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Los
presidentes de Brasil, Ecuador y Perú asistieron
a la ceremonia inaugural de la XLIII Reunión Anual
de la Asamblea de Gobernadores del BID, que se celebra
en la ciudad nordestina de Fortaleza, del 11 al 13 de
marzo. De izquierda a derecha, el presidente de Ecuador,
Gustavo Noboa; el presidente de Brasil, Fernando Henrique
Cardoso; el presidente de Perú, Alejandro Toledo;
el presidente del BID, Enrique V. Iglesias; la vicepresidenta
ejecutiva del BID, K. Burke Dillon, y el vicepresidente
de Planificación y Administración del BID,
Paulo Paiva. (Foto de W. Heinz)
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La Asamblea de
Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo inauguró
hoy su XLIII Reunión Anual en un clima de preocupación
por la crisis que afecta a la Argentina y la necesidad de
disminuir el pesimismo sobre los resultados de las reformas
económicas de la década pasada.
Asistieron a la
sesión inaugural los presidentes de Brasil, Ecuador
y Perú; los gobernadores del BID, altos funcionarios
gubernamentales y numerosos responsables del diseño
de políticas. La sesión tuvo lugar en la sede
del SEBRAE, una agencia brasileña que presta apoyo
a la pequeña y mediana empresa.
La Asamblea Anual
del BID es el principal evento donde se examinan temas del
desarrollo económico y social de América Latina
y el Caribe. Además de las sesiones formales, los asistentes
tienen ocasión de participar en seminarios sobre una
amplia gama de temas del desarrollo, tales como el proceso
de reforma económica, turismo, agua, SIDA, integración
y macroeconomía. En la reunión se registraron
4.860 participantes, incluyendo 400 periodistas.
En su último
discurso como presidente de la Asamblea de Gobernadores del
BID, el ministro de Hacienda de Chile, Nicolás Eyzaguirre,
recordó que cuando fue electo para el puesto hace un
año se percibía un cauteloso optimismo
sobre las perspectivas de la región y los economistas
pronosticaban un crecimiento del 3,5 por ciento.
Ahora, dijo, tras
una década de profundas reformas, la región
se ha sumergido en un período de incertidumbre y pérdida
de confianza.
Parte del camino
de la recuperación depende de las medidas que adopten
los países industrializados, dijo Eyzaguirre. Las actuales
barreras a las exportaciones latinoamericanas perjudican a
las economías de la región y crean un ambiente
de incertidumbre que paraliza la inversión extranjera.
Los gobernadores
del BID eligieron por unanimidad al ministro de Planeamiento,
Presupuesto y Gestión de Brasil, Martus Antônio
Rodrigues Tavares, como nuevo presidente de la Asamblea de
Gobernadores hasta la próxima Asamblea Anual del BID,
que tendrá lugar dentro de un año en Milán,
Italia.
Tavares señaló
en su discurso que el papel del BID es estratégico
y esencial en el actual debate sobre cambios en la arquitectura
financiera internacional, y particularmente para abrir los
mercados financieros internacionales para los países
de la región. Debemos encarar un esfuerzo conjunto
para restablecer e incrementar estos flujos, afirmó.
Los episodios
recientes indican que es imperativo que tratemos de lograr
un cambio en la arquitectura financiera internacional de forma
de reducir la variabilidad de las corrientes financieras e
impartirles más previsibilidad, dijo Tavares.
El presidente
peruano, Alejandro Toledo, enfatizó en su discurso
la necesidad de mejorar las condiciones de vida de los pobres
de la región y resistir la tentación de recaer
en el populismo o desistir de políticas macroeconómicas
responsables.
La economía
es una ciencia social al servicio de las personas; las personas
no deben servir a la economía, dijo Toledo.
También
instó a los líderes a proteger a sus pueblos
de los efectos negativos de la globalización y la competitividad.
La globalización no es una opción,
afirmó. La competitividad no es una opción.
Ninguna es sostenible si no le damos un rostro humano,
agregó.
