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Cornucopia de
arroz y frijoles

Un aumento que beneficia a todos





Por ROGER HAMILTON

L a producción de arroz y frijoles ha crecido a un ritmo extraordinario en am rica Latina, beneficiando a millones de consumidores pobres que dependen de esta nutritiva dieta, según un estudio del Centro Internacional para la Agricultura Tropical (CIAT).
El aumento en la producción ha permitido a pequeños agricultores entrar en mercados urbanos nacionales y hasta en mercados internacionales, aún en lugares distantes como Japón, puntualiza el autor del trabajo, Art van Schoonhoven, director de estudios de recursos genéticos del CIAT, con sede en Colombia.
La producción regional de arroz se duplicó entre 1966 y 1995, señala el informe. La producción de frijoles creció un 25 por ciento entre 1983 y 1985, y 1993 y 1995. En algunas áreas, el rendimiento por hectárea aumentó hasta 110 por ciento. Ese salto es resultado del desarrollo de mejores variedades en ambos cultivos y de exitosos esfuerzos por ponerlas al alcance de los agricultores.
En el caso del arroz, los programas nacionales de investigación en toda la región han resultado en un promedio de diez nuevas variedades anuales para cultivo en tierras bajas. Casi 40 por ciento de las 300 nuevas variedades son producto de cruces efectuados en laboratorios del CIAT. Casi toda la producción de arroz en la región se origina en las modernas variedades “semi-enanas”, que han permitido a América Latina volverse virtualmente autosuficiente en materia de este alimento básico.
El informe pone de relieve que el aumento en la producción de arroz se debe en gran medida al logro de mayores rendimientos por hectárea y no a un aumento de la superficie cultivada. Esa medida aumentó modestamente, de 5,8 millones de hectáreas a mediados de los años sesenta a 6,7 millones de hectáreas en 1995.
Como resultado de ese aumento en la productividad, el precio del arroz ha bajado casi 50 por ciento en términos reales en el curso de tres décadas. Los consumidores han recibido alrededor de 60 por ciento de los beneficios resultantes y los productores el 40 por ciento restante, dice el informe del CIAT.
El precio más bajo del arroz ha beneficiado especialmente a los pobres, porque esos consumidores gastan típicamente la mitad de sus ingresos en comida.
El arroz suministra a los latinoamericanos más calorías que el trigo, el maíz, la mandioca y la papa. Casi 70 por ciento de sus consumidores vive en ciudades.
Actualmente, América Latina dedica unos ocho millones de hectáreas al cultivo de arroz, donde genera casi la mitad de la producción mundial del grano.

Cultivo campesino. Mientras que el arroz típicamente se cultiva en grandes extensiones de campo, los frijoles son un cultivo típico del pequeño agricultor que explota tierras marginales.
Según el informe, los programas nacionales de investigación agrícola en América Latina han resultado en unas 180 nuevas variedades de frijoles, mayormente basadas en líneas experimentales desarrolladas en el CIAT. Alrededor de 40 por ciento de las tierras dedicadas a los frijoles en la región están plantadas con las nuevas semillas.
Como en el caso del arroz, la mayor parte del aumento en la producción de frijoles se debe principalmente a mejores rendimientos por hectárea y no a mayores superficies cultivadas.
El CIAT es una de las tres instituciones de investigación agrícola que reciben apoyo del BID.



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