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COMUNICADO DE PRENSA

28 de mayo de 1999

COMUNIDAD INTERNACIONAL OFRECE FUERTE APOYO A LA RECONSTRUCCION Y TRANSFORMACION DE CENTRAL AMERICA

Al cierre de reunión del Grupo Consultativo presidida por el BID en Estocolmo

El Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial confirmaron hoy un nivel de compromisos por hasta 5.300 millones de dólares para los cinco países de América Central, para un período de cuatro años a partir de noviembre de 1998. Una importante porción de ese monto es financiamiento concesional e incluye alivio de deuda, la reorientación de programas existentes y proyectos especiales con prioridad asignada a las tareas de reconstrucción y transformación de los países afectados por el huracán Mitch. El Banco Centroamericano para la Integración Económica, por su parte, mantendrá su actual línea de financiamiento para la región, y en particular para el sector privado.

La cooperación de la comunidad internacional aumentó significativamente para enfrentar las exigencias de la reconstrucción y la transformación de los países más afectados por el huracán, especialmente Honduras y Nicaragua.

Los compromisos totales de otros donantes bilaterales confirmaron y aumentaron significativamente las indicaciones de apoyo expresadas en la reunión inicial del Grupo Consultivo en diciembre, con una suma superior a los 3.000 millones de dólares, incluyendo líneas de emergencia y aportes de recusos frescos, mayormente donaciones, y alivio de deuda.

Delegados de alto nivel de más de 50 naciones y organismos internacionales financieros y de desarrollo participaron en la reunión del Grupo Consultivo para la Reconstrucción y Transformación de América Central, celebrada en Estocolmo del 25 al 28 de mayo y presidida por el BID.

Al cierre del encuentro el presidente del BID, Enrique V. Iglesias, afirmó: "Este es un ejemplo sobresaliente de solidaridad por parte de la comunidad internacional, en apoyo a una región que ha pasado de la guerra a la paz, de la dictatura a la democracia y la modernización económica, y que repentinamente fue golpeada por el huracán Mitch".

El apoyo de la comunidad internacional ayudará a financiar planes para reconstruir la infraestructura dañada por el Mitch, lanzar programas sociales e implementar importantes reformas en Honduras, Nicaragua, Guatemala y El Salvador, países que sufrieron enormes pérdidas de vidas y costos económicos por las inundaciones y deslaves provocados por el huracán a fines de octubre. Asimismo se brindará apoyo a Costa Rica, en reconocimiento a los efectos indirectos del huracán, principalmente la masiva inmigración de países vecinos.

Por otra parte, se dará apoyo para fortalecer los sistemas de prevención de desastres y los programas de protección ambiental en la región.

Las altas autoridades centroamericanas que participaron en la reunión manifestaron su satisfacción por el reconocimiento de los donantes al progreso logrado por sus países durante esta década. Agregaron que este apoyo les permitirá reconstruir no la misma América Central sino una región mejor.

Los donantes expresaron un fuerte apoyo a los amplios planes de reconstrucción y transformación presentados por los países centroamericanos durante la reunión. Estos planes nacionales buscan reactivar las economías y el empleo productivo así como salvaguardar la estabilidad macroeconómica; combatir la pobreza y promover el desarrollo humano; alentar el uso sostenible de los recursos naturales y proteger el medio ambiente; fortalecer las instituciones democráticas a los niveles nacional y local e instituir medidas preventivas adecuadas para reducir la vulnerabilidad ecológica y social.

Los donantes también saludaron la incorporación de las organizaciones de la sociedad civil en la preparación de los planes centroamericanos, y alentaron a los gobiernos de la región a profundizar y mantener ese proceso más allá de la etapa de la reconstrucción, dado que la participación ciudadana es un instrumento valioso para forjar democracias más justas.

Por otra parte, instaron a los países beneficiarios a fortalecer las prácticas del buen gobierno para asegurar que la ayuda aportada por la comunidad internacional sea utilizada transparentemente, a la luz de las elevadas sumas involucradas en los planes. La implementación de mecanismos de control específicos debe tratarse en el corto plazo para optimizar el uso de fondos comprometidos por los donantes o provistos por sus erarios.

La decentralización también fue recomendada como una herramienta potencialmente efectiva para apoyar a la democracia y mejorar la provisión de servicios, pero los donantes señalaron que la transferencia de responsabilidades del nivel nacional al nivel local debe corresponderse con la disponibilidad de recursos financieros y capacidad técnica para asegurar la sostenibilidad y la autonomía de los gobiernos locales.

Se puso gran énfasis en la necesidad de invertir en medidas para evitar los desastres naturales mediante la reducción de la vulnerabilidad ecológica y social. La tragedia del Mitch fue magnificada por decisiones humanas causadas por la pobreza generalizada, que condujo a una caótica urbanización, una masiva deforestación y la degradación de los suelos. Los efectos de las amenazas naturales pueden ser mitigados mediante la creación de sistemas de alerta temprana y respuesta a las emergencias, programas sociales para proteger a los grupos más vulnerables, el perfeccionamiento de los métodos agrícolas, la reforestación de zonas de alto riesgo y la cooperación en el manejo de cuencas hidrográficas y marítimas compartidas.

Las autoridades centroamericanas manifestaron su compromiso a defender la paz social ganada en la región, la estabilidad macroeconómica, el estado de derecho y el buen gobierno. Asimismo destacaron que, no obstante el amplio apoyo de la comunidad internacional, la responsabilidad de la recuperación corresponde a sus propias naciones.

