REPUBLICA DOMINICANA
José Juan Gómes
Situación económica reciente
La economía dominicana creció durante el primer semestre
de este año a una tasa de 6,9 por ciento, ligeramente superior a
la registrada en igual período del año anterior (6,4 por
ciento). Los principales factores que favorecieron esta expansión
en el ritmo de actividad económica fueron: i) el aumento del crédito
doméstico ante una disminución en las tasas de interés;
ii) la notable expansión de la construcción privada; iii)
la mayor oferta de insumos y materias primas nacionales e importadas, particularmente
la de energía eléctrica; iv) la continuada apreciación
del tipo de cambio real, que ha redundado en un incremento de los ingresos
reales al abaratar el costo de los bienes y servicios importados y de sus
sustitutos domésticos; v) el aumento de los gastos del gobierno
en salud y educación; y vi) los incrementos de salario, particularmente
los del sector público.
Sectorialmente, este vigoroso crecimiento estuvo asociado al gran dinamismo
registrado por los sectores construcción, manufactura y turismo.
Aunque los sectores agropecuario y minero crecieron durante el período
bajo consideración, lo hicieron a tasas significativamente inferiores
a las registradas en igual período del año anterior.
El sector construcción fue el motor fundamental de la expansión
registrada en el primer semestre de este año, creciendo un 16 por
ciento. Sin embargo, a diferencia de años anteriores, dicho comportamiento
no estuvo asociado a la construcción pública sino a la privada.
Esta última más que compensó la caída experimentada
por la primera ante la decisión del gobierno de reorientar sus recursos
más hacia los gastos sociales que hacia los gastos de inversión.
La continua apreciación del tipo de cambio real, que ha estimulado
el crecimiento del sector no-transable de la economía, y una caída
gradual en las tasas de interés, que ha propiciado una mayor demanda
de crédito doméstico para tales efectos, son los principales
factores que explican este renovado interés del sector privado en
la construcción (Presione aquí para
ver el Gráfico 1).
El sector manufacturero, por su parte, creció un 6 por ciento en
el primer semestre de 1997. Sin embargo, a diferencia del primer semestre
de 1996, durante el semestre pasado crecieron todos los subsectores que
conforman dicho sector. El mayor dinamismo del subsector azucarero se basó
en la recuperación experimentada por el Consejo Estatal de Azúcar
(CEA), así como por un uso más óptimo de la capacidad
instalada de los ingenios privados. El resto de la industria local se benefició
de la expansión del sector construcción así como de
una mayor demanda doméstica y/o foránea de productos como
arroz, pastas alimenticias y cerveza. Finalmente, el subsector zonas francas
revirtió en el primer semestre de este año la tendencia contractiva
observada en igual período del año anterior gracias a una
creciente demanda foránea de cigarros dominicanos así como
al restablecimiento de ciertos contratos textiles.
La actividad turística se expandió en 10 por ciento durante
el primer semestre de este año debido a una mayor tasa de ocupación
hotelera, a la llegada de un mayor número de pasajeros no residentes
y al incremento del gasto promedio de los extranjeros y dominicanos no
residentes en el país. Sin embargo, hay que destacar que el crecimiento
de esta actividad como un todo fue ligeramente inferior al registrado en
igual período del año anterior.
A pesar de un aumento importante en el crédito al sector, así
como de aumentos significativos en los precios a nivel de productor de
ciertos rubros, el sector agropecuario registró una considerable
desaceleración en el primer semestre con relación a igual
período del año anterior (5 por ciento vs. 9 por ciento en
1996:I). Entre los factores que explican esta desaceleración se
pueden citar: i) la fuerte sequía observada en dicho período,
particularmente en el suroeste y este del país; ii) los tornados
que azotaron en el mes de mayo parte del norte y nordeste del país;
y iii) una mayor incidencia de plagas en los productos de ciclo corto (maíz,
maní, habichuelas, grandules, batata, yuca y auyama), especialmente
en el suroeste del país.
