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Discursos

20-oct-2006

Las Cooperativas de ahorro y crédito y la democracia financiera
IX Convención Financiera Cooperativa Latinoamericana
Panamá

Buenas tardes a todos.  Con gran gusto he aceptado la invitación de nuestro buen amigo Eduardo Yunda, Gerente General de COLAC, para dirigirme a Uds. sobre un tema al cual le he dado la máxima prioridad dentro del Banco Interamericano de Desarrollo, cual es el del acceso de las mayorías a los servicios financieros.  Demás está decirles que Uds., las cooperativas de ahorro y crédito, juegan un papel primordial en esto y podrían jugar un papel todavía mas intenso.  Sobre estos  dos temas -democracia financiera y el papel de las cooperativas-  es que quiero hablarles hoy.   

Desarrollo para todos

El desarrollo económico, razón de ser del BID y de todos Uds., se hace para la gente, para los ciudadanos. Si los beneficios del crecimiento económico no llegan a la mayoría de ellos, a largo plazo no hay desarrollo. En los últimos tres años, América Latina ha gozado de una situación económica que puede calificarse, serenamente, como espectacular. Pero la mayoría de latinoamericanos no ha mejorado sustancialmente su condición.

En América Latina, a pesar de la titánica y exitosa tarea que hemos cumplido en lo macro, hemos olvidado a menudo la dimensión micro del desarrollo.  Nos hemos quedado cortos en la creación y distribución de oportunidades. El ingreso per cápita de la región apenas si se ha duplicado en los últimos 45 años—el de Corea del Sur se ha multiplicado por 15! Los índices de pobreza y desigualdad se han mantenido estancados. Una gran mayoría de nuestra gente sigue esperando los frutos prometidos del progreso.

Tenemos que volver la mirada, por tanto, a la base de la pirámide, a esa inmensa mayoría de los latinoamericanos. Los esfuerzos múltiples que hemos hecho los Estados, la sociedad civil, las empresas, los municipios, los países donantes, las multilaterales, se han dispersado y hay amplia discusión sobre la efectividad de los mismos.

Democratización financiera

En este sentido, el papel de los mercados financieros es clave.  Existe amplia evidencia de la relación entre el desarrollo de los mercados financieros y el crecimiento económico y creo que nadie disputa la relación entre la profundidad y cobertura del sistema y la reducción de la pobreza. 

Lograr el buen funcionamiento de los mercados financieros y de las instituciones financieras, que atraen ahorros y que los canalizan en proyectos de inversión productiva, debe ser una prioridad de política para los gobiernos y las instituciones financieras de desarrollo.

La democracia financiera es fundamental para lograr más inclusión, contribuir a la cohesión social y generar un crecimiento de amplia base. Por ende es crucial para el dinamismo económico y la estabilidad política.

Uds. que son expertos en esto saben que una población que participa de la actividad económica es mucho más propensa a identificarse con el resto de la sociedad a tener sentido de pertenencia y por ende contribuye a la estabilidad.  Al pertenecer, “tiene algo que perder”, lo cual contribuye a la cohesión social.

Lamentablemente, los sistemas financieros de los países de América Latina y el Caribe no influyen en forma significativa sobre la vida de la mayoría de los habitantes de la región. El consiguiente “vacío de la intermediación” se refleja en mercados financieros poco amplios y profundos, fenómeno que impone límites a un crecimiento económico de amplia base y contribuye a perpetuar la desigualdad en toda la región.

Los servicios financieros básicos,  tales como  cuentas bancarias, créditos y seguros, paradójicamente tienen un costo superior para la gran mayoría en la base de la pirámide, desincentivando su utilización. 

Existen serias brechas en el acceso a los servicios financieros y que grandes números de personas en la región no tienen acceso a ellos. 

Por ejemplo, sólo un promedio del 10% de la población tiene cuentas de crédito, mientras que el acceso a otros servicios es aún menor en el caso de otros servicios tales como seguros y los mercados de capital (incluso en los Estados Unidos se estima que más de 40 millones de personas no tienen acceso a servicios financieros).

En Bogotá y en Sao Paulo, menos del 40% de las familias acceden al sistema financiero y en Ciudad de México menos del 25%.  El numero de cajeros automáticos por 100,000 personas es de 127 en España, de 24 para Chile y de solo 10 para Colombia.

