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Lecciones latinoamericanas para reducir la pobreza

Éxitos y oportunidades en 15 años de transferencias condicionadas

Los programas de transferencias monetarias condicionadas (PTMC) han sido las intervenciones de asistencia social más importantes y efectivas en América Latina y el Caribe en los últimos 15 años. En el 2010, 129 millones de personas se beneficiaron de estos programas en 18 países, o sea, el 24 por ciento de la población. Los resultados muestran impactos positivos: reducción de la pobreza, disminución del trabajo infantil y mejora en los niveles de alimentación y educación de niños y niñas.

Un reciente estudio del BID, Condiciones para el éxito en la implementación de los PTMC: lecciones para Asia desde América Latina y el Caribe (autores: R. Paes-Sousa, F. Regalia y M. Stampini), analiza la aplicación de estos programas con la intención de extraer lecciones que puedan servirles a los responsables políticos de otros países, particularmente de Asia, que están considerando la introducción de los PTMC o lo han hecho recientemente. El estudio se centró en seis países (Brasil, Colombia, Honduras, Jamaica, México y Perú) y se desarrolla en el marco de la cooperación Sur-Sur entre la citada entidad y el Banco Asiático de Desarrollo.

La investigación, basada en el análisis de datos, literatura existente y entrevistas a los ejecutores principales de los programas, se centra en cuatro áreas: sostenibilidad financiera, selección eficiente de los beneficiarios y un avanzado sistema de monitoreo y evaluación de impacto, definición de la estructura administrativa más adecuada a cada país y estrategias para hacer frente a la desigualdad de género.

La publicación muestra que los presupuestos de los PTMC crecen rápidamente en los primeros años de ejecución, llegando típicamente a representar 0.3-0.4% del producto interno bruto del país. Los recursos vienen inicialmente de una reorganización del presupuesto disponible para la asistencia social, con una reorganización de los programas existentes. En pocos casos, la reorganización del gasto incluye la substitución de ineficientes subsidios generalizados.

Como implican redistribución de dinero, para sobrevivir a los ciclos electorales los PTMC necesitan de fuerte credibilidad pública y capital político, que derivan de su transparencia y eficiencia. Estas dependen fundamentalmente de la calidad del proceso de selección de beneficiarios y del sistema de evaluación y monitoreo. En estas áreas, los PTMC han tenido un desempeño considerablemente mejor de los programas de asistencia social preexistentes.

Los PTMC han mejorado la focalización hacia los pobres combinando selección geográfica, estimaciones de ingreso y validación comunitaria. Los programas han invertido importantes recursos financieros y humanos en la implementación de evaluaciones de impacto que mostraron sus efectividad y en avanzados sistemas de monitoreo que permitieron identificar las áreas de debilidad y tomar medidas correctivas. Esto se complementó por auditorías periódicas y gestiones dinámicas de los registros de beneficiarios.

La ejecución de los PTMC requiere una compleja red de interacciones institucionales entre el programa, los ministerios de educación y salud y los gobiernos locales. En particular, la coordinación entre la expansión de las transferencias y la oferta de servicios de educación y salud (a nivel central y local) es fundamental para que los programas logren sus objetivos en términos de desarrollo del capital humano. Esta es un área de posible mejora, y que necesita de inversiones adicionales.

El reporte del BID discute las fases operativas de la implementación de los PMTC. Estas incluyen, entre otro, la registración de los beneficiarios, la verificación de las corresponsabilidades, el pago de las transferencias, el trabajo de acompañamiento en caso de falta de cumplimento y la periódica recertificación de los beneficiarios.

Con mayor frecuencia, el pago de las transferencias es procesado por medio de bancos. En México, por ejemplo, el porcentaje de transacciones efectuadas por el sistema bancario ha aumentado de 26% en 2009 a casi 100% en 2011. Esto permite de reducir los costos administrativos, aumenta su transparencia y ofrece una oportunidad para la inclusión financiera de los pobres.

Una posible área de mejora es la reducción de desigualdades de género. Aún si hay evidencias de empoderamiento de las mujeres en unos casos, en general los programas no han alterado la tradicional repartición de tareas familiares entre padres y madres.

En resumen, la publicación del BID ofrece un importante compendio de lecciones aprendidas en diseño e implementación de PTMC, ofreciendo una base de discusión para la elaboración de una segunda generación de programas no sólo en otras regiones del mundo, sino también en América Latina y el Caribe.

La publicación en español estará accesible a partir de enero de 2014

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