Un aspecto digno de destacar en el desenvolvimiento del sector agrícola
durante el primer semestre del año fue el fuerte incremento registrado
por la producción de tabaco en rama ante un aumento cercano al 70
por ciento en los precios pagados al productor con relación a igual
período del año anterior. Este aumento se debió a
una mayor demanda de insumos por los productores nacionales de cigarros,
quienes experimentaron durante el primer semestre de este año un
incremento en sus volúmenes de exportación superior a 190
por ciento con relación a igual período de 1996.
Finalmente, el sector minero también registró una desaceleración
considerable en el primer semestre de este año (2 por ciento vs.
14 por ciento en 1996:I). Si no hubiese sido por las recuperaciones verificadas
en la producción de ferroníquel y en la de algunos materiales
de construcción, el sector, en vez de haberse expandido, se hubiese
contraído ante las caídas en la producción de oro
y plata.
Reflejando el rápido crecimiento de la economía durante la
primera mitad de 1997, la tasa de desocupación cayó de 16,5
por ciento en octubre de 1996 a 15,9 por ciento en abril de 1997. La demanda
de mano de obra creció más rápidamente que la población
económicamente activa durante dicho período.
El comportamiento de los precios durante el primer semestre de este año
estuvo fuertemente influenciado tanto por factores de oferta como de demanda.
Entre los factores que tuvieron mayor importancia en la dinámica
de los precios por el lado de la oferta, se pueden citar la unificación
cambiaria y los aumentos en los precios de los combustibles que ocurrieron
en diciembre (pero cuyos impactos sólo se registraron en enero),
y los aumentos estacionales en los precios de ciertos rubros agrícolas
de alta ponderación en la canasta familiar. Sin embargo, la adopción
de medidas restrictivas de política monetaria por un lado, y de
una regla de presupuesto equilibrado por el otro, conjuraron dichas presiones,
permitiendo una caída significativa en las inflaciones acumuladas
entre el primer y segundo trimestre del año. Como consecuencia de
esta evolución en los precios durante el primer semestre del año,
la tasa de inflación anualizada, o sea la que se mide de junio de
1996 a junio de 1997, fue de 7,5 por ciento, ligeramente superior a la
registrada en igual período del año anterior (6,2 por ciento).
En términos de dólares, el déficit de la balanza comercial
en el primer semestre de este año se ubicó en $935 millones,
17 por ciento superior al registrado en igual período del año
anterior. Como era de esperarse, la creciente apreciación del tipo
de cambio real resultó en un crecimiento mucho menor de las exportaciones
que de las importaciones, particularmente en el caso de las empresas que
no operan bajo el régimen de zonas francas. Mientras que las importaciones
y exportaciones de dichas empresas crecieron a tasas muy desiguales con
relación a igual período del año anterior (11 por
ciento y 1 por ciento, respectivamente), las de las empresas que operan
bajo dicho régimen lo hicieron a tasas relativamente similares (de
9 por ciento). Por su parte, la balanza de servicios no factoriales aumentó
en un 24 por ciento principalmente debido a un incremento de 20 por ciento
en los ingresos por turismo, mientras que la de transferencias corrientes
lo hizo en un 4 por ciento. Sin embargo, estos mayores superávits
no fueron suficientes para compensar los mayores déficits registrados
por las balanzas comercial y de servicios factoriales, por lo que la cuenta
corriente acusó un déficit 4 por ciento superior al registrado
en igual período del año anterior. Incluyendo errores y omisiones,
la cuenta de capital y financiera registró un superávit de
$44 millones al 30 de junio. Aunque esta cifra es inferior a la registrada
en igual período de 1996, el país, principalmente a través
de inversión directa, todavía esta recibiendo suficientes
ingresos de capital para cubrir sus egresos. Por otra parte, los desembolsos
de préstamos de mediano y largo plazo se han reducido en la mitad
debido al retraso que han experimentado algunos proyectos con financiamiento
externo al no haberse producido su aprobación oportuna en el Congreso.
La amortización de préstamos de mediano y largo plazo durante
el referido período, por su parte, fue similar a la registrada en
1996 ($161 millones). Esto indica que la exportación neta de capitales
de mediano y largo plazo hecha por el país en el primer semestre
de este año fue de casi $109 millones.