La realidad de la baja bancarización, baja inclusión y bajo desarrollo de mercados de capitales en América Latina y el Caribe debe cambiar radicalmente, no sólo para el bien de la región, sino también en aras de la estabilidad y la rentabilidad a largo plazo del sistema financiero regional. Y ello puede lograrse con un trabajo concertado entre los sectores públicos y privados.

Es hora de que las instituciones financieras desarrollen mecanismos innovadores y nuevos programas para llegar a los mercados del micro financiamiento, las remesas y otros mercados sub-atendidos. Si las instituciones financieras latinoamericanas se comprometen sistemáticamente a aprovechar esta oportunidad, daremos un paso importante para mejorar las vidas y oportunidades de la mayoría de los habitantes de la región.

Y desde la perspectiva de las instituciones financieras,  creo que representa una oportunidad para abrir plenamente un mercado potencialmente enorme y rentable.

En mi opinión, estamos ante una oportunidad que no podemos desaprovechar para promover la democratización financiera. Las tasas de inflación están en niveles de países desarrollados, las economías crecen y la tecnología nos permite reducir costos y aumentar cubrimientos. Todo esto significa que quizás por primera vez en la historia de la región, la bancarización es buen negocio hay que dedicarle la atención que hasta ahora no ha tenido.

El papel de las Cooperativas de ahorro y crédito en la democratización financiera

La importancia de las cooperativas de ahorro y crédito en el desarrollo social

Las Cooperativas de Ahorro y Crédito están, por su misma naturaleza, en la base de la pirámide financiera, cerca de los clientes que son sus socios, que en muchos casos son personas de menores ingresos y que tienen dificultad de acceso a los servicios financieros.  Las Cooperativas son claves para la democratización financiera y por ello debemos promover su fortalecimiento y expansión de una manera armónica y consistente con las mejores prácticas en el manejo de instituciones financieras.

En buena parte de América Latina y el Caribe, las cooperativas de ahorro y crédito prestan servicios financieros a una clientela que muchas veces no puede obtener estos servicios en ninguna otra parte.  Esta clientela incluye muchas unidades familiares y microempresas de bajos ingresos tanto en áreas urbanas como rurales. 

Se ha estimado que menos del 5% de los microempresarios en América Latina tienen acceso a crédito formal. Ya que casi la mitad de los créditos de las cooperativas de ahorro y crédito van dirigidos a las microempresas, las cooperativas pueden ser un medio importante para ayudar a satisfacer las necesidades de crédito de los microempresarios.

Las cooperativas de ahorro y crédito pueden y de hecho llegan a los pobres, y por lo tanto merecen nuestra atención como vehículos importantes en favor de una reforma social. 

En vista de su presencia en áreas rurales, las cooperativas de ahorro y crédito ayudan a llenar parte del vacío dejado por los cierres y recortes de los bancos de desarrollo local en América Latina, tanto para servicios de crédito como de depósitos. Aún en aquellos lugares donde los bancos de desarrollo rural continúan operando, ellos por lo general sólo llenan una pequeña fracción de la demanda  total de servicios financieros, particularmente de los pequeños productores y los hogares de bajos ingresos.

Las cooperativas de ahorro y crédito son muchas veces la única otra fuente importante de servicios financieros formales o semi-formales alcanzando esta población beneficiaria en áreas rurales. 

Otras cifras más impresionantes aún sobre el alcance de los servicios de las cooperativas de ahorro y crédito dan cuenta que a finales del año pasado, 2224 cooperativas de ahorro y crédito de la región tenían casi 14 millones de socios (cerca del 5% de la población económicamente activa), disponían de una cartera de préstamos de US$13 mil millones y captaron ahorros por casi US$14 mil millones.

Las cooperativas de ahorro y crédito también son de interés porque ellas son instituciones de servicio completo, en el sentido que captan depósitos y otorgan préstamos. Esto las distingue de las ONGs financieras, el otro tipo de intermediario que ha sido ampliamente promovido como un vehículo para ofrecer servicios financieros a pequeñas empresas y hogares mas pobres. Estas últimas instituciones otorgan préstamos pero generalmente no se les permite captar depósitos. La captación de depósitos les da a las cooperativas de ahorro y crédito un gran potencial de crecimiento, ya que a diferencia de las ONGs financieras, no dependen de recursos bastante limitados de donantes externos o del gobierno.

Las cooperativas de ahorro y crédito también pueden tener ventajas importantes en cuanto a la información y la selección de clientes sobre los bancos comerciales ya que sus socios son sus clientes y operan en ámbitos locales, pudiendo satisfacer de una manera más flexible las necesidades de las comunidades locales.

