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Discursos

06-oct-2005

VIII Foro Interamericano de la Microempresa - Ceremonia de apertura

Santa Cruz de la Sierra, Bolivia

Señores Copatrocinadores, Miembros de las distintas instituciones de apoyo, Señoras y Señores

Constituye para mí un gran honor darles la bienvenida al octavo Foro Interamericano de la Microempresa y agradecerles a las autoridades bolivianas que nos hayan abierto las puertas de esta magnifica ciudad para llevar a cabo esta reunión. Quisiera también hacer extensivo mi agradecimiento a todos aquellos que nos han apoyado en la organización de un evento de esta significación y tamaño.

Para mí es especialmente importante estar con ustedes hoy para inaugurar este Foro aquí en Santa Cruz – uno de los centros más representativos del empuje empresarial de nuestra región y fuente de innumerables ejemplos de éxito en materia de microempresas.  En el BID nos preciamos mucho del posicionamiento que ha alcanzado este Foro en sus ocho versiones, como el espacio por excelencia para discutir los temas claves del desarrollo de la micro y pequeña empresa de nuestra región. 

Testimonio de ese posicionamiento es la presencia de todos ustedes, más de mil doscientas personas representando al sector privado, público, académico y de la sociedad civil, que se han puesto cita aquí para buscar soluciones y compartir experiencias para el desarrollo de la micro y pequeña empresa de América Latina y el Caribe.  Para mí es realmente un honor acompañarlos en este octavo Foro Interamericano de la Microempresa. 

La contribución de la microempresa a nuestras economías tanto en la producción como en la generación de empleo es creciente y con ello su apoyo al alivio a la pobreza.  La microempresa constituye la principal fuente de ingresos y trabajos para millones de hogares de la región.

En respuesta a esta realidad, el Banco ha venido asumiendo el liderazgo en el apoyo de la microempresa en América Latina y el Caribe, constituyéndose éste en uno de los objetivos centrales de su estrategia en la región.

Estos esfuerzos los hemos venido realizando en forma abierta y participativa, en un diálogo continuo y franco, con los países y los distintos actores del sector, con la finalidad de conocer las distintas experiencias y difundir las mejores prácticas.

Con mucha satisfacción celebramos hoy el reconocimiento de la importancia de la microempresa, a nivel mundial, al declarar las Naciones Unidas al 2005 como Año Internacional del Microcrédito, en cuyo marco se realizaron un conjunto de actividades orientadas a: destacar la relevancia de la microempresa en la consecución de los Objetivos del Milenio, promover sectores financieros inclusivos, e impulsar la formación de alianzas estratégicas para consolidar y ampliar la extensión de servicios financieros para poblaciones de bajos recursos.

Este Foro constituye una oportunidad inigualable para analizar en profundidad los avances de las microfinanzas y la microempresa en nuestros países, sus perspectivas y desafíos, las experiencias exitosas, y las condiciones para su desarrollo. Nos encontramos hoy, en el momento oportuno, el Año Internacional del Microcrédito, y en el sitio adecuado, en Santa Cruz, Bolivia—pujante ciudad empresarial de un país pionero en la microempresa—, los principales actores del sector, con la experiencia y el conocimiento para intentar trazar la ruta que debemos seguir para promover el desarrollo de la microempresa.

Podríamos comenzar nuestro trabajo revisando los avances que hemos realizado. Para ello, como lo mencioné, nuestros anfitriones constituyen un buen punto de referencia. Bolivia se destaca en el sector de las microfinanzas en la región. Varios elementos se han conjugado en el desarrollo de las microfinanzas en este país. Primero los esfuerzos coordinados de la creatividad y actitud proactiva de las personas e instituciones que apoyan el sector. Segundo,  la apertura y acciones del Gobierno para crear un marco regulatorio propicio para su desarrollo. Y, tercero, la perseverancia de todos los actores para buscar mejorar la calidad y cantidad de los servicios ofrecidos a los micro y pequeños empresarios. 

Sin embargo, a pesar de todos los avances que han logrado nuestros países en este sector y de la activa participación del Banco, en el apoyo al desarrollo de la microempresa, todavía la tarea pendiente es de envergadura. Necesitamos  la expansión y profundización de la microempresa, tanto en su acceso al crédito como en su desarrollo empresarial.

Las actividades de la microempresa deben articularse de manera sustantiva y amplia con el proceso de intermediación financiera de nuestros países. Deben formar parte del circuito financiero, ya que son actividades rentables, con réditos importantes, no sólo para el sistema financiero sino también en su contribución a nuestras economías, a su producto y a su empleo.

Es por eso que el nombre de este foro no es casual, resume los desafíos que enfrentan las actividades del sector. Ampliar las fronteras de la microempresa a fin de que el acceso al crédito y a las oportunidades de insertarse en la actividad económica llegue a todos. Ese constituye nuestro principal reto.