El presidente hondureño, Carlos Roberto Flores, expuso durante la reunión las necesidades de su país y manifestó su compromiso con los principios que guiaron la preparación de su plan de reconstrucción. Honduras, donde murieron 5.657 personas, desaparecieron otras 8.000 y más de 1.5 millones de personas sufrieron daños directos por el huracán, presentó un plan maestro de reconstrucción a cinco años con un costo calculado en casi $4.000 millones de dólares. La propuesta consiste de 368 programas y proyectos para reparar y fortalecer la infraestructura hondureña, reconstruir sus industrias y revivir su producción rural, reformar programas sociales como la educación y la salud, establecer políticas de prevención de desastres y manejo de riesgos, y administar eficiente y transparentemente los recursos públicos.

Los donantes instaron a las autoridades hondureñas a fortalecer la participación de la sociedad civil en los esfuerzos de reconstrucción, a fin de capitalizar el muy activo aporte de esos grupos durante la emergencia causada por el huracán.

El impacto del Mitch en las cosechas de exportación y las industrias hondureñas, sumado a los altos costos de la reconstrucción, está ampliando los déficit fiscal y de balanza comercial de Honduras. Dados los déficit previstos para el período 1999-2000, el éxito del programa económico hondureño dependerá en gran medida de la disponibilidad de suficientes recursos externos, incluyendo nuevas donaciones y préstamos concesionales, así como un importante alivio de deuda, según señaló un trabajo preparado por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el BID.

Nicaragua propuso un plan de reconstrucción y transformación a cinco años con un costo aproximado de 2.500 millones de dólares, de los cuales 1.300 millones de dólares fueron señalados como prioritarios. Este plan, que incluyó importantes etapas de consulta y participación durante su preparación, se concentra en cuatro áreas generales: los sectores sociales, la infraestructura, el desarrollo rural y la gobernabilidad.

El presidente de Nicaragua, Arnoldo Alemán, destacó la necesidad de su país por conseguir ayuda concesional y alivio de deuda bajo la iniciativa para Países Pobres Muy Endeudados (HIPC). Asimismo reclamó un mayor acceso a los mercados internacionales para las exportaciones nicaragüenses.

Los donantes coincidieron en que la reducción de la deuda es esencial para la futura sostenibilidad y las perspectivas de desarrollo de Nicaragua. También comentaron la necesidad de que Nicaragua aumente su capacidad para absorber ayuda financiera y recomendaron al gobierno que fije prioridades, objetivos y plazos para la implementación de su plan de reconstrucción. Varios donantes también subrayaron la importancia de fortalecer el organismo de contralor nicaragüense.

El Salvador presentó un amplio programa a 10 años con un costo calculado en 1.809 millones de dólares que busca mitigar las amenazas naturales mediante el manejo de las cuencas hidrográficas y propone utilizar programas de desarrollo rural como medio para mejorar la entrega de servicios y ayuda a la población pobre y reducir los riesgos ambientales.

Los donantes felicitaron a El Salvador por preparar un excelente plan en estrecha colaboración con su sociedad civil y el equipo del presidente electo, Francisco Flores, quien ha respaldado la propuesta presentada en Estocolmo. Por otra parte, le recomendaron al gobierno salvadoreño recurrir a la cooperación regional para manejar las cuencas compartidas.

El plan de reconstrucción de Guatemala incluyó programas con un costo de 830 millones de dólares. Esta propuesta fue incorporada como complemento al programa para la implementación de los Acuerdos de Paz de 1997. El gobierno guatemalteco también brindó una actualizada y detallada visión de su situación macroeconómica y del estado de los acuerdos que pusieron fin a más de tres décadas de guerra civil.

Los donantes comentaron el resultado del reciente referendo con las autoridades del gobierno y representantes de organizaciones no gubernamentales de Guatemala, quienes reafirmaron su compromiso con el proceso de paz. Los donantes saludaron esas declaraciones y alentaron a las autoridades guatemaltecas a mantener encarrilado el proceso de paz .

La comunidad internacional distinguió a Costa Rica viva y unanimemente por la amplia amnistía que otorgó a inmigrantes centroamericanos, en su mayoría nicaragüenses que vivían en una situación irregular en territorio costarricense. Los donantes alentaron el aprovechamiento del conocimiento de Costa Rica en materia de protección ambiental, prevención de desastres, sistemas de alerta temprana y emergencia, como ejemplo para el resto de la región.

Durante la reunión de Estocolmo se realizaron una serie de talleres de trabajo para analizar temas clave como la transparencia y la gobernabilidad, la vulnerabilidad social y ambiental, y la descentralización y el desarrollo local. Asimismo se celebraron reuniones de trabajo sobre comercio y migración.

Funcionarios de gobiernos centroamericanos y países donantes, representantes de organizaciones internacionales y dirigentes de organizaciones no gubernamentales y grupos de la sociedad civil participaron en esos talleres, que generaron útiles marcos de referencia y recomendaciones prácticas para los países sobre el combate contra la corrupción, la reducción de amenazas naturales y la formación de democracias más sólidas y transparentes.

Los delegados prepararon un documento titulado "Declaración de Estocolmo" que contiene los compromisos a largo plazo de la comunidad internacional con el proceso de reconstrucción.

Asimismo se propusieron reuniones de seguimiento a nivel nacional a celebrarse a principios del año 2000 en Tegucigalpa y Managua. Los temas de corte regional se discutirán en una reunión de grupo consultivo regional a celebrarse el año próximo en Madrid, gracias a una generosa oferta del gobierno de España.

América Central ha iniciado la colosal tarea de levantar sus comunidades, volver a labrar sus tierras y relanzar el proceso del desarrollo. La reunión de Estocolmo marcó otro exitoso paso en este heróico esfuerzo, y la comunidad internacional volvió a dar prueba de su firme respaldo a la región.






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