REPUBLICA DOMINICANA

José Juan Gómes


Resumen: La economía dominicana continuó expandiéndose vigorosamente en el primer semestre de este año. Gracias a la adopción de una regla de presupuesto equilibrado, a una mayor presión tributaria interna, a menores retrasos por parte del gobierno en la entrega al Banco Central de los recursos necesarios para servir la deuda externa y a una coordinación más estrecha entre las políticas fiscal y monetaria, este mayor dinamismo de la economía durante el semestre estuvo acompañado por un ligero superávit en las cuentas del gobierno central, una modesta expansión monetaria, una relativa estabilidad cambiaria, un incremento en las reservas internacionales brutas y netas del país y una caída gradual en las tasas de interés y de inflación. Sin embargo, ante la decisión del gobierno de darle mayor prioridad a los gastos sociales que a los gastos en inversión física, mantener estas altas tasas de crecimiento económico con estabilidad de precios en el mediano plazo va a demandar también la continuación de importantes reformas estructurales e institucionales que permitan una participación más activa del sector privado en el ámbito productivo.


Situación económica reciente

La economía dominicana creció durante el primer semestre de este año a una tasa de 6,9 por ciento, ligeramente superior a la registrada en igual período del año anterior (6,4 por ciento). Los principales factores que favorecieron esta expansión en el ritmo de actividad económica fueron: i) el aumento del crédito doméstico ante una disminución en las tasas de interés; ii) la notable expansión de la construcción privada; iii) la mayor oferta de insumos y materias primas nacionales e importadas, particularmente la de energía eléctrica; iv) la continuada apreciación del tipo de cambio real, que ha redundado en un incremento de los ingresos reales al abaratar el costo de los bienes y servicios importados y de sus sustitutos domésticos; v) el aumento de los gastos del gobierno en salud y educación; y vi) los incrementos de salario, particularmente los del sector público.

Sectorialmente, este vigoroso crecimiento estuvo asociado al gran dinamismo registrado por los sectores construcción, manufactura y turismo. Aunque los sectores agropecuario y minero crecieron durante el período bajo consideración, lo hicieron a tasas significativamente inferiores a las registradas en igual período del año anterior.

El sector construcción fue el motor fundamental de la expansión registrada en el primer semestre de este año, creciendo un 16 por ciento. Sin embargo, a diferencia de años anteriores, dicho comportamiento no estuvo asociado a la construcción pública sino a la privada. Esta última más que compensó la caída experimentada por la primera ante la decisión del gobierno de reorientar sus recursos más hacia los gastos sociales que hacia los gastos de inversión. La continua apreciación del tipo de cambio real, que ha estimulado el crecimiento del sector no-transable de la economía, y una caída gradual en las tasas de interés, que ha propiciado una mayor demanda de crédito doméstico para tales efectos, son los principales factores que explican este renovado interés del sector privado en la construcción (Presione aquí para ver el Gráfico 1).

El sector manufacturero, por su parte, creció un 6 por ciento en el primer semestre de 1997. Sin embargo, a diferencia del primer semestre de 1996, durante el semestre pasado crecieron todos los subsectores que conforman dicho sector. El mayor dinamismo del subsector azucarero se basó en la recuperación experimentada por el Consejo Estatal de Azúcar (CEA), así como por un uso más óptimo de la capacidad instalada de los ingenios privados. El resto de la industria local se benefició de la expansión del sector construcción así como de una mayor demanda doméstica y/o foránea de productos como arroz, pastas alimenticias y cerveza. Finalmente, el subsector zonas francas revirtió en el primer semestre de este año la tendencia contractiva observada en igual período del año anterior gracias a una creciente demanda foránea de cigarros dominicanos así como al restablecimiento de ciertos contratos textiles.

La actividad turística se expandió en 10 por ciento durante el primer semestre de este año debido a una mayor tasa de ocupación hotelera, a la llegada de un mayor número de pasajeros no residentes y al incremento del gasto promedio de los extranjeros y dominicanos no residentes en el país. Sin embargo, hay que destacar que el crecimiento de esta actividad como un todo fue ligeramente inferior al registrado en igual período del año anterior.