Quiero ahora referirme brevemente a los desafíos más importantes que enfrenta el desarrollo de las microempresas en los países de la región:

  • Ampliación de servicios financieros a microempresas

Sólo 3% de los 57 millones de microempresas de América Latina y el Caribe han obtenido algún préstamo de una institución microfinanciera. El mensaje es claro: necesitamos ampliar mucho más la disponibilidad de las microfinanzas a efectos de que lleguen a segmentos más amplios de clientes potenciales. Para ello, se precisa ampliar los canales de intermediación e incorporar la participación de la banca comercial.     

  • Ampliación de servicios financieros hacia el área rural

La verdad es que la provisión de servicios financieros formales en áreas rurales es todavía limitada, segmentada y muy poco eficiente. Las microfinanzas han llegado a mercados urbanos de varios países de la región de manera muy exitosa, pero no han logrado penetrar las áreas rurales o en comunidades locales y aisladas.

  • El desarrollo de un marco regulatorio apropiado

El sector de microfinanzas en América Latina y el Caribe tiene más de 25 años de trayectoria, pero la experiencia de los sistemas regulatorios con las microfinanzas es todavía reciente. Esta adaptación, todavía incipiente, tiene problemas que resolver: provisiones excesivas de cartera, requerimientos de información muy detallados de cada cliente u obligaciones excesivas de informes financieros que no coinciden con el volumen y el nivel de riesgo de las microfinanzas.

  • Graduación de las micro y pequeñas empresas a la formalidad

Reconocemos que la mayoría de las micro y pequeñas empresas de nuestra región forma parte de la economía informal, y uno de los desafíos más importantes en nuestra labor es encontrar maneras de fomentar su inserción en la formalidad para que pasen a ser agentes más activos de todo el espectro de la actividad económica.  

  • Se necesita la inversión de capital privado

Para que esto suceda, la industria debe demostrar la factibilidad del negocio (tener los costos bajo control, demostrar transparencia, aplicar nuevas tecnologías) en un ambiente conducente a la inversión privada.   Por otra parte, el papel del sector público y de los organismos internacionales, en general, es vital para la creación de esas condiciones favorables a la inversión privada. 

  • La inserción de microempresa a un mundo globalizado

Para que la microempresa sea exitosa en este nuevo escenario, se le debe dotar de los instrumentos necesarios para que pueda insertarse en la economía internacional a través de su vinculación comercial con cadenas de valor globales. Los acuerdos de libre comercio, el avance en las comunicaciones y la integración de la infraestructura regional contribuyen a apoyar esta tendencia.

  • Las remesas ysu vinculación al financiamiento de la microempresa

Las remesas de los latinoamericanos y caribeños residentes en el exterior constituyen una fuente creciente de financiamiento de la región cuyos vínculos con los canales de financiamiento de la microempresa deben estrecharse. Estas cuantiosas sumas de recursos pueden apalancarse para generar crédito y capital de riesgo para los pequeños empresarios de toda América Latina y del Caribe. Así mismo, hay posibilidades interesantes para constituir alianzas entre micro y pequeños empresarios emigrantes con sus pares en sus países de origen.

Este Foro constituye una excelente oportunidad para hacer una autoevaluación de cara a estos desafíos: que el apoyo de las experiencias pasadas nos permita delinear un plan de acción a la altura de las necesidades de desarrollo de nuestros países.Las diferentes mesas redondas técnicas y talleres que se llevarán a cabo en el curso de los dos próximos días brindarán la oportunidad para realizar este análisis e intercambiar ideas y experiencias.

Una parte importante de este Foro es el reconocimiento a la dedicación y esfuerzo, y la excelencia en el desempeño en los ámbitos de microfinanzas, servicios de desarrollo empresarial, y empresariado social. Esto lo hacemos, al igual que en ocasiones anteriores, mediante los Premios Interamericanos para el Desarrollo de la Microempresa, para cuya ceremonia de premiación espero nos acompañen.

Quisiera terminar con tres frases que recogen muy bien las dimensiones del trabajo de la microempresa y que espero sirvan para enmarcar la reflexión en estos días.  La primera, de Adam Smith, se refiere a la importancia de buscar mecanismos, como la microempresa, que contribuyan al alivio de la pobreza. Smith dijo: “Todo el mundo debería tener un ingreso suficiente para poder presentarse en público sin vergüenza”. La segunda, de Paul Krugman, uno de los economistas más destacados de nuestro tiempo, hace referencia a la importancia de apoyar a las microempresas en el salto hacia la mayor productividad. En materia de crecimiento, dice Krugman, “La productividad no lo es todo pero, a la larga, es casi todo”.  Finalmente, Joseph Stiglitz, recientemente galardonado con el premio Nobel en Economía, nos recuerda que el progreso requiere de un esfuerzo continuo y de un constante aprendizaje, pues en sus palabras: “El desarrollo es posible, pero no es inevitable”. 

Por mi parte, quiero asegurarles que, como Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, estoy dispuesto a asumir el desafío y que frente a la posibilidad del desarrollo económico y social de nuestra región yo digo que Sí Podemos.

Muchas Gracias.

 

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