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La receta para mejorar la nutrición en Guatemala

Doble desafío: la desnutrición crónica no cede mientras la obesidad aumenta

Por Ian Mac Arthur

El problema nutricional básico de Guatemala no se trata de la cantidad de alimentos que consume la población de menores ingresos sino de la calidad de la dieta y las prácticas alimenticias. Esto permite entender la coexistencia de la baja talla por edad y la anemia en la mitad de los niños y niñas menores de 5 años y el sobrepeso y obesidad que afectan la misma proporción de mujeres en edad reproductiva.

El Dr. Reynaldo Martorell, experto internacional en nutrición de la Universidad de Emory, explica: “La dieta del guatemalteco tiene un aporte excesivo de energía, particularmente por el consumo de azúcar y otros carbohidratos simples, y está aumentando en grasas y aceites. Uno de los mitos en el tema del hambre en Guatemala es que se necesita comer más. No se trata de comer más de lo mismo, si no de comer mejor.” De hecho, la desnutrición aguda, cuya prevalencia en menores de 5 años es de 1.1%, no es un problema de salud pública, contrario a la percepción popular y presente en los medios de comunicación.

La desnutrición crónica infantil se produce durante la "ventana de los primeros 1,000 días”, que incluye el embarazo y los primeros dos años de vida, y tiene importantes efectos negativos en la morbilidad y mortalidad, la estatura, la capacidad para trabajar en la adultez, el desempeño intelectual, la escolaridad y en los futuros ingresos. En Guatemala, la prevalencia de la desnutrición crónica sigue siendo una de las más altas del mundo.

El ciclo de la desnutrición empieza en el embarazo, muchas veces de una mujer de baja estatura, obesa y anémica, reflejo a su vez de la desnutrición crónica en su niñez. La talla materna reducida puede limitar el crecimiento intrauterino y es un factor de riesgo de problemas obstétricos al dar a luz y de bajo peso al nacer. Asimismo, el sobrepeso y la obesidad materna exponen al feto a un metabolismo alterado con altos niveles de glucosa, aumentan el riesgo de diabetes gestacional e inducen a una mayor deposición de tejido adiposo. De la misma manera, la anemia materna puede producir retardo en crecimiento intrauterino, bajas reservas de hierro en el recién nacido y una mayor morbilidad y mortalidad neonatal y materna.

Después del parto, los niños, particularmente los más pobres, están expuestos a prácticas muy deficientes de lactancia y de alimentación complementaria. Las infecciones, especialmente las diarreas resultantes de la falta de higiene y el consumo de agua contaminada, reducen tanto el apetito como la absorción de nutrientes. Estos dos factores combinados, dieta inadecuada e infecciones, son las causas principales de la desnutrición crónica infantil.

¿Qué se puede hacer?

Luz Lainfiesta, actual Ministra de Desarrollo Social, indica que la propuesta del nuevo Gobierno de Guatemala para combatir a la desnutrición crónica se enfocará en la ventana de oportunidad de los primeros 1,000 días con intervenciones que “aseguren que la madre y el menor tengan lo necesario para una buena nutrición”.

Por su parte, el BID coincide con este enfoque y brindará apoyo al país en la adopción de intervenciones principalmente a través del sector salud que incluyen: el pinzamiento tardío del cordón umbilical; la promoción de buenas prácticas de lactancia y alimentación complementaria; orientación sobre la higiene y preparación de alimentos; suplementación prenatal de la madre con hierro y ácido fólico y del niño con vitamina A; inmunizaciones; el uso de cinc y rehidratación oral en tratamientos de diarrea; y la distribución de alimentos complementarios fortificados o polvos de micronutrientes a niños de 6-24 meses con orientación a las madres.

A nivel organizacional, el BID brindará apoyo en la integración de un sistema de consejería a la estrategia de atención integral al niño y la mujer a nivel comunitario con el objetivo de mejorar la calidad de la alimentación. Asimismo, se propone incrementar no sólo la calidad y disponibilidad de los servicios de salud, sino también la promoción de esfuerzos que aumenten su demanda y utilización.

Junto a estas acciones que ayudarán a bajar la desnutrición y la anemia, se requerirán estrategias adicionales para asegurar una mejora en los hábitos alimenticios en aras de controlar la epidemia de obesidad, una de las causas principales del incremento de las enfermedades crónicas en toda América Latina.

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