Prioridades en Salud
Entre las infinitas combinaciones posibles pare el diseño de un plan de beneficios en salud, un gobierno debe decidir: ¿incluye una medicación para la osteoporosis o una mamografía de alto costo que ayuda a diagnosticar el cáncer de seno temprano? Elegir una beneficiará a algunos grupos de la población pero excluirá a otros. ¿Cómo elegir cuando los recursos previstos para el año no son suficientes para ambos? Priorización en salud se refiere a las decisiones que determinan qué servicios de salud se financiarán con los recursos disponibles.
Tomar decisiones inteligentes sobre dónde invertir los escasos recursos disponibles se está convirtiendo cada vez más en el ingrediente clave para el éxito en políticas de salud. Dichas decisiones deben ser guiadas por tres objetivos fundamentales dentro de los sistemas de salud:
Calidad y eficiencia: obtener el máximo rendimiento del dinero en términos de las condiciones de salud de la población.
Protección Financiera: brindar especial consideración a los servicios de salud que proporcionan protección del individuo o las familias cuando los gastos de bolsillo en salud resultan críticos.
Equidad y elección: proporcionar una distribución equitativa de los beneficios en salud sin perder de vista las preferencias y elecciones de la población.
La combinación de estas prioridades, que muchas veces se contradicen, resulta un difícil equilibrio. La protección financiera de las familias no es sostenible a menos que el gobierno defina claramente los límites de lo que proporcionará a sus ciudadanos y, por otro lado, las prioridades explícitas en materia de salud deben estar fundamentadas no sólo en los servicios más costo efectivos, sino también en cómo no proporcionar ciertos beneficios afectará la estabilidad económica y el bienestar de la sociedad.
A pesar de los enormes avances en salud en el último medio siglo, los sistemas de América Latina y el Caribe aún enfrentan a algunos de los viejos desafíos: reducción de las desigualdades en salud, aumentar la cobertura y el acceso a los servicios de salud y la protección financiera de los hogares de caer en la pobreza a causa de gastos de bolsillo excesivos. Al mismo tiempo, la región sufre una rápida transición demográfica y epidemiológica lo que ocasiona nuevos retos: una parte cada vez mayor de la población sufre de enfermedades crónicas las cuales requieren tratamientos de larga duración y un continuo compromiso financiero para costearlos. El impacto de la enfermedades crónicas no sólo afecta los hogares, se prevé que durante las próximas dos décadas los países tendrán que movilizar una cantidad significativa de recursos adicionales para enfrentar las consecuencias de estos cambios, y esto incluso sin tomar en cuenta los costos asociados a las nuevas tecnologías médicas disponibles, las cuales tienen cada vez más demanda.
En la región, los planes de beneficios en salud están cada vez más guiados por decisiones explícitas de priorización en salud. Sin embargo, el diseño y ejecución de dichos planes plantean importantes desafíos. Los criterios que se utilizan para seleccionar qué servicios de salud se ofrecen en el plan están sujetos a debate, por tanto se requiere gran transparencia en los procesos de selección con el fin de lograr la legitimidad y la sostenibilidad del paquete de beneficios. En el caso contrario, será muy difícil construir un plan de beneficios de salud que, al mismo tiempo, cubra las necesidades más relevantes de una población de manera eficiente, proporcione protección financiera para las familias, sea aceptado por la población y sea también sostenible a nivel financiero.
Precisamente en este contexto, el BID ha creado alianzas regionales y no regionales con instituciones académicas y otras organizaciones que participan en temas de priorización de salud para ayudar a los países de América Latina y el Caribe a profundizar sus conocimientos en el diseño, implementación y ajuste de los planes de beneficios en salud.
El BID ha brindado apoyo a los gobiernos para el análisis riguroso y detallado de las pruebas técnicas disponibles más actuales para guiar esta toma de decisiones. Como resultado, se da lugar a sistemas de salud sostenibles a largo plazo logrados a partir de decisiones informadas en términos de equidad, calidad, eficiencia y protección financiera de cada población.

Comenta
Compartir