El presidente
ecuatoriano, Gustavo Noboa, hizo un llamado a una mayor equidad
en el comercio internacional y a apoyar el desarrollo. Mientras
que haya pobreza en el sur, sostuvo, no habrá paz en
el norte.
En el área
de educación apoyó el uso de la tecnología
más avanzada en las aulas de la región.
Sin tal tecnología, dijo Noboa, los pobres se convertirán
en analfabetos digitales, y la brecha entre los
educacionalmente aventajados y los desaventajados será
difícil de superar.
El presidente
de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, convocó a los
líderes del mundo a concentrar su atención en
los esfuerzos para reducir la pobreza. Actualmente, dijo,
la agenda internacional está dominada casi exclusivamente
por temas de seguridad.
Se refirió
a la necesidad de llevar la ética a los debates sobre
política económica. El éxito o fracaso
de las políticas económicas, dijo, se decidirá
en última instancia por la respuesta a la pregunta:
¿Ha mejorado la calidad de vida?
Cardoso también
planteó enérgicamente la necesidad de equilibrar
las relaciones en el área comercial y dijo que los
países que demandan que sus vecinos abran los mercados
no pueden entonces seguir políticas que cierren los
suyos.
Finalmente, reiteró
la solidaridad de Brasil con la Argentina en sus esfuerzos
por lograr el apoyo de la comunidad internacional para solucionar
su actual crisis. Agradeció al presidente del BID y
al Banco por su trabajo en este sentido.
PRESIDENTE
IGLESIAS PROPONE ACCIONES PARA RECUPERAR CRECIMIENTO
En su discurso
ante la Asamblea de Gobernadores, el presidente del BID, Enrique
V. Iglesias, propuso a los países de América
Latina y el Caribe dar prioridad a acciones para estimular
el crecimiento económico, reducir los costos sociales
del estancamiento y disminuir la vulnerabilidad de la región
a las turbulencias financieras externas.
Iglesias reconoció
que no existen perspectivas de crecimiento económico
regional para este año y admitió que la recuperación
que pueda darse en el 2003 sería modesta.
Ante tal coyuntura,
propugnó pasos para morigerar las repercusiones sociales
del magro desempeño económico de la región
y mejorar sus niveles de competitividad, el ahorro interno
y las condiciones para propiciar las inversiones.
La mejora
del ciclo internacional será sin duda un factor clave
en la retomada del crecimiento en nuestros países,
pero no puede ser el único, afirmó Iglesias.
Es preciso acelerar las acciones en ciertos frentes
de la política económica en curso.
Entre las medidas
requeridas para dinamizar las economías latinoamericanas
y caribeñas, apuntó al desarrollo de los mercados
de capitales locales y regionales y al fortalecimiento de
los marcos legales y las instituciones reguladoras de los
sistemas financieros. Estas acciones generarían mejores
condiciones para estimular el ahorro interno y las inversiones.
Asimismo, Iglesias
subrayó la importancia de mantener la estabilidad macroeconómica
conseguida en décadas recientes. Una inflación
controlada, especialmente a través de una política
fiscal responsable y una política monetaria ortodoxa,
es fundamental para estos propósitos, agregó.
Dado que la ausencia
de crecimiento económico repercutirá en los
niveles de pobreza y desempleo, el presidente del BID sugirió
que los países de la región consideren estimular
a las pequeñas y medianas empresas y reforzar sus programas
de protección social.
Si bien la reducción
de la vulnerabilidad de América Latina y el Caribe
a los ciclos económicos internacionales dependerá
en última instancia de la recuperación de un
crecimiento vigoroso y sostenido, Iglesias identificó
al aumento del ahorro interno y a la diversificación
de las exportaciones como objetivos prioritarios para proteger
a la región de los efectos de la volatilidad externa.
En ese sentido,
recomendó a los países latinoamericanos y caribeños
a redoblar sus esfuerzos de integración regional y
su participación en áreas dinámicas como
el comercio de servicios, a fin de disminuir su dependencia
de las exportaciones de materias primas.