A pesar de un aumento importante en el crédito al sector, así como de aumentos significativos en los precios a nivel de productor de ciertos rubros, el sector agropecuario registró una considerable desaceleración en el primer semestre con relación a igual período del año anterior (5 por ciento vs. 9 por ciento en 1996:I). Entre los factores que explican esta desaceleración se pueden citar: i) la fuerte sequía observada en dicho período, particularmente en el suroeste y este del país; ii) los tornados que azotaron en el mes de mayo parte del norte y nordeste del país; y iii) una mayor incidencia de plagas en los productos de ciclo corto (maíz, maní, habichuelas, grandules, batata, yuca y auyama), especialmente en el suroeste del país.

Un aspecto digno de destacar en el desenvolvimiento del sector agrícola durante el primer semestre del año fue el fuerte incremento registrado por la producción de tabaco en rama ante un aumento cercano al 70 por ciento en los precios pagados al productor con relación a igual período del año anterior. Este aumento se debió a una mayor demanda de insumos por los productores nacionales de cigarros, quienes experimentaron durante el primer semestre de este año un incremento en sus volúmenes de exportación superior a 190 por ciento con relación a igual período de 1996.

Finalmente, el sector minero también registró una desaceleración considerable en el primer semestre de este año (2 por ciento vs. 14 por ciento en 1996:I). Si no hubiese sido por las recuperaciones verificadas en la producción de ferroníquel y en la de algunos materiales de construcción, el sector, en vez de haberse expandido, se hubiese contraído ante las caídas en la producción de oro y plata.

Reflejando el rápido crecimiento de la economía durante la primera mitad de 1997, la tasa de desocupación cayó de 16,5 por ciento en octubre de 1996 a 15,9 por ciento en abril de 1997. La demanda de mano de obra creció más rápidamente que la población económicamente activa durante dicho período.

El comportamiento de los precios durante el primer semestre de este año estuvo fuertemente influenciado tanto por factores de oferta como de demanda. Entre los factores que tuvieron mayor importancia en la dinámica de los precios por el lado de la oferta, se pueden citar la unificación cambiaria y los aumentos en los precios de los combustibles que ocurrieron en diciembre (pero cuyos impactos sólo se registraron en enero), y los aumentos estacionales en los precios de ciertos rubros agrícolas de alta ponderación en la canasta familiar. Sin embargo, la adopción de medidas restrictivas de política monetaria por un lado, y de una regla de presupuesto equilibrado por el otro, conjuraron dichas presiones, permitiendo una caída significativa en las inflaciones acumuladas entre el primer y segundo trimestre del año. Como consecuencia de esta evolución en los precios durante el primer semestre del año, la tasa de inflación anualizada, o sea la que se mide de junio de 1996 a junio de 1997, fue de 7,5 por ciento, ligeramente superior a la registrada en igual período del año anterior (6,2 por ciento).

En términos de dólares, el déficit de la balanza comercial en el primer semestre de este año se ubicó en $935 millones, 17 por ciento superior al registrado en igual período del año anterior. Como era de esperarse, la creciente apreciación del tipo de cambio real resultó en un crecimiento mucho menor de las exportaciones que de las importaciones, particularmente en el caso de las empresas que no operan bajo el régimen de zonas francas. Mientras que las importaciones y exportaciones de dichas empresas crecieron a tasas muy desiguales con relación a igual período del año anterior (11 por ciento y 1 por ciento, respectivamente), las de las empresas que operan bajo dicho régimen lo hicieron a tasas relativamente similares (de 9 por ciento). Por su parte, la balanza de servicios no factoriales aumentó en un 24 por ciento principalmente debido a un incremento de 20 por ciento en los ingresos por turismo, mientras que la de transferencias corrientes lo hizo en un 4 por ciento. Sin embargo, estos mayores superávits no fueron suficientes para compensar los mayores déficits registrados por las balanzas comercial y de servicios factoriales, por lo que la cuenta corriente acusó un déficit 4 por ciento superior al registrado en igual período del año anterior. Incluyendo errores y omisiones, la cuenta de capital y financiera registró un superávit de $44 millones al 30 de junio. Aunque esta cifra es inferior a la registrada en igual período de 1996, el país, principalmente a través de inversión directa, todavía esta recibiendo suficientes ingresos de capital para cubrir sus egresos. Por otra parte, los desembolsos de préstamos de mediano y largo plazo se han reducido en la mitad debido al retraso que han experimentado algunos proyectos con financiamiento externo al no haberse producido su aprobación oportuna en el Congreso. La amortización de préstamos de mediano y largo plazo durante el referido período, por su parte, fue similar a la registrada en 1996 ($161 millones). Esto indica que la exportación neta de capitales de mediano y largo plazo hecha por el país en el primer semestre de este año fue de casi $109 millones.