Después de haber registrado cierta tendencia al alza durante el
primer trimestre a raíz de la unificación cambiaria de diciembre
de 1996, el incremento en los precios de la gasolina registrado en dicho
mes y el fracaso de las negociaciones presupuestarias en enero, el tipo
de cambio se estabilizó durante el segundo trimestre. Esta menor
presión sobre el tipo de cambio estuvo asociada al prudente manejo
de las políticas fiscal y monetaria, a mayores entradas de remesas
familiares, así como al aumento observado en los flujos de divisas
hechos por ciertas actividades productivas que experimentaron un gran dinamismo
en el referido período (turismo, zonas francas y la industria del
cigarro). Prueba de ésto es que el diferencial entre la tasa de
cambio oficial -la cual se ha mantenido estable desde marzo en unos 14,02
pesos por dólar- y la tasa del mercado bancario haya declinado a
un 0,5 por ciento recientemente.
Información preliminar indica que el gobierno central registró
un superávit de caja de 0,3 por ciento del PIB durante el primer
semestre de este año, y que las finanzas consolidadas del sector
público (incluyendo las operaciones cuasi-fiscales) estuvieron casi
en equilibrio (-0,2 por ciento del PIB). Los ingresos tributarios aumentaron
más de lo que se había previsto gracias al mayor dinamismo
de la economía y a una mejoría sistemática en la administración
tributaria. Sin embargo, este crecimiento en los ingresos no fue suficiente
como para compensar el incremento en los gastos corrientes asociado al
aumento del salario mínimo de los empleados públicos, a mayores
erogaciones sociales y a las abultadas transferencias corrientes que se
le hicieron a las empresas del Estado, por lo que se tuvieron que reducir
los gastos de capital a fin de mantener las cuentas fiscales en equilibrio.
El manejo prudente de los recursos públicos le ha permitido al gobierno
no sólo cubrir la totalidad de los compromisos externos programados
por primera vez en los últimos años, sino también
prescindir del financiamiento interno. Ello, ha contribuido a afianzar
la estabilidad macroeconómica del país (Presione
aquí para ver el Gráfico 2).
Consistente con un manejo fiscal más equilibrado, el crédito
neto del sistema bancario al gobierno en el año que concluyó
el 30 de junio de 1997 fue 29 por ciento más bajo que el registrado
en igual período del año anterior. En cuanto al crédito
al sector privado, aunque éste aumentó en un 18 por ciento
durante dicho período, tal incremento fue inferior al 24 por ciento
registrado el año anterior. Los pasivos del sistema bancario con
el sector privado, por su parte, se expandieron en un 16 por ciento entre
junio de 1997 y junio de 1996, pero dicho incremento fue también
inferior al 20 por ciento registrado en el período junio 1996-junio
1995. La menor presión ejercida por el sector público en
el sistema monetario, conjuntamente con el aumento en las reservas internacionales
netas, han permitido que las tasas de interés nominales para préstamos
y depósitos hayan bajado ligeramente durante el primer semestre
de este año, para ubicarse en 23 por ciento y 13 por ciento, respectivamente.
Políticas económicas
Durante el primer semestre, se adoptaron medidas tendientes a preservar
la estabilidad macroeconómica, mejorar la distribución del
ingreso, aliviar la pobreza y apoyar el proceso de reforma estructural
y modernización económica e institucional. En el ámbito
fiscal, las medidas más transcendentales adoptadas por el gobierno
fueron la adopción de una regla de presupuesto equilibrado, la transferencia
oportuna al Banco Central de los recursos necesarios para servir las obligaciones
externas de la República Dominicana y el fortalecimiento de la administración
tributaria. Adicionalmente, en el contexto de la regla presupuestaria adoptada,
el gobierno decidió recomponer su estructura de gastos en favor
de gastos corrientes y sociales y en detrimento de gastos de inversión,
particularmente de infraestructura vial.
