las economías y transformar las sociedades de América Central. Beneficiarios y donantes tendrán oportunidad de medir los progresos logrados a nivel nacional en reuniones programadas para el año próximo en Tegucigalpa, Managua y, eventualmente, Ciudad de Guatemala. Los temas regionales serán examinados en un nuevo encuentro del grupo consultivo que se celebrará a fines del 2000 en Madrid.



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