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Desde fines de 1996, cuando por primera vez eligieron por voto popular al jefe de gobierno de su ciudad, los habitantes de Buenos Aires han mostrado un profundo interés en la administración de la capital federal argentina. Específicamente, los votantes porteños se pronunciaron por un presupuesto equilibrado, la apertura del proceso de licitación de contratos, y la inversión en proyectos de infraestructura largamente postergados. La actual administración municipal ha estado implementando esa agenda (ver "Municipalidades a la caza de gangas" en el n<mero de BIDAmérica de mayo de 1998) y ahora recibirá ayuda del BID. Un préstamo de 200 millones de dólares aprobado en junio por el Banco permitirá al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires llevar adelante una estrategia de modernización institucional, reforma fiscal y planeamiento de inversión. El préstamo, que la municipalidad complementará con 200 millones de dólares propios, financiará actividades en dos amplias áreas. Primero, se usarán fondos para agilizar la burocracia y mejorar la eficiencia y responsabilidad en la gestión financiera y cobro de impuestos. La administración de recursos humanos de la municipalidad será también modernizada, junto con sus departamentos de compras y contratación. El crédito apoyará asimismo el plan de inversiones a largo plazo de la municipalidad, financiando hasta 15 por ciento del gasto anual en infraestructura y otros proyectos. El desembolso de estos fondos estará condicionado al cumplimiento de un conjunto de parámetros de disciplina fiscal y a la incorporación del sector privado en varias áreas.
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