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Menos demora,
más memoria

Dos sistemas escolares brasileños mejoran
sus sistemas para comprar computadoras





Por PAUL CONSTANCE

L as demoras son siempre ofuscantes, pero nunca más que cuando se trata de comprar una computadora.
Las computadoras deben ser puestas en uso inmediatamente, antes de que una nueva tecnología destruya su valor y utilidad. Ese irritante aspecto de la era informática puede resultar devastador para grandes organizaciones que hacen sus compras a través de una oficina central, llena de trámites lentos y complicados.


NEGOCIADORES: Las escuelas locales sumaron fuerzas para hacer las mejores compras posibles de computadoras. Al mismo tiempo, tuvieron oportunidad de ejercer autonomía financiera.
(Photo: Agencia Estado)

Talespenurias sufría la Secretaría de Estado de Educación (SEED) del estado brasileño de Paraná, que en 1995 adquirió computadoras para 1.300 escuelas a través de un proceso centralizado de compras. Por distintas razones burocráticas y administrativas, las computadoras llegaron a las escuelas recién en 1997.
Ese traspié sirvió para fortalecer la posición de autoridades estatales y de la seed que querían descentralizar muchos aspectos de la administración pública. Algunos de esos funcionarios llegaron a sugerir que si cada escuela tuviese autonomía para comprar sus propias computadoras podrían ser más eficaces en la búsqueda de equipos adecuados y en conseguir una entrega más rápida. Otros exhortaron a que los padres de los alumnos tomaran parte en el proceso de adquisición.
“La idea era que si las escuelas y las asociaciones de padres y maestros lograban una mayor participación, se sentirían más dueños del equipo y lo cuidarían mejor”, explica Richard Pelczar, quien por ese entonces era un especialista del BID en desarrollo social basado en Brasil.
En el verano de 1998, las autoridades de la SEED consiguieron una oportunidad de poner a prueba sus teorías. Como parte de un programa apoyado por el bid para mejorar el sistema de enseñanza secundaria de Paraná mediante una gestión más vigorosa en el ámbito local, regional y estatal, la seed se aprestaba a gastar 12 millones de dólares en computadoras y accesorios para administradores de escuelas. En lugar de colocar una sola orden por medio de una oficina de compras en el ámbito estatal, los funcionarios de la seed dividieron la partida y le dieron a cada escuela una parte proporcional.
Pero eso sólo resolvió una parte del problema. Las escuelas están dispersas en una vasta área, y la mayoría no tiene un distribuidor de computadoras cerca, ni hablar de varios para fomentar la competencia en precios. Más aún, existían pocos incentivos para que los proveedores enviaran un representante a cada escuela en procura de una sola venta por unos miles de dólares.

Feria de computadoras. Para superar esos obstáculos, las autoridades de la SEED decidieron convocar un encuentro de representantes de escuelas y de proveedores. Las escuelas tendrían la ventaja de tener más opciones y competencia en precios, mientras que los proveedores podrían llegar a un mercado más significativo en un solo lugar. Funcionarios del área de educación en el estado de Minas Gerais han usado ese concepto de “ferias competitivas” con gran éxito, permitiendo a las escuelas participantes comprar hasta 20 millones de dólares en material docente y equipos a muy buenos precios en el marco de un proyecto financiado por el Banco Mundial. Pelczar cuenta que la seed contrató a consultores de Minas Gerais para que ayudaran a adaptar en Paraná el concepto de la feria competitiva.
La SEED pidió entonces propuestas a proveedores de computadoras interesados en exhibir sus productos en la feria. De 11 que respondieron a la invitación, ocho resultaron seleccionados. Las autoridades dieron entonces a publicidad el monto de dinero que cada escuela recibiría y organizaron dos ferias de tres días de duración.
Pelczar recuerda que los resultados excedieron todas las expectativas. Más de 1.800 personas tomaron parte y los representantes de las escuelas pasaron la mitad de su tiempo escogiendo sus compras y el resto del tiempo en seminarios de capacitación sobre informática.
Una de las características del evento fue el intenso regateo. “Inicialmente cada escuela indagó precios y productos por su cuenta, pero pronto descubrieron que negociando en grupos podían conseguir mejores precios”, señala Pelczar. Hacia el cierre de la feria, se habían formado “sindicatos” de 30 a 40 escuelas que hicieron fondos comunes con sus órdenes de compra para negociar mejores precios o mejores productos. El resultado final: las autoridades habían estimado que su presupuesto de 12,3 millones de dólares alcanzaría para comprar 6.300 computadoras con accesorios; las escuelas negociando por su cuenta, obtuvieron 7.708 computadoras, además de unas 200 impresoras y “scanners”.
Pese al empeño de las escuelas en comprar más por menos, a los comerciantes no les fue mal en la feria. El gran volumen de ventas les compensó los bajos precios que ofrecieron por sus equipos. “Les gustó también que hubiera mucha más transparencia que en un procedimiento de adquisición centralizado”, explica Pelczar.
Alcyone Saliba, funcionario del Banco Mundial que trabajó en la feria de computadoras de Minas Gerais, dijo que allí también la transparencia y la rectitud fueron citadas a menudo por los comerciantes como uno de sus principales beneficios. “Si usted tiene una compañía de computadoras que compite en una licitación por un contrato por 21 millones de dólares, quizas contemple pagar un soborno, así que el riesgo de corrupción es mucho mayor”, comentó Saliba. “Pero si se trata de venderle a una escuela o a un pequeño grupo de escuelas, en una feria abierta donde todo el mundo está intercambiando información continuamente, va a ser mucho más difícil sobornar a alguien. De esta forma la descentralización de compras puede contribuir a reducir el riesgo de corrupción.”
Saliba y Pelczar subrayaron asimismo que hay cierto riesgo en delegar autoridad financiera a administradores de escuelas que nunca tuvieron ese tipo de responsabilidad. Como protección contra los abusos, tanto el programa de Minas Gerais como el de Paraná requieren que las autoridades de cada escuela aprendan y cumplan las normas establecidas en los manuales de compras. El programa contrató asimismo auditores independientes para verificar durante y después de las ferias que las compras se ajustaban a los requerimientos y que no había irregularidades en las cuentas, agregó Saliba.
El método descentralizado de compra de computadoras permitió a las autoridades escolares locales y a las asociaciones de padres y maestros conducir el proceso con ventajas y ganancias inmediatas para sus comunidades, apuntó Pelczar. “Alentó la autonomía pedagógica, financiera y administrativa al nivel de cada escuela, lo cual torna a cada administrador más responsable ante su comunidad.”



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