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BRASIL
Preservación del
patrimonio urbano






Cuatro ejemplos sobresalientes del patrimonio urbano de Brasil recibirán apoyo como parte de un nuevo programa para preservar la riqueza cultural del país.
Además de proyectos específicos de inversión, el programa ayudará a Brasil a desarrollar una estrategia amplia para la preservación de su patrimonio, incluyendo medidas para modernizar el Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional. El BID apoya el programa con un préstamo de 62,5 millones de dólares. Las inversiones iniciales serán destinadas a:
Ouro Preto, en el estado de Minas Gerais, punto central de la fiebre del oro del siglo XVIII. El oro se agotó pero quedaron muchas iglesias, puentes y fuentes históricas.
Olinda, a poca distancia del centro de Recife, y uno de los complejos más importantes de arquitectura colonial en Brasil.
Bairro do Recife, la isla donde nació la ciudad nordestina de Recife. Hasta hace poco se encontraba en ruinas y era considerada peligrosa, pero ahora está siendo transformada en un lugar pintoresco para visitar de día y un sitio con ambiente para salir de noche.
Plaza Tirandentes, un vecindario de edificios históricos en Río de Janeiro que, según sus promotores, se puede convertir en algo similar al Soho en Nueva York.
Los proyectos de inversión incluirán la restauración de monumentos, la reparación de calles, aceras y estacionamientos; así como incentivos para que los dueños de edificios reparen estructuras. También se realizarán una serie de actividades experimentales para promover la inversión por parte de firmas privadas y lograr la participación de los vecinos y de organizaciones no gubernamentales.
El programa asimismo incluirá el entrenamiento de artesanos, agentes culturales y de turismo e instructores.
Brasil tiene una gran riqueza de sitios históricos con un enorme potencial cultural y económico. Pero de los 800 lugares reconocidos por su significado histórico, sólo 20 por ciento está en buenas condiciones. Otro 40 por ciento se encuentra en condiciones deficientes y un 10 por ciento está en ruinas.
En la mayoría de los casos, los edificios se deterioraron porque ya no cumplían un propósito que justificara su mantenimiento y la preservación de sus características históricas y artísticas. Por dar un ejemplo, es difícil que hoy en día una ciudad de 100.000 habitantes necesite 50 iglesias.
Otra de las razones fue la incapacidad del sector público para cuidar los edificios y la falta de contratistas y artesanos con destreza para reparar edificios históricos. Por ejemplo, el uso de pintura al látex impermeable en lugar de la tradicional pintura de cal, puede causar que la mampostería se deteriore.

Para más información sobre preservación del patrimonio urbano, vea el Informe Especial en la edición mayo-junio 1999 de BIDAmérica.



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