Desarrollo infantil temprano
Igualdad de oportunidades. América Latina y el Caribe es la región de mayor desigualdad en el mundo. Buena parte de esa desigualdad está determinada desde el nacimiento, por sus circunstancias familiares, sociales y económicas. Sin la inversión en el desarrollo infantil temprano, ni el talento ni el esfuerzo son suficientes para poner a aquellos niños que nacieron en circunstancias de desventaja en condiciones comparables a las de los que tuvieron mejor fortuna.
Etapa crucial para el aprendizaje. Es en los primeros 3 años de vida que el cerebro humano crece más que en ninguna otra etapa, alcanzando el 80% del tamaño adulto, y es por esto que el aprendizaje se realiza con mayor facilidad que en ningún otro momento. Durante este período, corto pero único, los niños necesitan atención, estímulos e interacciones adecuadas que les permitan desarrollar su mayor potencial a nivel cognitivo y no cognitivo. Algunos déficits en los estímulos adecuados durante la primera infancia se pueden compensar más adelante, pero el costo es tan alto que los daños son frecuentemente, irreversibles.
Mayor retorno. La inversión en los primeros años de vida tiene mayor retorno porque se trata del período en el cual los individuos son más maleables.
América Latina ha logrado avances importantes extendiendo la cobertura de sus servicios de salud, nutrición, cuidado y educación destinados a los niños de 0-6 años. A pesar de esos avances, los sectores más pobres, las poblaciones rurales, indígenas y afro-descendientes se encuentran todavía en condiciones precarias. En al menos siete países de la región, entre el 25 y el 50% de los niños sufre de desnutrición crónica. Además, la cobertura de servicios integrales de desarrollo infantil temprano está lejos de ser universal entre los sectores más vulnerables. Las diferencias en acceso están asociadas a los niveles de ingreso y de educación de los padres.
El BID ha apoyado una gran variedad de intervenciones en el área de DIT en la región, muchas de ellas articuladas a los servicios de educación, salud y protección social, pero también para financiar proyectos de provisión de servicios cuidado infantil y estimulación temprana.Entre 1994 y 2010, el Banco ha trabajado en 107 proyectos de DIT que se encuentran en diferentes etapas de desarrollo: en preparación, en ejecución y finalizados.
El BID ha identificado al DIT como uno de sus temas de atención prioritarios de mediano plazo, en sus operaciones y en sus actividades de generación de conocimiento.
En colaboración con los países, el BID diseñará proyectos de inversión que apoyen unconjunto de prioridades estratégicas en el área de DIT. Para los niños más jóvenes, de entre 0 y 3 años, el desafío principal es el diseño de intervenciones a escala que apoyen a los padres y personas a cargo de estos niños a mejorar la calidad de la atención, el cuidado y las prácticas de crianza que reciben los menores, incluyendo aspectos de salud, nutrición y estimulación. Para los niños de entre 4 y 6 años, el mayor desafío de política es la expansión del acceso equitativo a servicios de educación pre-escolar de calidad. Las áreas prioritarias en los cuales el BID enfocará sus esfuerzos son los siguientes:
- Asegurar que los servicios de DIT cubran a la gran mayoría de la población pobre de los países de la región.
- Identificar modalidades de servicio que mantengan la calidad, sean costo-efectivas y logren minimizar la tasa de deserción de los participantes durante la vida de la intervención.
- Revisar y –en muchos países- transformar los procesos de selección, certificación, remuneración y entrenamiento de maestros de pre-escolar y del resto del recurso humano involucrado en la provisión de servicios de DIT.
- Fortalecer iniciativas que articulen los servicios pre-escolares con el sistema educativo y faciliten la transición a la primaria, favoreciendo un mayor énfasis en competencias de lenguaje y matemáticas durante el pre-escolar, en coordinación con el resto del currículum de los primeros grados de primaria.
- Establecer mecanismos adecuados de coordinación inter-institucional entre sectores y programas dirigidos a este segmento de la población (los niños y sus familias), en particular, en áreas como la salud, nutrición, inversiones en capital humano, agua y saneamiento y reducción de la pobreza.
Dentro de su agenda de generación de conocimiento, el BID ha escogido enfocar sus esfuerzos en dos aspectos cruciales para mejorar el diseño de políticas y programas de DIT: temas relacionados con la medición de indicadores de DIT y la evaluación de impacto de diferentes servicios y programas. Existen pocos estudios en la región que investiguen la situación de los niños durante sus primeros años en dimensiones claves como desarrollo cognitivo, de lenguaje, motriz y socio-emocional. Los productos de análisis del BID buscan entender cuáles son los grupos más afectados por estos déficits, en términos de las características socioeconómicas y demográficas de los niños y sus familias. Las evaluaciones de impacto de intervenciones en DIT permitirán al Banco y a los países de la región contar con una base sólida de evidencia que resulte en el diseño de programas costo-efectivos, sostenibles y capaces de operar a gran escala.
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- Desarrollo Infantil Temprano: Más Allá de la Cobertura (4:52)

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