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Un cóndor en los Himalayas
El primer boliviano que conquista el Everest es también el primer indígena que llega a la cima








En la cumbre del Everest (Photo: Andes Expediciones)





Bienvenida de héroe en La Paz (Photo: Andes Expediciones)


A las 5:30 de la mañana del 26 de mayo de 1998, hora de Katmandú, después de casi darse por vencido, Bernardo Guarachi plantó la bandera boliviana en la cumbre del Monte Everest.

El andinista de 43 años de edad fue el primer boliviano y el primer indígena americano en llegar a la cima situada a 8.848 metros sobre el mar.

Su expedición no había seguido los cánones clásicos. Tras llegar a Nepal a fines de marzo, fuertes nevadas forzaron a Guarachi y a otros escaladores a esperar en un campamento al pie de la montaña.

Guarachi pasó los dos meses siguientes preparándose físicamente, trepando a las bases II y III. "Resultó muy, muy frustrante para él", apuntó David Atkinson, el representante del bid en Bolivia, un aficionado al andinismo que ayudó a organizar una campaña para recaudar fondos para financiar la expedición de Guarachi. "Se necesita una tremenda fuerza de voluntad y carácter para pasar dos meses en esas condiciones, viviendo en una carpa, perdiendo 10 kilos de peso, alejado de la familia".

Finalmente, el 19 de mayo, el tiempo aclaró y Guarachi y otros 53 deportistas se pusieron en marcha trepando por el lado nepalés del Everest, que se levanta sobre la frontera con Tibet. Pero para cuando llegaron al famoso Escalón de Hillary, una pared vertical de roca y hielo de unos 15 metros de altura a sólo un centenar de metros de la cumbre, se les había acabado la soga y tuvieron que regresar.

En la base IV, por su limitado inglés, Guarachi no entendió los planes de los miembros de su grupo y emprendió regreso al campamento base. Comprendiendo su error, Guarachi dio media vuelta y volvió a trepar a la base IV. A la medianoche del 25 de mayo inició por última vez el ascenso con un grupo de escaladores de Singapur.

"Del campamento base a la cumbre, 3.548 metros en 72 horas, eso debe constituir algún tipo de récord", señaló Atkinson.

Este fue el segundo intento de Guarachi por vencer al Everest. En 1994 el mal tiempo lo forzó a regresar cuando había llegado a 8.180 metros.

Celebrando el éxito de su compatriota, el vicepresidente de Bolivia, Jorge Quiroga, también aficionado al andinismo, dijo que la proeza es evidencia de "un corazón muy grande y pulmones aún más grandes".

En realidad, Guarachi se había estado preparando para este momento toda su vida. Criado cerca de la localidad andina de Patacamaya, donde su padre todavía cuida las ovejas y llamas de la familia, Guarachi ha vivido casi siempre a más de 5.000 metros de altura. Como guía profesional, ha escalado más de 170 veces el Illimani, el famoso pico de 6.450 metros que sirve de telón de fondo de La Paz. En 1985 trepó ese monte por encargo de la Eastern Airlines para localizar los restos de un avión que se estrelló allí el día de Año Nuevo.

Pero además de tesón, habilidad y resistencia, una expedición al Everest requiere dinero, mucho dinero. En 1996, durante un ascenso al Illimani en el que Guarachi acompañó a Quiroga y Atkinson, quedó concertado un plan para financiar una segunda expedición al Everest. Los dos aficionados, junto al director del Bolivian Times, Peter McFarren, formaron un grupo llamado "Amigos de Guarachi" que reunió 33.000 dólares en donaciones.

Atkinson no ahorró elogios para Guarachi como persona y como deportista.
"Los buenos guías no son necesariamente escaladores de primera y los escaladores de primera raramente tienen la paciencia para ser buenos guías", dijo. "Guarachi es la excepción a la regla".

Guarachi fue recibido como héroe a su regresó a La Paz y el 2 de julio el presidente Hugo Bánzer lo condecoró con el Cóndor de los Andes, la más alta distinción que otorga su país.



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