En el terreno monetario, se han establecido límites al crecimiento
del crédito doméstico neto del Banco Central y del Banco
de Reservas al gobierno que sean consistentes con el programa monetario
para 1997. Adicionalmente, a fin de mitigar el impacto desestabilizador
de corto plazo que tuvieron la unificación cambiaria de diciembre,
el incremento en los precios de los combustibles autorizado en dicho mes
y el fracaso de las negociaciones presupuestarias a comienzos de este año,
la autoridad monetaria le impuso en enero a los bancos topes en sus créditos
comerciales así como un encaje marginal de 20 por ciento sobre nuevos
depósitos. Tales medidas fueron revocadas en abril, una vez que
el fortalecimiento de las cuentas fiscales se hizo evidente.
Para fortalecer las cuentas externas, la tasa oficial de cambio fue devaluada
en 9 por ciento a finales de diciembre, y durante el primer semestre de
este año la misma se ajustó marginalmente. El favorable desempeño
de las finanzas públicas, el prudente manejo de la política
monetaria y una mayor afluencia de divisas al mercado privado de cambios,
han hecho que el diferencial entre la tasa de cambio oficial y la tasa
del mercado bancario haya declinado sistemáticamente.
En el área social, el gobierno, además de aumentar sustancialmente
los gastos en salud y educación, incrementó los sueldos y
salarios de los empleados públicos, los cuales se habían
rezagado sustancialmente con respecto a los del sector privado. Efectivamente,
en febrero de 1997, el gobierno decretó que a partir del mes de
marzo se elevaría en 48 por ciento el salario mínimo mensual
devengado por los servidores públicos, llevándolo a 1.500
pesos. Este incremento en los salarios del sector público fue seguido
por un incremento de 15 por ciento en los salarios mínimos de los
trabajadores de las ZFI en junio, y por un incremento similar en los salarios
mínimos del resto de los trabajadores del sector privado en julio.
Sin embargo, el incremento en el salario de los trabajadores del sector
privado que no operan en las ZFI fue otorgado unilateralmente por la Asociación
de Empresarios, por lo que todavía sus sindicatos siguen negociando
en la Comisión Nacional de Salarios incrementos adicionales en los
mismos. Estos ajustes de salarios, conjuntamente con los incrementos de
los gastos sociales, han contribuido a aliviar la pobreza y mejorar la
distribución del ingreso.
Consciente de la necesidad de fortalecer aún más las finanzas
públicas y las cuentas externas, de mejorar la productividad y competitividad
del aparato productivo nacional, de abrir nuevos espacios para la inversión
privada y de incrementar la cantidad de recursos destinados a sufragar
gastos públicos esenciales como son los gastos sociales y de infraestructura
económica, el gobierno retomó el proceso de reforma estructural
iniciado en 1990 introduciendo al Parlamento un conjunto de reformas legislativas.
Hasta ahora, el Congreso ha aprobado las leyes de inversión extranjera
y de reforma de la empresa pública, quedando todavía pendientes
por aprobar las de reforma arancelaria, tributaria, y de promoción
de exportaciones así como el código monetario financiero
y la ley general de electricidad. Aunque esta última fue aprobada
por el Congreso el pasado 28 de mayo, el Presidente Fernández la
devolvió nuevamente al Parlamento para su revisión por considerarla
discriminatoria.
Perspectivas de mediano plazo
Estimaciones preliminares indican que la economía dominicana
crecerá un 7 por ciento este año. Tal dinamismo estará
asociado a importantes expansiones en la construcción, el comercio,
la manufactura y el turismo. Los otros sectores productivos, aunque crecerán,
lo harán a tasas muy inferiores a las registradas en 1996.
Este ritmo de crecimiento económico se traducirá en déficits
en la balanza comercial y en la cuenta corriente superiores a los registrados
en el año anterior. Sin embargo, en términos del PIB, se
estima que los mismos no serán muy diferentes entre un año
y otro (-18 por ciento y -1 por ciento en 1997, respectivamente, vs -16
por ciento y -1 por ciento en 1996). Al mismo tiempo, se espera que el
incremento en la inversión directa compense el déficit en
cuenta corriente y las exportaciones netas de capital estimadas para el
año, principalmente las de mediano y largo plazo. Esto sugiere que
el superávit de balanza de pagos será de unos $23 millones
para finales de 1997, equivalente a un 0,2 por ciento del PIB.
