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Por ROGER HAMILTON
Los simples motivos que decoran una vasija de arcilla precolombina pueden ser más que un lindo diseño. Pueden ser
reflejo de visiones provocadas por drogas alucinógenas y una ventana a antiguas culturas y religiones. Incluso podrían servir de
evidencia para modernas teorías sobre cómo funciona el cerebro humano.Estas fueron algunas de las intrigantes propuestas
planteadas en una charla presentada en julio bajo el inocente título de "La iconografía de cerámicas pintadas arqueológicas del
norte andino de Colombia" por el arqueólogo colombiano Felipe Cárdenas Arroyo en la sede del BID. Especialista en
momificación, Cárdenas ha encabezado expediciones en Colombia y Ecuador. Su exposición fue colofón de una beca de cuatro
años, financiada en parte por el BID, en el Centro de Estudios Avanzados de Artes Visuales de la Galería Nacional de Arte en
Washington. El análisis de objetos y restos humanos encontrados en antiguas tumbas, algunas de ellas de unos 25 metros de
profundidad, documenta el uso generalizado de drogas en las sociedades precolombinas. La evidencia incluye trazos de cocaína
y nicotina hallados en cadáveres y la abundancia de lo que actualmente llamaríamos parafernalia para el consumo de drogas,
como ciertas cucharas usadas para inhalar narcóticos. Cárdenas describió cómo el uso de alucinógenos por parte de
chamanes era un elemento central de sus rituales religiosos y medicinales, como también para la preservación de las estructuras
de poder y la formación de alianzas políticas. Pero los primeros cronistas españoles se alarmaban por esas prácticas.
Conquistadores y curas asociaban a los vómitos espasmódicos, la salivación descontrolada y el comportamiento frenético de los
indios drogados con la brujería, que, según se sabe ahora, también involucraba el uso de alucinógenos. Cárdenas comentó
que la opinión de los colonizadores sobre el uso de drogas era similar a la actual. "En tiempos antiguos", dijo, "las substancias
psicotrópicas eran un poderoso elemento de unidad social y un motivo de reunión. Hoy son una de las principales causas de
perturbación social". Aunque los españoles lograron desterrar el uso de las drogas de las tierras altas, su consumo sigue
siendo frecuente entre los habitantes de la Amazonia. Imágenes a través del tiempo. Quizás la evidencia más
curiosa sobre el uso precolombino de drogas ha emergido a través de comparaciones de imágenes producidas por el uso de
alucinógenos y los diseños decorativos de cerámicas antiguas.
En la primera etapa de una alucinación, que puede ser causada
tanto por el consumo de drogas como por un profundo estado de meditación, excesivo calor, fiebre o hambre, el sujeto
experimenta sensaciones luminosas conocidas como fosfenos. En los años treinta, un científico alemán llamado Max Knoll
llevó a cabo una extensa investigación sobre los fosfenos inducidos mediante descargas eléctricas. Knoll notó que sus pacientes
describían una serie de motivos luminosos con forma de círculos concéntricos, espirales, estrellas, diamantes, puntos y
diferentes tipos de líneas que terminaban en curva. Casi cuatro décadas más tarde, el etnólogo austríaco Gerardo
Reichel-Dolmatoff realizó un profundo estudio de plantas alucinógenas usadas por los indios tukanos en la selva colombiana.
Reichel-Dolmatoff encontró que las visiones inducidas por esas drogas eran extraordinariamente parecidas a los motivos
usados para decorar cerámicas, muros de lugares ceremoniales, pinturas sobre cortezas, diseños de cestas y otros
objetos. "Pero lo que resultó ser realmente sorprendente", dijo Cárdenas Arroyo, "fue que muchos de los diseños creados por
los tukanos eran casi idénticos a los motivos de fosfenos descriptos 40 años antes por Knoll". Más aún, Cárdenas mostró como
los motivos inspirados por fosfenos usados en culturas indígenas contemporáneas son muy similares a los que adornaban
cerámicas antiguas (ver fotos a la izquierda). "Es muy intrigante pensar acerca de un posible motivo universal de diseño
producido por fenómenos químicos y neurológicos en los humanos", puntualizó. Esta observación apuntala creciente
evidencia de que la conducta humana, incluyendo la expresión artística, está moldeada por la naturaleza biológica del hombre
en una medida mucho mayor de lo que generalmente se sospecha. Por ejemplo, Edward O. Wilson, biólogo de Harvard y el más
prominente proponente de ese punto de vista, sostiene que la evolución humana ha influido fuertemente en la forma en que el
cerebro humano procesa información y formula juicios estéticos. Para Cárdenas, la arqueología es más que un estudio del
pasado; es también una forma de descubrir vínculos entre culturas pasadas y presentes. "Creo que muchos de estos motivos
de diseño eran como un lenguaje no hablado que contuvo significado simbólico a través de la iconografía, que trasciende las
barreras culturales y lingüísticas", dice. "Los arqueólogos deben hacer un esfuerzo mayor para descifrar el simbolismo que se
oculta tras el arte".
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