Iglesias dedicó
gran parte de su presentación ante los representantes
de los 46 países miembros del BID a la profunda insatisfacción
manifiesta en vastos sectores de la sociedad civil con las
reformas económicas iniciadas en las últimas
dos décadas y el avance de la globalización.
Dos de cada tres latinoamericanos, observó, tienen
una percepción pesimista de las perspectivas de su
región.
Para ser efectivas,
resumió Iglesias, las reformas reclaman una cautelosa
construcción de consensos políticos y sociales
y una cuota de humildad por parte de los responsables de ejecutarlas.
La modestia es que no debemos pretender que sabemos
tanto como a veces hemos creído, dijo. No
hay recetas fáciles para crecer o para salir de la
pobreza. Sí hay lecciones que va dejando la experiencia
de éxitos y fracasos, que deben ser adoptadas caso
por caso, con liderazgo y perseverancia.
INFORME ANUAL
DEL BID: LA REGION ANTE HISTORICO DESAFIO
América
Latina y el Caribe enfrentan un desafío histórico
al adoptar políticas y realizar ajustes para superar
circunstancias adversas debido a una serie de crisis mundiales,
según el Informe Anual 2001 del Banco Interamericano
de Desarrollo.
El BID respondió
rápidamente a las crisis durante el año 2001
y aprobó préstamos y garantías a la región
por 7.900 millones de dólares, el tercer nivel en importancia
en la historia del Banco y el más alto de su programa
regular de préstamos, indicó el informe.
El programa
de financiamiento reflejó el amplio alcance del temario
del desarrollo de la región, que abarca la reducción
de la pobreza, el fomento de la equidad social, la reforma
y modernización del Estado e inversiones en infraestructura
y productividad, indicó el Informe Anual.
La desaceleración
económica mundial, exacerbada por los ataques terroristas
del 11 de septiembre en los Estados Unidos, condujo
a un aumento de la demanda de préstamos sectoriales
de desembolso rápido para medidas de estabilización
y modernización en los países, dijo el
informe. El Banco respondió con préstamos
sectoriales por 3.100 millones de dólares para reformas
de ajuste, modernización del Estado y protección
de los gastos sociales en períodos de estrés
económico.
El sólido
desempeño económico de América Latina
durante la mayor parte de la década de 1990 sufrió
reveses con motivo de la crisis financiera asiática
de 1997 y la crisis rusa de 1998. La contracción en
Estados Unidos, Europa y Japón que comenzó a
mediados del 2000 también marcó el comienzo
de una desaceleración económica en América
Latina y el Caribe.
En razón
del prolongado estancamiento y las difíciles perspectivas
para 2002, América Latina y el Caribe están
entrando en uno de sus períodos más críticos
en varias décadas, según el informe.
Por octavo año
consecutivo el BID ha sido la mayor fuente de crédito
multilateral para el desarrollo de la región.
El 54 por ciento
del volumen total de préstamos y el 59 por ciento del
número de proyectos apoyados por inversiones en reducción
de la pobreza y equidad social énfasis que reflejó
los lineamientos fijados por la Asamblea de Gobernadores.
El BID aprobó 14 programas por un total de 1.700 millones
de dólares para proteger las redes de seguridad social
y promover inversiones en capital humano. Nueve préstamos
por un total de 711 millones de dólares apoyaron educación
básica, secundaria y técnica en cinco países.
El Banco utilizó
nuevos instrumentos flexibles de préstamo para 29 operaciones
por un total de 963 millones de dólares. Estas operaciones
incluyeron préstamos a la innovación; proyectos
multifase; facilidades sectoriales en comercio, salud y educación;
y la facilidad de preparación y ejecución de
proyectos.
Otras actividades
La Reunión
Anual de la Asamblea de Gobernadores del BID ofrece un marco
para la firma de préstamos aprobados por su Directorio
Ejecutivo. Para ver comunicados de prensa sobre esas operaciones,
diríjase a la página
inicial de la Reunión Anual.
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