Dadas las tendencias recientes de los ingresos fiscales, y asumiendo que
los gastos se comporten en lo que resta de año de la misma forma
en que lo hicieron durante el primer semestre, el déficit del sector
público consolidado (incluyendo las operaciones cuasi-fiscales del
Banco Central) se ubicará en -0,6 por ciento del PIB, una mejoría
de 1,1 puntos porcentuales con respecto a 1996. En cuanto a las cuentas
del gobierno central, se prevé que, una vez cubierta la totalidad
de los compromisos externos programados, las mismas arrojen un superávit
de 0,3 por ciento del PIB.
En materia monetaria, se estima que, gracias al mejor resultado fiscal,
el crédito neto del sistema bancario al gobierno será para
finales de este año un 9 por ciento superior al registrado en igual
período del año anterior, pero significativamente inferior
al que se registró a finales de septiembre de 1996. En cuanto al
crédito al sector privado, aunque se prevé que esté
aumente en un 15 por ciento para finales de 1997, tal incremento será
inferior al 25 por ciento de incremento anual registrado al 31 de diciembre
de 1996. Los pasivos del sistema bancario con el sector privado, por su
parte, se estima que registrarán un crecimiento anual de 8 por ciento
para el 31 de diciembre de 1997, pero dicho incremento será también
inferior al 20 por ciento registrado en el período diciembre 1996-diciembre
1995.
La menor presión que ejercerán las finanzas públicas
en el sistema monetario, conjuntamente con el aumento previsto en las reservas
internacionales netas, permitirán que las tasas de interés
nominales para préstamos y depósitos sigan su tendencia descendente,
ubicándose para finales de año en 21 por ciento y 12 por
ciento, respectivamente.
Asumiendo que se mantenga la actual disciplina fiscal y monetaria durante
el segundo semestre del año, y que no se produzcan déficits
sustanciales en la oferta de productos de alta ponderación en la
canasta familiar, la tasa de inflación acumulada a diciembre se
ubicaría aproximadamente en un 9 por ciento, mientras que la promedio
lo haría en el entorno de 7 por ciento.
Mantener el actual dinamismo de la economía y consolidar la estabilidad
macroeconómica hasta ahora alcanzada más allá de 1998
va a depender del esfuerzo de inversión que se haga en lo sucesivo.
Para que la economía dominicana crezca a las tasas anuales a las
que ha crecido en los últimos tres semestres (6-7 por ciento), se
requieren niveles de inversión bruta de un 26 por ciento del PIB
por año. Dado el comportamiento histórico de las tasas de
ahorro en los sectores público y privado de 8 por ciento y 12 por
ciento del PIB, respectivamente, es claro que se requerirán ahorros
adicionales substanciales para satisfacer los requerimientos de inversión
bruta. Los ahorros del sector público como porcentaje del PIB no
es probable que aumenten considerablemente en años venideros. En
todo caso, lo más realista sería pensar que disminuirán,
tal y como ocurrió en los dos semestres precedentes. Por lo tanto,
en este escenario, el sector privado tendrá que aportar la inversión
bruta adicional requerida para alcanzar un crecimiento vigoroso, sostenido
y no inflacionario. De allí la necesidad ineludible de retomar el
proceso de modernización económica y reforma institucional
que se inició en 1990, y que por razones de diferente índole
se ha mantenido relativamente estancado en los últimos dos años.
