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Cifras
El delicado arte de repartir los riesgos
La singular coalición que financió Aguaytía




Si la logística necesaria para construir el complejo energético de Aguaytía en medio de la jungla peruana era intimidante (ver "Apuesta Amazónica" en este número) el desafío de financiarlo era simplemente formidable.

El principal promotor de Aguaytía, la Maple Gas Corp., de EEUU, necesitaba US$254 millones para levantar el proyecto y ponerlo en marcha. Pero la propuesta que comenzaron a circular hace cinco años carecía de algunas salvaguardias básicas que demandan quienes invierten en proyectos de infraestructura de alto riesgo y retorno a largo plazo.

Primero, era un proyecto sin recursos, es decir que el gobierno del Perú no ofrecía garantía o protección financiera en caso de problemas. Segundo, los proyectos de generación de electricidad típicamente atraen inversores obteniendo de gobiernos o compañías locales "acuerdos de compra futura" que aseguren ingresos predecibles. Aguaytía no tenía tales acuerdos. En lugar de eso, la empresa planeaba vender electricidad a través de la red nacional en base a un precio competitivo.

¿Cómo fue entonces que el proyecto obtuvo financiación? Primero, Maple le mostró a otras compañías de gas natural interesadas en diversificarse en el exterior que Aguaytía tendría enormes ventajas de costo produciendo electricidad, que la harían muy competitiva. Eventualmente, Maple convenció a cuatro firmas del sector energía y a un fondo de inversión en Estados Unidos a participar en un capital propio de US$92,8 millones.

Maple quería tomar prestados los restantes US$160 millones y eso resultó ser más difícil. Banco Wiese, del Perú, ofreció un préstamo de US$22 millones. La Trust Company of the West (TCW) de Estados Unidos estaba interesada, pero quería dividir el préstamo con alguna contraparte que le agregara valor y experiencia.

Fue ahí donde entró en escena el BID. Cuando Maple le planteó el proyecto, el Banco lo evaluó y llegó a la conclusión de que caía dentro de sus prioridades crediticias para el Perú. Finalmente, el BID aceptó extender un préstamo de US$60 millones a 12 años de plazo, lo que contribuyó a concretar un crédito de US$77,5 millones de la TCW, en términos similares.

"El papel del BID fue crucial", afirma Rex Canon, vicepresidente ejecutivo de Maple Gas y gerente general de Aguaytía del Perú. "No estoy seguro de que hubiera algún otro que hubieramos podido traer que pudiera movilizar (el resto de) el financiamiento en la forma que lo necesitábamos".

Al fin, el paquete financiero fue considerado tan innovador que dos publicaciones financieras europeas apuntaron a Aguaytía como "El negocio del año, 1996".



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