Después de haber registrado cierta tendencia al alza durante el primer trimestre a raíz de la unificación cambiaria de diciembre de 1996, el incremento en los precios de la gasolina registrado en dicho mes y el fracaso de las negociaciones presupuestarias en enero, el tipo de cambio se estabilizó durante el segundo trimestre. Esta menor presión sobre el tipo de cambio estuvo asociada al prudente manejo de las políticas fiscal y monetaria, a mayores entradas de remesas familiares, así como al aumento observado en los flujos de divisas hechos por ciertas actividades productivas que experimentaron un gran dinamismo en el referido período (turismo, zonas francas y la industria del cigarro). Prueba de ésto es que el diferencial entre la tasa de cambio oficial -la cual se ha mantenido estable desde marzo en unos 14,02 pesos por dólar- y la tasa del mercado bancario haya declinado a un 0,5 por ciento recientemente.

Información preliminar indica que el gobierno central registró un superávit de caja de 0,3 por ciento del PIB durante el primer semestre de este año, y que las finanzas consolidadas del sector público (incluyendo las operaciones cuasi-fiscales) estuvieron casi en equilibrio (-0,2 por ciento del PIB). Los ingresos tributarios aumentaron más de lo que se había previsto gracias al mayor dinamismo de la economía y a una mejoría sistemática en la administración tributaria. Sin embargo, este crecimiento en los ingresos no fue suficiente como para compensar el incremento en los gastos corrientes asociado al aumento del salario mínimo de los empleados públicos, a mayores erogaciones sociales y a las abultadas transferencias corrientes que se le hicieron a las empresas del Estado, por lo que se tuvieron que reducir los gastos de capital a fin de mantener las cuentas fiscales en equilibrio. El manejo prudente de los recursos públicos le ha permitido al gobierno no sólo cubrir la totalidad de los compromisos externos programados por primera vez en los últimos años, sino también prescindir del financiamiento interno. Ello, ha contribuido a afianzar la estabilidad macroeconómica del país (Presione aquí para ver el Gráfico 2).

Consistente con un manejo fiscal más equilibrado, el crédito neto del sistema bancario al gobierno en el año que concluyó el 30 de junio de 1997 fue 29 por ciento más bajo que el registrado en igual período del año anterior. En cuanto al crédito al sector privado, aunque éste aumentó en un 18 por ciento durante dicho período, tal incremento fue inferior al 24 por ciento registrado el año anterior. Los pasivos del sistema bancario con el sector privado, por su parte, se expandieron en un 16 por ciento entre junio de 1997 y junio de 1996, pero dicho incremento fue también inferior al 20 por ciento registrado en el período junio 1996-junio 1995. La menor presión ejercida por el sector público en el sistema monetario, conjuntamente con el aumento en las reservas internacionales netas, han permitido que las tasas de interés nominales para préstamos y depósitos hayan bajado ligeramente durante el primer semestre de este año, para ubicarse en 23 por ciento y 13 por ciento, respectivamente.

Políticas económicas

Durante el primer semestre, se adoptaron medidas tendientes a preservar la estabilidad macroeconómica, mejorar la distribución del ingreso, aliviar la pobreza y apoyar el proceso de reforma estructural y modernización económica e institucional. En el ámbito fiscal, las medidas más transcendentales adoptadas por el gobierno fueron la adopción de una regla de presupuesto equilibrado, la transferencia oportuna al Banco Central de los recursos necesarios para servir las obligaciones externas de la República Dominicana y el fortalecimiento de la administración tributaria. Adicionalmente, en el contexto de la regla presupuestaria adoptada, el gobierno decidió recomponer su estructura de gastos en favor de gastos corrientes y sociales y en detrimento de gastos de inversión, particularmente de infraestructura vial.

En el terreno monetario, se han establecido límites al crecimiento del crédito doméstico neto del Banco Central y del Banco de Reservas al gobierno que sean consistentes con el programa monetario para 1997. Adicionalmente, a fin de mitigar el impacto desestabilizador de corto plazo que tuvieron la unificación cambiaria de diciembre, el incremento en los precios de los combustibles autorizado en dicho mes y el fracaso de las negociaciones presupuestarias a comienzos de este año, la autoridad monetaria le impuso en enero a los bancos topes en sus créditos comerciales así como un encaje marginal de 20 por ciento sobre nuevos depósitos. Tales medidas fueron revocadas en abril, una vez que el fortalecimiento de las cuentas fiscales se hizo evidente.