Statistical Profile1
| 1988 | 1989 | 1990 | 1991 | 1992 | 1993 | 1994 | 1995 | 1996 | 1997p | |
| Real Gross Domestic Product (GDP)2 | (Average Annual Growth Rates) | |||||||||
| Total GDP | 2.2 | 4.4 | -5.5 | 1.0 | 8.0 | 3.0 | 4.3 | 4.8 | 7.3 | 7.0 |
| Agriculture, Forestry and Fishing | -1.3 | 2.3 | -7.6 | 3.1 | 6.0 | 0.7 | -1.8 | 6.0 | 9.5 | 5.9 |
| Mining and Quarrying | -7.0 | -0.6 | -16.3 | -0.9 | -17.5 | -36.0 | 88.2 | 9.4 | 2.4 | ... |
| Manufacturing | -0.7 | 4.6 | -4.2 | 2.5 | 12.1 | 2.1 | 2.9 | -0.7 | 4.2 | 7.0 |
| Construction | 3.2 | 13.2 | -6.9 | -12.5 | 24.4 | 10.1 | 6.6 | 5.7 | 13.0 | 15.0 |
| Central Government | (As a Percent of Current GDP) | |||||||||
| Current Revenue | 14.9 | 15.7 | 12.5 | 13.6 | 15.3 | 15.9 | 15.1 | 15.0 | 14.1 | 15.3 |
| Current Expenditures | 8.0 | 6.7 | 6.5 | 5.5 | 6.0 | 8.2 | 7.7 | 7.9 | 8.2 | 10.8 |
| Current Saving | 7.0 | 9.0 | 6.0 | 8.2 | 9.4 | 7.7 | 7.4 | 7.1 | 5.9 | 4.5 |
| Fixed Investment | 5.2 | 6.2 | 3.4 | 2.3 | 3.5 | 5.0 | 5.6 | 4.6 | 4.8 | 3.2 |
| Deficit or Surplus | 0.0 | 0.7 | 0.5 | 3.6 | 3.8 | 0.5 | -0.1 | 1.2 | 0.3 | 0.6 |
| Domestic Financing | -0.3 | 0.9 | -0.1 | -3.9 | -1.9 | -0.3 | 0.3 | -0.1 | 0.7 | -0.4 |
| Money and Credit3 | (As a Percent of Current GDP) | |||||||||
| Domestic Credit | 18.0 | 22.2 | 18.9 | 11.3 | 13.2 | 15.1 | 17.1 | 17.0 | 20.4 | 20.7 |
| Public Sector | 4.7 | 6.0 | 4.3 | 0.9 | 0.4 | -0.6 | 0.3 | 1.0 | 2.4 | 1.7 |
| Private Sector | 13.3 | 16.2 | 14.6 | 10.4 | 12.7 | 15.7 | 16.9 | 16.0 | 18.0 | 19.0 |
| Money Supply (M1) | 10.3 | 10.3 | 10.2 | 7.5 | 8.7 | 9.2 | 9.5 | 8.5 | 9.8 | 9.8 |
| Interest Rate | ... | ... | ... | ... | ... | 27.2 | 29.9 | 30.0 | 23.7 | 21.0 |
| Prices and Salaries | (Average Annual Growth Rates) | |||||||||
| Consumer Prices | 44.4 | 45.4 | 59.4 | 53.9 | 4.5 | 5.3 | 8.3 | 12.5 | 5.4 | 6.9 |
| Real Wages | 4.0 | -11.0 | -4.6 | 6.0 | 15.0 | 5.0 | -12.5 | 9.9 | 5.2 | ... |
| Exchange Rates | (Pesos per Dollar) | |||||||||
| Market Rate | 6.11 | 6.34 | 8.53 | 12.69 | 12.77 | 12.68 | 13.16 | 13.60 | 13.77 | 14.47 |
| (Index 1990 = 100) | ||||||||||
| Real Effective4 | 119.7 | 99.0 | 100.0 | 99.0 | 98.5 | 94.5 | 90.9 | 88.5 | 85.0 | 83.3 |
| (Index 1990 = 100) | ||||||||||
| Terms of Trade | 137.1 | 131.1 | 100.0 | 119.2 | 116.1 | 124.3 | 126.7 | 138.9 | 135.4 | 134.7 |
| Balance of Payments | (Millions of Dollars) | |||||||||
| Current Account Balance | -18.9 | -327.3 | -279.6 | -157.3 | -707.9 | 369.8 | 209.9 | -101.1 | -110.0 | -147.9 |
| Trade Balance5 | -718.3 | -1,039.4 | -1,058.3 | -1,070.5 | -1,611.8 | -1,607.4 | -1,919.0 | -2,019.7 | -2,388.4 | -2,587.7 |
