¿Dónde puede un turista trepar a la cima de una antigua pirámide y contemplar un mar de vegetación borbollante de pájaros y monos? No en Egipto.El conjunto de templos mayas en Tikal, que se levanta en medio del verde esmeralda de la selva guatemalteca, atrae diariamente a millares de visitantes a la región del Petén, convirtiéndola en la mayor atracción turística de Guatemala. Pero Marco Palacios no está satisfecho. "Los turistas llegan por la mañana y se van por la tarde", se queja el titular de Proselva, un programa de desarrollo sostenible que recibe financiamiento del BID. "Deberían quedarse una semana. Aquí tenemos atractivos sin par en el resto del mundo". Entre ellos hay miles de sitios arqueológicos de los cuales sólo un puñado han sido estudiados y restaurados. Son más los que han sido saqueados, pero la vasta mayoría se manifiestan sólo como un escarpado promontorio cubierto de árboles y lianas. Un tesoro, quizás, pero todavía no un destino turístico. Visitar estos sitios menos conocidos a menudo requiere habituarse primero a los lodazales y a incómodas travesías en bote. En general, esta clase de aventura turística atrae a jóvenes mochileros con gran resistencia física. El nuevo programa de Proselva apunta a cambiar esa situación. La financiación de la restauración de otros sitios arqueológicos y de proyectos para mejorar el acceso e infraestructura para turismo en pequeña escala hará que los visitantes vengan a Tikal como parte de excursiones arqueológicas que combinen visitas a otros sitios con recorridos de la selva. Los dólares turísticos darán a los residentes una alternativa a convertir la selva en tierras de cultivo. Los peligros de la negligencia. Los arqueólogos ya están trabajando en varios sitios. Uno es Aguateca, a una hora en bote por el Río Petexbatún. Allí, el arqueólogo Erick Ponciano conduce a los visitantes por una resbaladiza ladera a una vasta plaza sombreada por árboles gigantes y rodeada por promontorios piramidales.
Se detiene frente a una estela caída, una lápida con figuras en bajorrelieve bordeadas con jeroglíficos, y apunta a un delgado tajo. Era el rastro de un saqueador, interrumpido cuando estaba cortando la lápida en trozos transportables. El ladrón posiblemente trabajaba por encargo de algún coleccionista que quería esa estela en particular. Una vez que Aguateca esté desarrollado, habrá guardias para evitar este tipo de problemas. Cerca está Yaxhá, otras ruinas cuya restauración cuenta con el apoyo del gobierno alemán. El sitio promete ser al menos tan impresionante como Tikal. Los arqueólogos y restauradores ya han contratado a muchos lugareños y, a medida que se desarrolle el programa, muchos más encontrarán trabajo en los caminos de acceso, puentes y posadas. Otros serán guías turísticos o trabajarán en puestos de bebidas, restaurantes, cabinas de información y hoteles. Algunos abrirán sus propios negocios. "Puedo contar 50 industrias de pequeña escala vinculadas al turismo", asegura Palacios. "Le darán a la gente local la oportunidad de ganarse la vida por otros medios que no sea la agricultura, algo que mejorará su calidad de vida y protegerá el inmenso patrimonio del Petén".
|