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04-mar-2013

Cómo mejorar el aprendizaje de las matemáticas en las escuelas públicas

Con puntajes desalentadores en matemáticas: ¿Importan los métodos?

La respuesta a la pregunta planteada en el título es un sí rotundo, y en el departamento paraguayo de Cordillera se puede apreciar por qué. Allí, la mejor parte del día para los alumnos de preescolar en la Escuela Básica 201 es el momento en que el maestro comienza el juego de la Tikichuela. Los estudiantes se ponen de pie formando un círculo y luego empieza la música. Los niños saltan, cantan, juegan con objetos de diversas formas y tamaños, y cuentan tanto en español como en guaraní.

En Paraguay, un país donde más de la mitad de los alumnos de tercer grado no logra resolver sumas sencillas, la transformación de los métodos de enseñanza es uno de los mecanismos elegidos para mejorar los puntajes de matemáticas de los estudiantes en las zonas pobres. Las lecciones que ha dejado el primer año de aplicación de la metodología Tikichuela permiten vislumbrar de qué forma América Latina –cuyo desempeño en las pruebas internacionales de matemáticas es uno de los peores— puede darle la vuelta a los resultados de los exámenes en un período relativamente corto.

Y es cierto que el tiempo apremia. Si América Latina no se esfuerza de manera decidida en mejorar la educación, a sus estudiantes les tomará 21 años alcanzar los puntajes de matemáticas y 42 años los de ciencias que exhiben sus pares de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Antes del proyecto Tikichuela, un equipo de expertos en educación del BID, registró en video lo que ocurría en las aulas de las escuelas primarias de Paraguay y comparó la enseñanza impartida con la de otras escuelas de países como Japón, Canadá y Estados Unidos, reconocidas por sus elevados niveles educativos.

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Son pocos países de la región se han atrevido a abrir esta “caja negra” para determinar si sus niños están aprendiendo realmente, en parte por miedo a descubrir precisamente lo que se encontró en Paraguay. El análisis demostró que los estudiantes paraguayos dedicaban la mayor parte de su tiempo a copiar del pizarrón en lugar de invertirlo en resolver problemas, y que el contenido impartido durante las clases era insuficiente. Se ve que existe más una comprensión del procedimiento que una de carácter conceptual, lo cual guarda poca relación con los desafíos que tendrán que confrontar los estudiantes en la vida real.

A modo de ejemplo, en el siguiente cuadro se presenta una comparación de aprendizajes entre Paraguay y Japón:

A la luz de los resultados disponibles, y con base en las experiencias de otros países, Paraguay emprendió un proyecto piloto destinado a mejorar las habilidades matemáticas de los niños en edad preescolar de bajos ingresos, tanto en las zonas urbanas como en las rurales. El objetivo es desarrollar paralelamente la habilidad de contar y reconocer formas y patrones, de modo que tanto los números como los cálculos se conviertan en algo natural. Esto permite que los niños posteriormente aprendan con mayor facilidad a sumar y a restar una vez comiencen la escuela primaria.

El país adoptó el programa Matemática grande para niños pequeños, una iniciativa de enseñanza implementada con éxito en las escuelas localizadas en áreas de bajos ingresos de Nueva York. Allí los docentes siguen un plan de instrucción que utiliza el juego interactivo para involucrar a los niños en el aprendizaje y aplicar conceptos básicos de matemáticas a situaciones cotidianas, como por ejemplo contar la cantidad de objetos en un tarro o colocarlos en una bolsa y pedir a los estudiantes que los tomen con los ojos cerrados para poder estudiar su forma.

Paso seguido, Paraguay adaptó el programa a las circunstancias y contenidos específicos del programa educativo preescolar del país, y así nació Tikichuela: Matemáticas en mi escuela. Este introdujo elementos de la cultura paraguaya y se concibió como una iniciativa bilingüe, dado que la mayoría de la población del país habla tanto español como guaraní. A fin de resolver las deficiencias en materia de contenido y técnicas docentes, Paraguay llevó Tikichuela a las aulas a través de programas de audio breves, una decisión inspirada en los buenos resultados obtenidos en las clases de matemáticas apoyadas en audio impartidas en Nicaragua.

Las lecciones así transmitidas —divididas en 108 CD de alrededor de media hora cada uno— ayudaron a reducir la carga de los docentes. Aún así, estos recibieron capacitación para poner en práctica el programa y asegurar su implementación equilibrada.

Gracias a estos resultados alentadores (vea la primera infografía), Paraguay decidió continuar la ejecución del proyecto piloto durante otros dos años y ampliar el programa al primer grado al inicio del año lectivo en 2014.

Vídeo

Jefe de equipo de proyecto

Emma Näslund-Hadley
emman@iadb.org

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