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Por DANIEL DROSDOFF, Tokio La diferencia que puede hacer una década. Hace 10 años, cuando todo era "normal" y el mundo miraba al Extremo Oriente y a Japón en particular en busca de liderazgo económico, el primer simposio auspiciado por el BID y el Export-Import Bank de Japón se dedicó a los enormes esfuerzos realizados por América Latina para salir de la recesión y superar la crisis de la deuda externa.Pero en junio, cuando se celebró el quinto de esos eventos anuales, quedó claro que los papeles se han invertido. Uno tras otro, los oradores encomiaron la presente estabilidad de América Latina y el curso positivo de su economía. Dirigentes del sector privado y funcionarios del Japón, comenzando por su primer ministro, aplaudieron el éxito que tuvo América Latina en reducir la inflación a un solo dígito. En lugar de las altas barreras tarifarias de hace 15 años, los regímenes comerciales de América Latina y el Caribe figuran ahora entre los más abiertos del mundo. En la mayoría de los países de la región el déficit fiscal está bajo control y, a pesar de la turbulencia que causa la crisis financiera asiática, todavía están en condiciones de crecer. En tiempos normales, la relativa salud económica de América Latina sería un imán de inversiones japonesas. Pero estos distan de ser tiempos normales. El Extremo Oriente es ahora centro de la incertidumbre financiera mundial, aquejado por devaluaciones, recortes de gastos y debacles financieros. Japón mismo está en recesión e inmerso en una seria crisis bancaria que exige intervención del gobierno. Los líderes japoneses dicen estar estudiando la experiencia de América Latina y el Caribe en busca de las mejores estrategias para hacer frente a crisis financieras, especialmente en el sector bancario. Entre los oradores en el seminario celebrado en Tokio estuvieron los presidentes de Perú y Uruguay, Alberto Fujimori y Julio María Sanguinetti, numerosos ministros y secretarios de gabinete de Japón, América Latina y el Caribe, y altos ejecutivos del sector privado japonés. En su mensaje, el presidente del BID, Enrique V. Iglesias, miró más allá de la presente crisis asiática para describir un momento en el futuro cercano en que un Japón resurgente se embarcará en una relación económica mucho más amplia con América Latina y el Caribe. Iglesias instó a Japón a diversificar sus inversiones a sectores más allá de las manufacturas y la infraestructura, apuntando que otras áreas de la economía de la región constituyen ahora "un enorme polo de atracción de capital". Con vistas a forjar una relación más vigorosa, líderes del gobierno y el sector privado japonés urgieron a los latinoamericanos y caribeños a seguir profundizando sus reformas. Los inversores necesitan uniformidad y estabilidad en el marco regulador y reglas de juego parejas, subrayaron. Eisuke Sakakibara, el viceministro de finanzas para asuntos internacionales del Japón, dijo que su país ahora "puede aprender de la experiencia y la sabiduría de América Latina". La crisis económica del Extremo Oriente es "el comienzo de una crisis global del sistema financiero", afirmó. El funcionario nipón expresó además preocupación por la volatilidad de los flujos de capital. Japón está estudiando la experiencia de América Latina por sus mecanismos de respuesta rápida y manejo de crisis, dijo Sakakibara, y sigue de cerca los acuerdos comerciales subregionales como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y el Mercosur, que demandarán ajustes en estrategias de comercio e inversión. El secretario de Hacienda y Crédito Público de México, José Angel Gurría, dijo que las economías de América Latina son "sólidas" a pesar de la presente crisis asiática. "La buena política económica no tiene substitutos", afirmó. "No tomar las medidas apropiadas en el momento debido puede aumentar exponencialmente los costos (de ajuste). La disciplina fiscal es la regla". El presidente Fujimori subrayó la importancia de la cooperación económica entre las dos regiones del Pacífico y exhortó a Japón a tomar la iniciativa en el fortalecimiento de las relaciones. El presidente Sanguinetti, por su parte, destacó la necesidad de que grandes potencias económicas como el Japón tomen rápidas medidas para resolver sus problemas financieros, a fin de evitar un contagio mundial. "No hay nada peor que una crisis financiera", dijo el jefe de estado uruguayo. "Las crisis bancarias deben ser resueltas. Son como una hemorragia. Se debe detener la hemorragia antes que cualquier otra cosa". Sanguinetti además aseguró que los movimientos hacia la integración en América Latina y el Caribe se llevan a cabo en un espíritu de apertura económica mundial y no de proteccionismo regional. "No consideramos al Mercosur como una fortaleza", dijo. "Es una plataforma para la inserción en la economía mundial". Akira Yokoi, vicepresidente ejecutivo de la Toyota Motor Corp., dijo que le gustaría ver en América Latina y el Caribe un clima aún mejor para la inversión, políticas que favorezcan un crecimiento económico más rápido, un comercio más libre y una gestión política más uniforme. El ministro de Hacienda colombiano, Antonio José Urdinola, quien presidió la Asamblea de Gobernadores del BID, reconoció las necesidades de los inversores japoneses, pero advirtió sobre la posibilidad de perder oportunidades por esperar mucho demasiado pronto. "Pienso que las empresas japonesas no deben aguardar hasta que tengamos un conjunto de reglas perfecto ", dijo Urdinola. "Los invitamos a ayudarnos a formular las reglas juntos. Ustedes tienen la idoneidad y la tecnología para ayudarnos". |
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