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Organización y Funcionamiento del Sistema de Salud

La mayoría de los países de América Latina y el Caribe tienen mandatos constitucionales que definen la salud como un derecho. Sin embargo, a pesar de importantes esfuerzos en los últimos años para lograr una cobertura efectiva universal o casi universal, aún persisten desigualdades en el acceso a servicios de calidad para los más pobres, los más excluidos. Así, mientras algunos ciudadanos cuentan con acceso fiable a tres tipos de instituciones de salud (por ejemplo: hospitales públicos y privados y seguro social) otros no tienen ninguna opción de acceso.

En muchos casos, existe una superposición de responsabilidades y una escasa coordinación de la atención entre los varios proveedores, lo que dificulta las mejoras en la salud de la población. Por ejemplo, el sector público puede proporcionar servicios de salud a través de los hospitales y clínicas, administrados por las instituciones de seguros sociales y financiados en parte por los aportes de los trabajadores y los empleadores, y, además, se proporciona servicios similares en los hospitales públicos que se financian enteramente con ingresos fiscales. Los hospitales privados suelen servir tanto a los pacientes que tienen seguro privado, como aquellos que están asegurados por el Estado. Sin embargo, en la mayoría de los casos hay pocos mecanismos para coordinar la atención entre los distintos proveedores, lo que genera desequilibrios en el acceso a los servicios.

El aumento de los costos unitarios de los procesos de atención, junto con las repercusiones socioeconómicas de la transición epidemiológica, incrementan la relevancia y urgencia de mejorar la organización y el rendimiento de los sistemas de salud. Mientras tanto, hay un importante margen para el progreso de la administración financiera de los sistemas y para la evaluación de las nuevas tecnologías en salud y, a su vez, en la integración de los niveles de atención primario, secundario y terciario.

El incremento de los trabajos informales en América Latina y el Caribe presentan grandes desafíos para lograr la cobertura universal de salud. En las últimas tres décadas, han habido reformas importantes en la región que buscan reducir la fragmentación y segmentación en los modos de distribución de riesgo en la mayoría de los países (ej. Brasil, Costa Rica y Chile). Sin embargo, la norma siguen siendo los modelos fragmentados que se caracterizan por sistemas mixtos de seguro medico contributivo y no contributivo.

Las consecuencias para los sistemas de salud son: ineficiencias que resultan de los múltiples grupos de riesgo que rara vez se complementan entre sí; beneficios no transferibles para las personas cuando cambian de un asegurador a otro; la posibilidad de que las personas enfrenten una selección adversa cuando traten de cambiarse de un grupo de riesgo a otro; la falta de transparencia en la asignación de los subsidios públicos; poca capacidad de los sistemas de salud para prestar servicios de calidad de manera eficaz y eficiente, debido a redundancias en la asignación de los recursos humanos y la infraestructura; rendiciones de cuentas poco claras cuando la relación entre las entidades nacionales y sub-nacionales no funciona bien; y poca protección financiera para los individuos.

Por otra parte, esta fragmentación reduce los incentivos para la planificación a largo plazo de inversiones y de mejoras sistémicas. Dichos incentivos son necesarios para abordar, tanto la agenda inconclusa de la salud materna -infantil y la prevención y control de enfermedades infecciosas, como los desafíos emergentes de las enfermedades crónicas.

El BID trabaja conjuntamente con los gobiernos para disolver los obstáculos sistémicos que pueden impedir el acceso, la calidad y la sostenibilidad de la atención médica. También proporciona asistencia técnica para fortalecer las decisiones de cada país en su camino hacia un sistema integral de salud más sólido y menos fragmentado.

Es necesario introducir programas para ampliar la cobertura de las prestaciones de salud de alta calidad y así eliminar las barreras existentes. Estas expansiones, sin embargo, deben ser guiadas por estándares de calidad y sostenibilidad a través de: la mejora de la capacidad de los recursos humanos, una mejor distribución de los trabajadores de la salud y de los fondos, la modernización de los sistemas para adquirir y distribuir los medicamentos y los otros suministros de salud, el establecimiento de protocolos de servicios, la actualización de la infraestructura y los equipos y la mejora de los incentivos al rendimiento y la medición de los resultados claramente definidos, entre otras actividades.

Nuestro trabajo:

  • Mecanismos de "pago por desempeño" para la prestación de atención médica a las poblaciones sub-atendidas.
  • Fortalecimiento de las redes de servicios mediante inversiones en equipamientos e infraestructura en salud, así como la implementación de nuevos modelos.
  • Integración de los niveles de atención con la ayuda de herramientas informáticas.
  • Mejora de la fuerza laboral de salud a través de la formación de recursos humanos y de sistemas de incentivos, entre otras.
  • Desarrollo de instrumentos de vigilancia para evaluar los patrones actuales y emergentes de la enfermedad.

 
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