Con el fin de hacer frente a los graves trastornos económicos causados por alteraciones en el clima mundial, huracanes y terremotos, el Banco Interamericano de Desarrollo aceleró en 1999 sus programas destinados a asistir a América Latina y el Caribe en sus esfuerzos de recuperación y reconstrucción.
El BID presidió la conferencia del Grupo Consultivo para la Reconstrucción y Transformación de América Central, celebrada en mayo de 1999 en Estocolmo, en la cual los donantes se comprometieron a aportar una suma total de US$9.000 millones, durante los cinco próximos años, para costear las labores de recuperación en El Salvador, Honduras, Guatemala y Nicaragua, los cuatro países más afectados por el huracán Mitch.
De ese monto total, el BID se comprometió a contribuir asistencia financiera por US$3.500 millones.
En 1999, el Banco aprobó préstamos en condiciones concesionales por un total de US$59 millones para asistencia relacionada con desastres, especialmente obras de emergencia de rehabilitación de caminos y abastecimiento de agua, vivienda para los damnificados y protección y mejoramiento de programas sociales. A su vez, una donación del BID de US$1 millón servirá para costear estudios de preinversión y fortalecimiento gerencial para las tareas de reconstrucción.
Nicaragua recibió un préstamo del BID por US$50 millones para la reparación del tramo norte de la Carretera Panamericana que resultó dañada por el huracán Mitch, y para establecer un fondo especial de mantenimiento vial.
El BID otorgó un préstamo por US$21,3 millones a Belice destinado a obras de rehabilitación tras los daños del huracán y para prevención en casos de desastre.
Después de que la región cafetalera de Colombia sufriera el impacto de un fuerte terremoto el 25 de enero de 1999, el BID tramitó un préstamo por US$20 millones en un tiempo récord de 25 días, para cubrir los gastos de la recuperación y la reconstrucción. Para este préstamo se utilizó un procedimiento acelerado especial que aprobó el Directorio Ejecutivo.
Esta asistencia fue seguida por un programa de inversión de US$133,7 millones, financiado mediante el redireccionamiento de saldos no desembolsados de préstamos del BID otorgados a Colombia con anterioridad.
Perú recibió un préstamo del Banco por US$120 millones para proseguir las obras de reconstrucción después de la devastación causada por El Niño, el fenómeno climático que produjo graves inundaciones en 1997 y 1998. Este financiamiento complementa el préstamo por US$150 millones otorgado por el BID a Perú en 1997 para tareas de recuperación y reconstrucción.
En 1999, tras el destructivo fenómeno de El Niño vino La Niña, otra irregularidad climática de efectos devastadores en varios países, que provocó inundaciones y sequías como consecuencia del enfriamiento, no el calentamiento, de las corrientes oceánicas, de manera que sus efectos fueron opuestos a los de El Niño.
Ayuda para Venezuela
Ante las desastrosas y prolongadas lluvias torrenciales caídas en Venezuela a fines de 1999 —que causaron extensas inundaciones y deslizamientos de tierra, daños y pérdida de vidas humanas— el BID reaccionó reformulando préstamos anteriormente aprobados por un total de US$170 millones, a fin de redirigir esos recursos a obras de ayuda y reconstrucción.
El Banco complementa esta labor con la preparación de un nuevo préstamo por US$20 millones destinado a financiar los esfuerzos de Venezuela para hacer frente a los efectos del desastre, y con otro préstamo significativamente mayor, por un monto aún no determinado, que se presentará al Directorio Ejecutivo durante el año 2000. |