Para fortalecer las cuentas externas, la tasa oficial de cambio fue devaluada en 9 por ciento a finales de diciembre, y durante el primer semestre de este año la misma se ajustó marginalmente. El favorable desempeño de las finanzas públicas, el prudente manejo de la política monetaria y una mayor afluencia de divisas al mercado privado de cambios, han hecho que el diferencial entre la tasa de cambio oficial y la tasa del mercado bancario haya declinado sistemáticamente.

En el área social, el gobierno, además de aumentar sustancialmente los gastos en salud y educación, incrementó los sueldos y salarios de los empleados públicos, los cuales se habían rezagado sustancialmente con respecto a los del sector privado. Efectivamente, en febrero de 1997, el gobierno decretó que a partir del mes de marzo se elevaría en 48 por ciento el salario mínimo mensual devengado por los servidores públicos, llevándolo a 1.500 pesos. Este incremento en los salarios del sector público fue seguido por un incremento de 15 por ciento en los salarios mínimos de los trabajadores de las ZFI en junio, y por un incremento similar en los salarios mínimos del resto de los trabajadores del sector privado en julio. Sin embargo, el incremento en el salario de los trabajadores del sector privado que no operan en las ZFI fue otorgado unilateralmente por la Asociación de Empresarios, por lo que todavía sus sindicatos siguen negociando en la Comisión Nacional de Salarios incrementos adicionales en los mismos. Estos ajustes de salarios, conjuntamente con los incrementos de los gastos sociales, han contribuido a aliviar la pobreza y mejorar la distribución del ingreso.

Consciente de la necesidad de fortalecer aún más las finanzas públicas y las cuentas externas, de mejorar la productividad y competitividad del aparato productivo nacional, de abrir nuevos espacios para la inversión privada y de incrementar la cantidad de recursos destinados a sufragar gastos públicos esenciales como son los gastos sociales y de infraestructura económica, el gobierno retomó el proceso de reforma estructural iniciado en 1990 introduciendo al Parlamento un conjunto de reformas legislativas. Hasta ahora, el Congreso ha aprobado las leyes de inversión extranjera y de reforma de la empresa pública, quedando todavía pendientes por aprobar las de reforma arancelaria, tributaria, y de promoción de exportaciones así como el código monetario financiero y la ley general de electricidad. Aunque esta última fue aprobada por el Congreso el pasado 28 de mayo, el Presidente Fernández la devolvió nuevamente al Parlamento para su revisión por considerarla discriminatoria.

Perspectivas de mediano plazo

Estimaciones preliminares indican que la economía dominicana crecerá un 7 por ciento este año. Tal dinamismo estará asociado a importantes expansiones en la construcción, el comercio, la manufactura y el turismo. Los otros sectores productivos, aunque crecerán, lo harán a tasas muy inferiores a las registradas en 1996.

Este ritmo de crecimiento económico se traducirá en déficits en la balanza comercial y en la cuenta corriente superiores a los registrados en el año anterior. Sin embargo, en términos del PIB, se estima que los mismos no serán muy diferentes entre un año y otro (-18 por ciento y -1 por ciento en 1997, respectivamente, vs -16 por ciento y -1 por ciento en 1996). Al mismo tiempo, se espera que el incremento en la inversión directa compense el déficit en cuenta corriente y las exportaciones netas de capital estimadas para el año, principalmente las de mediano y largo plazo. Esto sugiere que el superávit de balanza de pagos será de unos $23 millones para finales de 1997, equivalente a un 0,2 por ciento del PIB.

Dadas las tendencias recientes de los ingresos fiscales, y asumiendo que los gastos se comporten en lo que resta de año de la misma forma en que lo hicieron durante el primer semestre, el déficit del sector público consolidado (incluyendo las operaciones cuasi-fiscales del Banco Central) se ubicará en -0,6 por ciento del PIB, una mejoría de 1,1 puntos porcentuales con respecto a 1996. En cuanto a las cuentas del gobierno central, se prevé que, una vez cubierta la totalidad de los compromisos externos programados, las mismas arrojen un superávit de 0,3 por ciento del PIB.

