Portada | Contenida

Semillas y esperanza para Centroamérica

Programa de ayuda para agricultores de Honduras y Nicaragua damnificados por el huracán Mitch





Por PAUL CONSTANCE

Científicos de cuatro de los más importantes centros de investigación agrícola del mundo ayudarán durante los próximos dos años a agricultores de Honduras y Nicaragua en el marco de un innovador programa llamado "Semillas de Esperanza para América Central".

El programa busca restablecer la capacidad de producir alimentos en comunidades devastadas por el huracán Mitch. Sus objetivos son reponer las reservas de semillas perdidas durante el huracán y enseñarles a los campesinos nuevas técnicas que aumentarán la producción y reducirán su vulnerabilidad ante futuros desastres naturales.

Se calcula que las inundaciones desatadas por el huracán Mitch en octubre de 1998 destruyeron 70 por ciento de los cultivos de alimentos básicos en Honduras y Nicaragua. Hubo fuertes pérdidas de maíz y frijol, dos de los cultivos más importantes en ambos países, como también de papa y plátano. Las aguas también se llevaron un volumen incalculable de tierra de la capa fértil del suelo, tornando yermas a muchas parcelas y llenando con sedimento ríos y arroyos cruciales para la irrigación y para alimentar usinas hidroeléctricas. Para colmo, el huracán arrasó con 80 por ciento de las cosechas de exportación como el banano, el café y el tabaco, destruyendo algunas de las principales fuentes de empleo e ingresos en zonas rurales pobres de ambos países.

Amenaza de migración. Aunque muchos productores de cultivos exportables podrán obtener financiamiento privado para reconstruir sus establecimientos, los campesinos más pobres carecen de recursos para reponer reservas de semillas y adquirir fertilizantes y otros insumos para sus cultivos de subsistencia. "Sin medidas rápidas para restablecer la producción de alimentos, Nicaragua y Honduras no sólo enfrentarán serios problemas de nutrición y de salud, sino también graves problemas sociales y económicos cuyos efectos se harán sentir en toda la región", advirtió Grant Scobie, director general del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), con sede en Colombia. Privados de sustento, dijo, miles de campesinos se verán forzados a emigrar.

Además del CIAT, el proyecto "Semillas de Esperanza" cuenta con científicos del Centro Internacional para el Mejoramiento del Maíz y el Trigo (CIMMYT), con sede en México; del Centro Internacional de la Papa (CIP), en Perú y el Instituto Internacional de Recursos Genéticos de Plantas (IPGBI), de Italia. El financiamiento para la iniciativa proviene de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional (CIDA).

El primer desafío del proyecto es superar una marcada escasez de semillas para cultivos de alimentos básicos adaptados a las condiciones imperantes en Honduras y Nicaragua, dado que la mayor parte de las reservas de semillas fueron destruidas durante el huracán.Científicos del CIAT y del CIMMYT identificaron y obtuvieron en enero "semillas básicas" y las hicieron sembrar en lugares selectos de ambos países. Las cosechas de esas siembras no serán usadas como alimento sino para obtener más semillas, que a su vez serán distribuidas entre pequeños agricultores. Los científicos confían en que esas semillas permitirán satisfacer la mayor parte de las necesidades de maíz en Honduras y un tercio de lo que se necesita en Nicaragua.

Cultivos más resistentes. A fin de reducir el uso de costosos pesticidas, el proyecto aspira asimismo a popularizar variedades híbridas desarrolladas en los laboratorios del CIMMYT y el CIP que tienen resistencia natural a enfermedades, plagas y otros problemas. Un objetivo es reintroducir la batata o camote, cuyos orígenes pueden rastrearse a Nicaragua pero que ya no se cultiva allí. Con apoyo de organizaciones comunitarias y del gobiernos, los científicos participantes enseñarán a los agricultores a sembrar batata y maíz en una misma parcela, una técnica que ha reducido la erosión en campos en China. Debido a que es un tubérculo que crece bajo tierra, la batata contribuye a fijar el suelo, además de ser una excelente fuente de vitamina A.

En Honduras, científicos del CIP ayudarán a reemplazar variedades de batata que se perdieron por el huracán empleando una innovadora tecnología seminal.

Las papas suelen cultivarse plantando otras papas en lugar de semillas. Pero el transporte de papas resulta problemático; el producto es perecedero, ocupa mucho volumen y cuesta caro, especialmente en países que recién están reparando su infraestructura vial. Como solución, los científicos del CIP han desarrollado una "genuina semilla de papa" cuya siembra cuesta sólo entre 20 y 30 dólares por hectárea, mucho menos que los 1.500 dólares que cuesta sembrar papas enteras. En Honduras algunos campesinos habían comenzado a usar las semillas el año pasado antes del huracán. Ahora, el proyecto "Semillas de Esperanza" distribuirá nuevamente semillas y material de instrucción en todo el país.

A largo plazo, el proyecto ayudará a desarrollar indicadores que determinen las zonas que corren mayor peligro de sufrir más degradación. Los científicos que participan en el proyecto ayudarán a los agricultores en esas áreas a adoptar técnicas modernas de cultivo que mejoren el uso de la tierra y su rendimiento. "Esta es la única manera de prevenir que se repitan resultados catastróficos", explicó Scobie. "Una de las razones de que los desastres naturales sean tan devastadores en los países en vías de desarrollo es que la pobreza y el mal uso de la tierra pone excesiva presión en el suelo. Estamos encontrando lugares en Nicaragua y en Honduras donde los agricultores estaban usando adecuadamente la tierra antes del huracán y la secuela de daños allí fue menor".

Para más información sobre este proyecto, comuníquese con Future Harvest al (202) 473-4734.a.



PORTADA
ACERCA DEL BID | DEPARTAMENTOS | INVESTIGACION Y ESTADISTICAS | OPORTUNIDADES DE NEGOCIOS | POLITICAS | PRENSA Y PUBLICACIONES | PROYECTOS |  SECTOR PRIVADO