Retos que enfrentan las cooperativas de ahorro y crédito

A pesar de sus importantes ventajas y oportunidades, no todo está bien en los movimientos de las cooperativas de ahorro y crédito de muchos países latinoamericanos.  A pesar de los números citados antes, la participación de las cooperativas en el total del sistema financiero es muchas veces mínimo, y ahora enfrentan una creciente competencia de los bancos que están comenzando a atender estos sectores y de las ONGs que se están expandiendo con bastante rapidez.

Hay varias áreas en las que las cooperativas de ahorro y crédito deben concentrarse para mantener e incrementar su participación en el mercado y tomar pasos importantes para alcanzar su potencial de prestar más y mejores servicios a su clientela. Las siguientes cuatro áreas son de particular interés:

  • Rehabilitación. Las cooperativas de ahorro y crédito muestran importantes debilidades financieras y de política en muchos países latinoamericanos, de ahí la gran necesidad de rehabilitar las cooperativas de ahorro y crédito en muchos de estos países. Las debilidades de las cooperativas de ahorro y crédito son parcialmente atribuibles a los programas de crédito financiados por donantes que debilitaron la capacidad de mobilización de depósitos locales y por ende inhibieron un rápido crecimiento basado en depósitos. También son consecuencia de problemas internos de gobernabilidad e incapacidad de las cooperativas de ahorro y crédito de adoptar políticas adecuadas en una diversidad de áreas. Como consecuencia de este, el crecimiento de las cooperativas es mucho menor que el del sistema financiero
  • Regulación y supervisión. Si las cooperativas de ahorro y crédito han de tener un futuro a largo plazo como intermediarias financieras sólidas con un porcentaje substancial del mercado, necesitan crecer y para ello muy probablemente requerirán de una supervisión prudencial. Varios países latinoamericanos ya supervisan sus cooperativas de ahorro y crédito, otros están a punto de comenzar, y aún otros están considerando seguir estos pasos. La supervisión prudencial ayuda a las cooperativas de ahorro y crédito a mantener disciplina financiera y realza su credibilidad en el mercado. Si bien la autorregulación a través de las federaciones es un buen comienzo, eventualmente deberán integrarse al sistema nacional de regulación y supervisión.
  • Gobernabilidad. Cualquiera que ha trabajado con las cooperativas de ahorro y crédito sabe que la gobernabilidad es un tema de gran importancia que necesita ser atendido, ya que los problemas de gobernabilidad pueden debilitar la salud financiera y la operación eficiente de las cooperativas de ahorro y crédito, inclusive puede llevarlas a la quiebra. Los problemas de gobernabilidad se derivan de un número de fuentes que incluyen el hecho de que las cooperativas acatan la norma de una persona/un voto. Esto significa que, a diferencia de las sociedades anónimas donde los grandes accionistas pueden ejercer control sobre la compañía, los socios no pueden hacer lo mismo en las cooperativas de ahorro y crédito y ello puede conllevar al abuso de poder por parte de la gerencia de turno, incluyendo decisiones de crédito no basadas en principios prudenciales. 
  • Escala. Un tema importante aquí es si las cooperativas de ahorro y crédito deben permanecer como instituciones pequeñas y locales o si funcionarían mejor fusionándose para formar cooperativas de ahorro y crédito regionales de mayor tamaño o bancos cooperativos (en los cuales cada cooperativa de ahorro y crédito se convierte en una sucursal de una entidad más grande) como ha ocurrido ya en algunos países. Un modelo de fusión parcial en donde las cooperativas de ahorro y crédito permanecen separadas, pero sus operaciones están integradas a una sola red nacional es una alternativa válida.

Oportunidades para la mayoría

Quiero referirme ahora al papel del BID en el tema de la democratización financiera.  En el BID sabemos que hay impedimentos y obstáculos que se oponen a la plena participación de sus instituciones para aprovechar esta oportunidad, por lo que comprometemos nuestro apoyo para crear condiciones propicias para facilitar el ingreso y la expansión de sus instituciones en estos mercados.

¿Cómo hacemos para que esta mayoría pueda sacar provecho de sus energías y capacidades?