En materia monetaria, se estima que, gracias al mejor resultado fiscal, el crédito neto del sistema bancario al gobierno será para finales de este año un 9 por ciento superior al registrado en igual período del año anterior, pero significativamente inferior al que se registró a finales de septiembre de 1996. En cuanto al crédito al sector privado, aunque se prevé que esté aumente en un 15 por ciento para finales de 1997, tal incremento será inferior al 25 por ciento de incremento anual registrado al 31 de diciembre de 1996. Los pasivos del sistema bancario con el sector privado, por su parte, se estima que registrarán un crecimiento anual de 8 por ciento para el 31 de diciembre de 1997, pero dicho incremento será también inferior al 20 por ciento registrado en el período diciembre 1996-diciembre 1995.

La menor presión que ejercerán las finanzas públicas en el sistema monetario, conjuntamente con el aumento previsto en las reservas internacionales netas, permitirán que las tasas de interés nominales para préstamos y depósitos sigan su tendencia descendente, ubicándose para finales de año en 21 por ciento y 12 por ciento, respectivamente.

Asumiendo que se mantenga la actual disciplina fiscal y monetaria durante el segundo semestre del año, y que no se produzcan déficits sustanciales en la oferta de productos de alta ponderación en la canasta familiar, la tasa de inflación acumulada a diciembre se ubicaría aproximadamente en un 9 por ciento, mientras que la promedio lo haría en el entorno de 7 por ciento.

Mantener el actual dinamismo de la economía y consolidar la estabilidad macroeconómica hasta ahora alcanzada más allá de 1998 va a depender del esfuerzo de inversión que se haga en lo sucesivo. Para que la economía dominicana crezca a las tasas anuales a las que ha crecido en los últimos tres semestres (6-7 por ciento), se requieren niveles de inversión bruta de un 26 por ciento del PIB por año. Dado el comportamiento histórico de las tasas de ahorro en los sectores público y privado de 8 por ciento y 12 por ciento del PIB, respectivamente, es claro que se requerirán ahorros adicionales substanciales para satisfacer los requerimientos de inversión bruta. Los ahorros del sector público como porcentaje del PIB no es probable que aumenten considerablemente en años venideros. En todo caso, lo más realista sería pensar que disminuirán, tal y como ocurrió en los dos semestres precedentes. Por lo tanto, en este escenario, el sector privado tendrá que aportar la inversión bruta adicional requerida para alcanzar un crecimiento vigoroso, sostenido y no inflacionario. De allí la necesidad ineludible de retomar el proceso de modernización económica y reforma institucional que se inició en 1990, y que por razones de diferente índole se ha mantenido relativamente estancado en los últimos dos años.


