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Una experta en odios y pasiones








A Polanía aún le gusta hacer de mediadora
(IDBPhoto:D. Mangurian)



Cuando Adriana Polanía Polanía comenzó a dictar seminarios sobre resolución alternativa de disputas, los abogados que asistían a sus cursos de capacitación a veces pedían que les devolvieran el dinero antes de que ella pudiese empezar a hablar.

"Pienso que no esperaban encontrarse con alguien de 26 años de edad", recuerda Polanía. Ahora que tiene 31 años, ya no necesita ser presentada. Como directora y fundadora del Centro de Arbitraje y Conciliación de la Cámara de Comercio de Bogotá, Polanía ha surgido como líder en la materia. El año pasado sus 40 colaboradores completaron unos 2.000 procesos de conciliación y 300 arbitrajes, resolviendo disputas en las que estaban en juego unos 2.000 millones de pesos colombianos. El centro conduce además seis programas de capacitación en toda la región y está ayudando a fortalecer 60 centros de conciliación más pequeños en otras partes de Colombia con financiamiento del BID.

Nada de eso existía cuando Polanía ingresó a la Cámara de Comercio, recién graduada de la Facultad de Derecho. Un interés académico en los principios de la resolución alternativa de disputa la llevó a ofrecerse como voluntaria en lo que era entonces un centro de conciliación ad hoc en la cámara.

"La gente llegaba muy enojada", recuerda. "Algunos lloraban o gritaban, sacaban armas, amenazaban con llamar a la guerrilla. Yo no tenía capacitación, y de todas maneras a los abogados no se nos enseña cómo tratar con pasiones y odios humanos".

De todas formas, Polanía pronto desarrolló cierto don para forjar acuerdos voluntarios, aun con las partes más intransigentes. En 1993 la cámara decidió crear un centro formal. Polanía fue nombrada directora, pero también fungía como mediadora, secretaria y "todo lo demás", recuerda. En pocos años, el centro estaba manejando disputas multimillonarias entre el gobierno, inversores foráneos y las principales empresas de Colombia.

A pesar de su colmada agenda, Polanía aún conduce unas 100 sesiones de conciliación por año. "Lo sigo haciendo porque me encanta. Llegan dos personas resentidas, furiosas, y uno hace esta magia de ayudarlas a ver las cosas de otro modo. Uno siente que está haciendo algo positivo en la vida de esa gente".

--Paul Constance



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