Precisamente, la mas alta de mis prioridades en el BID es asegurar el progreso económico y social de las poblaciones menos atendidas, lo que se conoce popularmente como la “base de la pirámide”.  Por ello hemos lanzado recientemente la iniciativa de “Creando Oportunidades para la Mayoría”, con la cual iniciamos un programa de acciones destinado a mejorar la calidad de vida de las poblaciones menos atendidas

Estas personas además pagan una multa, un impuesto, por su condición de pobres, una multa que se mide en mayores gastos para conseguir agua potable, horas derrochadas por falta de transporte adecuado, días laborales perdidos a causa de enfermedades fácilmente prevenibles.

Pero estas personas conforman la columna vertebral de nuestras sociedades y deben ser el foco de nuestros esfuerzos.  Uno de los pilares de la iniciativa es precisamente la Democracia Financiera.  Además de apoyar al desarrollo de los mercados financieros, pretendemos:

  • triplicar el volumen de microcrédito en la región, con el objetivo de llegar a 15.000 millones de dólares en 5 años. También vamos a trabajar para reducir el costo promedio de las remesas de 5,6% en la actualidad a 3%.
  • Para la pequeña y mediana empresa, vamos a crear un nuevo programa de préstamos de 1.000 millones de dólares. Además, vamos a aumentar en 50% el financiamiento para capacitación laboral para llegar a 2.000 millones de dólares en los próximos 5 años.

Si miramos la pirámide poblacional, tenemos que tomar conciencia de que  en su base hay un enorme mercado potencial, que aun no esta siendo atendido y que ofrece rendimientos. Hay que buscar desarrollar productos y servicios adaptados a las necesidades de esta mayoría poblacional a precios accesibles, que contribuirían a crear oportunidades de empleo lo que es fundamental para reducir la desigualdad y la pobreza.  Creo firmemente que además de obtener rendimientos sociales, se pueden lograr también rendimientos comerciales atractivos.  Pero para ello,  hay que dar un paso adelante en las estrategias tradicionales. Bajo el nuevo paradigma es fundamental desarrollar políticas, con incentivos bien estructurados.

Con una mayor competencia y una reducción de los márgenes, algunas instituciones financieras ya han comenzado a trabajar  en la provisión de financiación y servicios bancarios a las microempresas y a los hogares de bajos ingresos, acompañado por una expansión en la frontera de los productos micro financieros: tarjetas de crédito y debito; micro hipotecas; prestamos agrarios, cuentas de ahorro, micro seguros y remesas.

La creciente cantidad de remesas, generalmente dirigidas a grupos de bajos ingresos, son ahora utilizadas mayormente para consumo.  Son pocos los que abren o tienen una cuenta bancaria, con la cual hacer una utilización productiva de esos recursos.  Las oportunidades de ofrecer productos tanto pasivos como activos  a este segmento son muy elevadas.

Como mencioné anteriormente,  yo me propongo reforzar el compromiso del BID de trabajar con los gobiernos en la puesta en marcha de reformas necesarias para establecer entornos habilitadores adecuados.

Creo que es imposible exagerar la importancia de las personas, las empresas y la actividad económica que forman la base de la pirámide. Son la columna vertebral de nuestras sociedades; pero no podemos seguir ignorando el mercado que representan, una fuerza económica que necesita obtener acceso a un sistema financiero moderno y a sus productos.

Si satisfacemos sus necesidades, la economía de nuestra región crecerá rápidamente y en forma más equitativa, y el sistema financiero de la región crecerá y estará en mejores condiciones para hacer frente a la inestabilidad de los ciclos económicos y, no está demás decir que es un buen negocio.

El crecimiento futuro y desarrollo de América Latina y el Caribe dependerá, en una buena parte, de nuestra propia habilidad para hacer más inclusivos una serie de servicios clave.  Especialmente cierto, en el caso del acceso a los servicios financieros porque, esa gran mayoría, pendiente de ser incluida, representa una enorme oportunidad en términos de crecimiento del PIB y del empleo.

Las cooperativas de ahorro y crédito tienen una posición privilegiada para esto y un mercado propio que necesita desesperadamente de sus servicios, tanto en calidad como en magnitud.  Las cooperativas deben crecer vertical, en profundización del mercado, y horizontal, en la oferta de mas y mejores servicios.  Para ello deben vencer los retos que les enumeraba anteriormente, con el apoyo de gerencias preparadas, de federaciones pro-activas y progresistas y con el apoyo de instituciones como COLAC.

Para concluir deseo felicitar a los organizadores de la Convención y a todos Uds. por cumplir un papel tan importante en el desarrollo de nuestras sociedades. 

De nuevo, muchas gracias por la invitación y muchos éxitos.

 

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