NUEVA ORLEANS – El patrimonio cultural de América Latina debe preservarse no solamente por razones estéticas y culturales, sino también por razones económicas, dijo el presidente del BID Enrique V. Iglesias en un seminario realizado durante la Asamblea Anual de Gobernadores del Banco.
"La región posee un fuerte legado natural y cultural, con un gran potencial económico", dijo Iglesias en la sesión de apertura del seminario "Nuevas tendencias en la preservación del patrimonio cultural de América Latina y el Caribe". Destacó, además, que el 4,5 por ciento del producto interno de la región está vinculado con la cultura.
En momentos en que el proceso de globalización plantea grandes riesgos a la identidad cultural, la adopción de medidas para fortalecer el patrimonio cultural permitirá a las comunidades mantener su coherencia en un mundo cambiante, agregó Iglesias.
El seminario, de una jornada de duración, comenzó con una ceremonia de firma de una donación para apoyar el innovador programa Mundo Maya, destinado a preservar el patrimonio histórico, ambiental y cultural de los cinco países con tradiciones mayas. La donación del BID, de 1,3 millones de dólares, financiará un plan de inversiones para una región de 500.000 kilómetros cuadrados, que incluye áreas en Guatemala, Honduras, El Salvador, Belice y los estados de Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán en México. Las actividades que se desarrollarán incluirán proyectos de turismo que contemplan la participación de las comunidades locales.
"El programa Mundo Maya permitirá reconocer la relación concreta que existe entre desarrollo y cultura", afirmó Iglesias.
El propósito del seminario fue analizar la forma de incorporar el área de patrimonio cultural a las actividades del Banco, tanto en cuanto a financiamientos como cooperación técnica. La conferencia fue auspiciada por el Instituto Italiano para el Comercio Exterior y el Instituto Italo-Latinoamericano.
Augusto Zodda, director general del Ministerio de Finanzas de Italia, señaló que un tema clave será establecer el modo de fortalecer las relaciones del Banco con otras organizaciones que actúan en este campo. "De este modo, el Banco se beneficiará con la experiencia exterior", dijo Zodda. "A su vez, estas organizaciones recibirán el apoyo del Banco en su contacto con los gobiernos".
El ministro de Cultura de Brasil, Francisco Weffort, destacó la necesidad de revertir la relación contradictoria entre desarrollo y preservación que ha prevalecido en el pasado. Sao Paulo, la ciudad brasileña que se desarrolló con mayor rapidez, fue también la ciudad que tuvo menor cuidado en preservar su patrimonio, sostuvo. "Los lugares en América Latina donde se conservan los mayores monumentos culturales son los que se han mantenido al margen del crecimiento económico", dijo Weffort. Mencionó el ejemplo de Quito, Ecuador, donde el foco económico se desvió del centro histórico de la ciudad a otras áreas. En consecuencia, el distrito histórico se mantuvo relativamente intacto y pudo constituirse en los últimos años en eje de un programa pionero de restauración y desarrollo económico financiado por el BID.
"Debemos cambiar el rumbo de la historia para combinar el desarrollo con la preservación del patrimonio", concluyó Weffort.
Además del programa de Quito, el BID ha financiado proyectos de preservación histórica en Uruguay y Brasil. El Banco también apoya con asistencia técnica programas en Bolivia, Panamá y Santo Domingo, además de los países que participan en la iniciativa Mundo Maya. Un elemento clave de estos programas es la fuerte participación del sector privado y de las comunidades locales.