Statistical Profile1


1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997p
Real Gross Domestic Product (GDP)2 (Average Annual Growth Rates)
Total GDP 2.2 4.4 -5.5 1.0 8.0 3.0 4.3 4.8 7.3 7.0
Agriculture, Forestry and Fishing -1.3 2.3 -7.6 3.1 6.0 0.7 -1.8 6.0 9.5 5.9
Mining and Quarrying -7.0 -0.6 -16.3 -0.9 -17.5 -36.0 88.2 9.4 2.4 ...
Manufacturing -0.7 4.6 -4.2 2.5 12.1 2.1 2.9 -0.7 4.2 7.0
Construction 3.2 13.2 -6.9 -12.5 24.4 10.1 6.6 5.7 13.0 15.0
Central Government (As a Percent of Current GDP)
Current Revenue 14.9 15.7 12.5 13.6 15.3 15.9 15.1 15.0 14.1 15.3
Current Expenditures 8.0 6.7 6.5 5.5 6.0 8.2 7.7 7.9 8.2 10.8
Current Saving 7.0 9.0 6.0 8.2 9.4 7.7 7.4 7.1 5.9 4.5
Fixed Investment 5.2 6.2 3.4 2.3 3.5 5.0 5.6 4.6 4.8 3.2
Deficit or Surplus 0.0 0.7 0.5 3.6 3.8 0.5 -0.1 1.2 0.3 0.6
Domestic Financing -0.3 0.9 -0.1 -3.9 -1.9 -0.3 0.3 -0.1 0.7 -0.4
Money and Credit3 (As a Percent of Current GDP)
Domestic Credit 18.0 22.2 18.9 11.3 13.2 15.1 17.1 17.0 20.4 20.7
Public Sector 4.7 6.0 4.3 0.9 0.4 -0.6 0.3 1.0 2.4 1.7
Private Sector 13.3 16.2 14.6 10.4 12.7 15.7 16.9 16.0 18.0 19.0
Money Supply (M1) 10.3 10.3 10.2 7.5 8.7 9.2 9.5 8.5 9.8 9.8
Interest Rate ... ... ... ... ... 27.2 29.9 30.0 23.7 21.0
Prices and Salaries (Average Annual Growth Rates)
Consumer Prices 44.4 45.4 59.4 53.9 4.5 5.3 8.3 12.5 5.4 6.9
Real Wages 4.0 -11.0 -4.6 6.0 15.0 5.0 -12.5 9.9 5.2 ...
Exchange Rates (Pesos per Dollar)
Market Rate 6.11 6.34 8.53 12.69 12.77 12.68 13.16 13.60 13.77 14.47
(Index 1990 = 100)
Real Effective4 119.7 99.0 100.0 99.0 98.5 94.5 90.9 88.5 85.0 83.3
(Index 1990 = 100)
Terms of Trade 137.1 131.1 100.0 119.2 116.1 124.3 126.7 138.9 135.4 134.7
Balance of Payments (Millions of Dollars)
Current Account Balance -18.9 -327.3 -279.6 -157.3 -707.9 369.8 209.9 -101.1 -110.0 -147.9
Trade Balance5 -718.3 -1,039.4 -1,058.3 -1,070.5 -1,611.8 -1,607.4 -1,919.0 -2,019.7 -2,388.4 -2,587.7
Exports of Goods (FOB)5 889.7 924.4 734.5 658.3 562.5 511.0 644.1 766.7 816.7 936.6
Imports of Goods (FOB)5 1,608.0 1,963.8 1,792.8 1,728.8 2,174.3 2,118.4 2,563.1 2,786.4 3,205.1 3,524.3
Service Balance 616.4 576.4 656.8 719.4 793.5 1,367.9 1,492.8 1,586.0 1,794.5 1,949.7
Income Balance -270.6 -248.7 -248.7 -192.7 -321.4 -300.1 -358.1 -659.4 -596.0 -678.2
Current Transfers 353.6 384.4 370.6 386.5 431.8 909.5 994.2 992.0 1,079.9 1,168.3
Capital and Financial Account Balance6 42.2 310.9 351.3 -33.6 202.3 -238.0 -679.6 232.1 94.8 180.0
Capital Account Balance 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0
Capital Transfers 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0
Financial Account Balance 42.2 310.9 351.3 -33.6 202.3 -238.0 -679.6 232.1 94.8 180.0
Direct Investment 106.1 110.0 132.8 145.0 179.7 91.1 132.4 389.8 380.3 480.0
Portfolio Investment ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
Other Investment -63.9 200.9 218.5 -178.6 22.6 -329.1 -812.0 -157.7 -285.5 -300.0
Change in Reserves (- Increase) -58.9 90.0 49.0 -357.4 -63.5 -131.9 469.7 -131.0 15.2 -32.1
Errors and Omissions 35.6 -73.6 -120.7 548.3 569.0 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0
Total External Debt (Millions of Dollars)
Disbursed Debt 3,756.6 3,799.7 3,866.0 4,202.7 4,269.4 4,329.7 4,026.1 4,130.8 4,142.0 3,976.3
Debt Service Actually Paid 339.7 322.3 232.0 266.3 345.8 375.1 556.5 428.3 480.0 490.0
(In Percent)
Interest Payments Due/ Exports of Goods and Non-Factor Services 14.7 11.8 13.4 8.6 9.1 7.2 6.9 5.9 5.1 4.3

1Data sources are listed at the end.
2At market prices.
3Mid-year values.
4Trade-weighted.
5Includes Goods for Processing from 1993 to 1995.
6Includes Errors and Omissions from 1993 to 1997.



Note: The reader may obtain a hard-copy of this assessment, which also contains graphs and statistical profiles, by contacting directly the Office of the Regional Economic Advisor (BERTUSM@IADB.ORG). This report has been prepared for internal use only and is not an official document of the Bank. Staff opinions expressed herein do not necessarily reflect the official position of the Bank.

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