El Banco Interamericano de Desarrollo cumplió en 1999 sus metas de inversión en los sectores sociales y para la reducción de la pobreza y estableció nuevos récords en préstamos directos al sector privado y financiamientos de emergencia destinados a contrarrestar la volatilidad financiera internacional, dijo el Banco en su Informe Anual 1999.
El BID aprobó préstamos por US$9.500 millones durante 1999, el segundo nivel en importancia en su historia, y los desembolsos alcanzaron un máximo de US$8.400 millones. Los préstamos de emergencia, correspondientes a un programa temporario destinado a mitigar los perjudiciales efectos de la volatilidad en los mercados mundiales, totalizaron también una cifra récord de US$4.600 millones en 1999, frente a US$2.850 millones en 1998, según el informe.
El presidente del BID Enrique V. Iglesias dijo que el programa de préstamos del Banco muestra que la institución está "encarando una actividad muy significativa en tres áreas estratégicas" identificadas como prioritarias por el Directorio Ejecutivo del Banco: reforma de los sectores sociales, modernización del estado y competitividad.
Indicó también que el Banco espera incorporar "nuevas iniciativas, que serán respuestas directas y necesarias a los desafíos del desarrollo regional".
La Asamblea de Gobernadores del Banco analizará del 27 al 29 de marzo el Informe Anual en su 41 Asamblea Anual en Nueva Orleans, donde evaluará también la evolución de las economías de la región y sus necesidades financieras.
El BID fue la principal fuente de financiamiento multilateral de desarrollo para América Latina y el Caribe por sexto año consecutivo.
"El núcleo del programa de préstamos del Banco en 1999 siguió reflejando el firme compromiso de la institución con los sectores sociales", según el Informe Anual 1999.
El cuarenta y dos por ciento del volumen de financiamiento, excluyendo los préstamos de emergencia, y el 49 por ciento de sus operaciones se destinaron a las inversiones sociales y la reducción de la pobreza en 1999, dando cumplimiento a las metas oficiales, dijo el informe.
Las inversiones incluyeron US$400 millones para educación, US$492 millones para agua potable y saneamiento, US$475 millones para salud, US$233 millones para desarrollo urbano, US$100 millones para microempresa, US$80 millones para protección ambiental, y US$284 millones para diversas inversiones sociales.
Los préstamos directos al sector privado sin garantía gubernamental alcanzaron un récord de US$635 millones en 1999 e incluyeron los primeros financiamientos para un puente de peaje del sector privado y en telecomunicaciones. Los préstamos sindicados con instituciones comerciales totalizaron US$432 millones.
El Banco continuó apoyando los esfuerzos de financiamiento para la asistencia, la recuperación y la reconstrucción de los efectos de los desastres naturales. Se reformularon US$200 millones de préstamos existentes a Venezuela para que los recursos pudieran canalizarse en respuesta a las desastrosas inundaciones y deslizamientos registrados en ese país.
El BID presidió en 1999 la reunión en Estocolmo del Grupo Consultivo para la Reconstrucción y Transformación de América Central, en la que se comprometieron US$9.000 millones en asistencia para los países centroamericanos que sufrieron la devastación del huracán Mitch.
Además, el Banco aprobó US$300 millones en nuevos financiamientos para asistir a países afectados por desastres naturales.
En el área de la modernización del estado, el BID aprobó 15 proyectos por un total de US$2.000 millones de inversiones en programas de reforma de los sectores social y público y el fortalecimiento de las instituciones legislativas, la administración pública y el sector judicial.
La Corporación Interamericana de Inversiones, entidad autónoma afiliada al BID que ofrece recursos para la pequeña y mediana empresa, aprobó transacciones en 12 países y cuatro operaciones regionales por un total de US$150 millones. Los países miembros de la CII aprobaron un incremento de capital de US$500 millones.
El Fondo Multilateral de Inversiones, un fondo autónomo administrado por el Banco que promueve el desarrollo del sector privado, aprobó 89 proyectos por un total de US$132 millones.
La región
América Latina y el Caribe respondieron rápidamente a la caída económica de 1999 impulsada por el efecto de contagio de las crisis financieras en Asia y Rusia, dijo el Informe Anual. Para encarar el desafío económico y financiero, los países fortalecieron sus políticas de reforma fiscal y financiera y profundizaron sus estrategias de privatización. Se espera que la economía de la región se recupere durante el año 2000 del estancamiento registrado en 1999.
La disciplina con que se mantuvo el actual marco de políticas estructurales ayudó a contrarrestar los problemas fiscales y mantener el flujo de inversiones directas a la región.
Además de las turbulencias financieras de ultramar, las economías de la región fueron sacudidas por una serie de desastres naturales, que incluyeron al huracán Mitch, un sismo en la región productora de café de Colombia, lluvias torrenciales e inundaciones en Venezuela y los fenómenos atmosféricos de El Niño y La Niña.
"En varias economías de la región, las perturbaciones externas fueron amplificadas por situaciones de vulnerabilidad fiscal, cambiaria y financiera", señaló el informe, "que exigieron la adopción de medidas de restricción de la demanda interna para preservar la estabilidad macroeconómica de mediano plazo".
El informe estimó el crecimiento de la región en apenas 0,3 por ciento en 1999, mientras que prevé un crecimiento del 3 a 4 por ciento en el año 2000.