COMUNICADOS DE PRENSA NUEVA ORLEANS 2000

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      24 de marzo de 2000

      EXPERTOS EN DESARROLLO RURAL DISCUTEN NUEVA ESTRATEGIA PARA AMERICA LATINA Y EL CARIBE


      El principal objetivo debe ser reducir la pobreza rural y aumentar las oportunidades económicas, dijo el presidente del BID, Enrique V. Iglesias


      NUEVA ORLEANS - América Latina debe volver a poner atención al desarrollo rural e implementar una nueva estrategia para reducir la pobreza rural y fomentar la agricultura, los agronegocios y las actividades fuera de finca, afirmó hoy el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Enrique V. Iglesias.

      "En las últimas décadas pareciera que nos hemos olvidado del tema del desarrollo rural", declaró Iglesias al inaugurar el seminario Desarrollo de la Economía Rural y la Reducción de la Pobreza en América Latina y el Caribe.

      "Nuevos e importantes temas han hallado un lugar en la agenda del desarrollo, tales como las reformas políticas, la modernización del Estado, el desarrollo social, la microempresa, el comercio y tantos otros", agregó.

      "Pero hoy nos damos cuenta de que no es posible generar un crecimiento económico y un desarrollo sostenible sin invertir en el agro. No es posible reducir la pobreza rural, ni la urbana, sin invertir en la economía rural", señaló Iglesias.

      El objetivo del seminario fue discutir una nueva manera para alentar el desarrollo rural basada en una visión amplia y multisectorial. Este es el tema central de un documento de estrategia preparado por el BID que reconoce la gran variedad de condiciones en América Latina y el Caribe, así como las oportunidades económicas alternativas en las zonas rurales. Además de la agricultura, estas alternativas incluyen el turismo, la industria y las artesanías. Las políticas rurales también deben tomar en cuenta la migración hacia las ciudades, así como las redes sociales para aquellos que se quedan en el campo y la necesidad de reducir las desigualdades de género y etnicidad.

      El seminario, auspiciado por el gobierno de Dinamarca, se celebró con motivo de la Reunión Anual de la Asamblea de Gobernadores del BID, que comenzará el 27 de marzo en esta ciudad estadounidense.

      Según Iglesias, el nuevo foco del desarrollo rural debe reconocer la enorme importancia económica del sector. No obstante el crecimiento de otros sectores, en muchos países de la región la agricultura y la agroindustria representan 30 por ciento del producto bruto interno. "Debemos tener en cuenta el impacto potencial de las inversiones rurales para generar empleo, aumentar las exportaciones, reducir la pobreza rural y urbana y mejorar considerablemente el uso de los recursos naturales", señaló.

      Durante el seminario realizaron presentaciones expertos de los sectores público y privado y ministros de agricultura de varios países latinoamericanos. Como parte del programa, los participantes del seminario visitarán un centro de investigación rural, la sede de la Universidad Estatal de Lousiana en la ciudad de Baton Rouge, proyectos de desarrollo en comunidades rurales, una granja y una agroempresa.

      Por otra parte, representantes de seis entidades internacionales firmaron hoy en Nueva Orleans un acuerdo de constitución de un Grupo Interagencial de Desarrollo Rural en América Latina y el Caribe. Este nuevo grupo incrementará sus esfuerzos por compartir información y experiencias y realizar otras actividades a nivel regional, subregional y nacional. Las seis agencias firmantes fueron el BID, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola y la Agencia de Cooperación Técnica de Alemania.

      Uno de los expositores del seminario, el gerente del Departamento de Desarrollo Sostenible del BID, Waldemar Wirsig, documentó los graves problemas que enfrentan las zonas rurales de la región. Entre 1994 y 1997, dijo, el porcentaje de hogares rurales sumidos en la pobreza disminuyó sólo levemente, de 56 por ciento a 54 por ciento. En términos absolutos, el nivel de pobreza rural es peor ahora que en 1980.

      "Esto demuestra que no hemos logrado progresos convincentes en la lucha contra la pobreza rural", señaló Wirsig. "La leve mejora conseguida en algunos casos se ha debido más a las altas tasas de migración que a una reducción de la brecha entre las condiciones de vida rurales y urbanas", agregó.

      De esas experiencias se pueden sacar varias lecciones, dijo. Por un lado, la pobreza rural no puede reducirse mediante estrategias globales o mero crecimiento económico. Por otro lado, los programas de desarrollo rural no producen resultados sin políticas económicas que brinden márgenes de ganancias al sector agrícola.

      "Y hemos aprendido particularmente que una participación limitada por parte de los beneficiarios en los programas de desarrollo resulta en proyectos que no sirven a las necesidades reales", dijo Wirsig, quien enfatizó la necesidad de contribuciones por parte las mujeres, los jóvenes y los grupos indígenas.

      Wirsig enumeró una serie de medida necesarias para revertir la tendencia:

      · Reformar las políticas que discriminan contra el desarrollo rural.

      · Modernizar el sector público y su habilidad para proveer servicios agrícolas básicos.

      · Promover actividades no agrícolas en medios rurales mediante incentivos impositivos y financieros para atraer inversiones privadas.

      · Proveer títulos de propiedad válidos.

      · Fortalecer los servicios financieros en zonas rurales.

      · Mejorar la gestión de los recursos naturales.

      Por su parte, el subsecretario del Ministerio Real de Relaciones Exteriores de Dinamarca, Torben Brylle, enfatizó la necesidad de proteger al medio ambiente. "La degradación del suelo no sólo resulta de las prácticas agrícolas de pequeños agricultores, sino de la sobreexplotación por parte de las grandes fincas", dijo. El funcionario danés instó a la adopción de medidas de protección ambiental más fuertes para preservar al medio ambiente de las explotaciones agrícolas, forestales y mineras.

      La subsecretaria de Agricultura para Desarrollo Rural de Estados Unidos, Jill Long Thompson, describió el programa de Zonas de Promoción Rural de su país. La clave del éxito del programa, dijo, es la participación local. Las comunidades primero deben superar las diferencias internas y diseñar una estrategia común. Recién entonces es que el gobierno comienza a ayudar a crear oportunidades económicas, generando empleos en el sector privado.


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