| Exports of Goods (FOB)5 | 889.7 | 924.4 | 734.5 | 658.3 | 562.5 | 511.0 | 644.1 | 766.7 | 816.7 | 936.6 |
| Imports of Goods (FOB)5 | 1,608.0 | 1,963.8 | 1,792.8 | 1,728.8 | 2,174.3 | 2,118.4 | 2,563.1 | 2,786.4 | 3,205.1 | 3,524.3 |
| Service Balance | 616.4 | 576.4 | 656.8 | 719.4 | 793.5 | 1,367.9 | 1,492.8 | 1,586.0 | 1,794.5 | 1,949.7 |
| Income Balance | -270.6 | -248.7 | -248.7 | -192.7 | -321.4 | -300.1 | -358.1 | -659.4 | -596.0 | -678.2 |
| Current Transfers | 353.6 | 384.4 | 370.6 | 386.5 | 431.8 | 909.5 | 994.2 | 992.0 | 1,079.9 | 1,168.3 |
| Capital and Financial Account Balance6 | 42.2 | 310.9 | 351.3 | -33.6 | 202.3 | -238.0 | -679.6 | 232.1 | 94.8 | 180.0 |
| Capital Account Balance | 0.0 | 0.0 | 0.0 | 0.0 | 0.0 | 0.0 | 0.0 | 0.0 | 0.0 | 0.0 |
| Capital Transfers | 0.0 | 0.0 | 0.0 | 0.0 | 0.0 | 0.0 | 0.0 | 0.0 | 0.0 | 0.0 |
| Financial Account Balance | 42.2 | 310.9 | 351.3 | -33.6 | 202.3 | -238.0 | -679.6 | 232.1 | 94.8 | 180.0 |
| Direct Investment | 106.1 | 110.0 | 132.8 | 145.0 | 179.7 | 91.1 | 132.4 | 389.8 | 380.3 | 480.0 |
| Portfolio Investment | ... | ... | ... | ... | ... | ... | ... | ... | ... | ... |
| Other Investment | -63.9 | 200.9 | 218.5 | -178.6 | 22.6 | -329.1 | -812.0 | -157.7 | -285.5 | -300.0 |
| Change in Reserves (- Increase) | -58.9 | 90.0 | 49.0 | -357.4 | -63.5 | -131.9 | 469.7 | -131.0 | 15.2 | -32.1 |
| Errors and Omissions | 35.6 | -73.6 | -120.7 | 548.3 | 569.0 | 0.0 | 0.0 | 0.0 | 0.0 | 0.0 |
| Total External Debt | (Millions of Dollars) | |||||||||
| Disbursed Debt | 3,756.6 | 3,799.7 | 3,866.0 | 4,202.7 | 4,269.4 | 4,329.7 | 4,026.1 | 4,130.8 | 4,142.0 | 3,976.3 |
| Debt Service Actually Paid | 339.7 | 322.3 | 232.0 | 266.3 | 345.8 | 375.1 | 556.5 | 428.3 | 480.0 | 490.0 |
| (In Percent) | ||||||||||
| Interest Payments Due/ Exports of Goods and Non-Factor Services | 14.7 | 11.8 | 13.4 | 8.6 | 9.1 | 7.2 | 6.9 | 5.9 | 5.1 | 4.3 |
|
1Data sources are listed at the end. |
||||||||||
| 2At market prices. | ||||||||||
| 3Mid-year values. | ||||||||||
| 4Trade-weighted. | ||||||||||
| 5Includes Goods for Processing from 1993 to 1995. | ||||||||||
| 6Includes Errors and Omissions
from 1993 to 1997.
Note: The reader may obtain a hard-copy of this assessment, which also contains graphs and statistical profiles, by contacting directly the Office of the Regional Economic Advisor (BERTUSM@IADB.ORG). This report has been prepared for internal use only and is not an official document of the Bank. Staff opinions expressed herein do not necessarily reflect the official position of the Bank. JOSEG@IADB.ORG
|
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