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¿Vacaciones en extinción?





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La Organización Mundial de Turismo


Había una vez futuristas que imaginaban un mundo en que los rigores del trabajo cederían paso al ocio. Pero hasta ahora los efectos combinados de la globalización, la liberalización económica y el progreso tecnológico sugieren que el tiempo libre es cada vez más escaso, una tendencia ciertamente perturbadora para la industria turística.

El significado de estas nuevas tendencias para el turismo en América Latina y en el resto del mundo fue tema de un estudio presentado por el consultor británico Colin Clark en una reunión realizada en junio en el BID. El estudio fue encargado por el Consejo Comercial de la Organización Mundial del Turismo, formado por representantes de gobiernos y empresas privadas de 134 naciones.

En su presentación, Clark citó datos de 18 países de América, Europa y Asia que en 1996 contribuyeron 73 por ciento del gasto mundial en turismo, indicando que el tiempo disponible para hacer turismo disminuirá en el futuro. Las presentes tendencias globales están creando condiciones de feroz competencia: los gobiernos se afanan por mejorar sus economías, las empresas se esfuerzan por aumentar la productividad y los trabajadores anteponen la estabilidad laboral a aumentar las vacaciones pagas.

Es muy improbable que los japoneses, famosos por no tomar ni siquiera breves vacaciones, aspiren a más tiempo libre mientras su economía esté en recesión. En Estados Unidos es costumbre que los incrementos en productividad se traduzcan sólo en aumentos salariales. Hasta en Europa, donde tradicionalmente han sido norma las generosas vacaciones pagas, algunos líderes políticos han comenzado a objetar la abundancia de ocio.

El turismo además compite con actividades de recreación como los espectáculos, los deportes o los pasatiempos que no requieren viajar. Estudios indican que hoy en día los consumidores no quieren pasar mucho tiempo alejados de otros intereses, como sus jardines o sus animales domésticos, mucho menos de sus empleos.

Poniendo buena cara al mal tiempo, los participantes en la reunión afirmaron que avizoran un futuro en que la gente podría tener menos tiempo para el ocio, pero lo aprovechará con más frecuencia. Algunos incluso argumentaron que si los turistas gastan intensamente en vacaciones más cortas, la industria turística podrá obtener mejores rendimientos de sus inversiones.

Líderes de esta industria mantienen su predicción de que el turismo internacional continuará creciendo a un ritmo más acelerado que la economía mundial durante las próximas dos décadas. Hacia el 2020, según sus extrapolaciones, será un coloso de 2 billones de dólares, muy por encima de los 400.000 millones de dólares que movilizó en 1995. Se espera que el volumen de negocios del turismo nacional sea cuatro veces mayor que el mercado internacional, con un fuerte crecimiento en América Latina.

Clark señaló que las empresas que ofrezcan los paquetes turísticos más eficientes, estimulantes y libres de molestias tendrán claras ventajas sobre sus competidores.

Los gobiernos que deseen desarrollar una industria turística floreciente deben alentar el crecimiento de sus sectores de servicios, particularmente del transporte y de la infraestructura hotelera. Aeropuertos seguros y eficientes serán un elemento clave para atraer visitantes del exterior.

La burocracia, en cambio, debe evitarse, advirtió Clark. "Los trámites complicados para obtener visas ciertamente no atraen a los visitantes internacionales, a quienes no les sobra el tiempo ", aseveró.

--Peter Bate



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